Mª del Pilar Cruz de Arana, 2º Premio Searus-1982


Mª DEL PILAR CRUZ DE ARANA


Nota Biográfica

         
          PILAR CRUZ GUERRERO nació en Sevilla, un día frío de un otoño cualquiera, cursó estudios primarios en el Colegio del Espíritu Santo de Sevilla. Casada y madre de cuatro hijos. Comenzó a escribir en el año 1966 siendo autora de poemas como:
          Tres sonetos en Honor de la Santa Vera Cruz, 2º Premio 1980.
          Certamen poético Virgen de la Estrella, 1º Premio.
          Certamen poético Searus del Ayuntamiento de Sevilla y Los Palacios y Villafranca, 2º Premio.
          Certamen poético Amas de Casa Híspalis, 1º Premio habiendo publicado en varias revistas de Málaga y Sevilla.


Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “ESPERANZA”
2º Premio, V Certamen de Poesía Searus, 1982


                    VOZ PRIMERA

ESTA es mi voz, ¡oídla! oídla entre los árboles
entre los tiernos juncos de la ribera verde,
toda transida y nueva, traspasada de luces,
estremecida y limpia como una adolescente.

Esta es la voz que estreno, arco de azules pájaros,
esta es la voz de hoy, esta es la voz de siempre.
Bajo el azul mi grito de asombro se hace alondra
mientras la primavera mi corazón florece.

Esta es la voz que dice la nueva vestidura
de mi corazón. Sé que me llamas a gritos desde
alguna verde y sola colina florecida.
Dios que nos ha escuchado, nuestro sueño sostiene.

Cabalguemos unidos por extensa llanura,
la flor a nuestro paso humilde se estremece
¿dónde estará la meta de Dios esta mañana
cuando la primavera estrena ríos de fiebre?

Las luces de mi canto llegan hasta la cima
de este mundo estrenado hoy. Alguien detiene
con su rígido pulso mi dolor y mi llanto,
alguien que desde arriba me otorga lo celeste.

Todo el cristal del día, límpido, azul, repica
sobre mi oscuro pecho con un rumor creciente.
Quizá este mar de hoy sea más niño que nunca,
quizá las olas tengan pequeñas de juguete.

Tronchemos con la mano la flor. Rompamos luego
esta copa dorada y vibrante que se vierte
sobre los ojos dulces, llenándolos de brisas,
rompamos luego todo el engaño de los puentes.

Esa es mi voz, ¡oídla! la voz de mi garganta
que en esta primavera renace con un fuerte
clamor, hojas, pájaros y asombrados cipreses.


                    CERREMOS LAS VENTANAS

ENTRE estos recios muros donde el sol ríe y canta,
donde el sol hoy penetra, he aprendido a quereros,
hijos míos, a olvidarme del dolor que de fuera nos llega
y a levantar mi antorcha de fe contra todos los vientos.

Nuestra casa navega como un barco. Navega
como una nueva arca de Noé sobre el mundo.
Fuera el viento sopla, la lluvia, el rayo airado,
el odio y el dolor de los hombres tiñéndose de sangre.

Cerremos las ventanas, hijos míos, que no llegue
hasta nosotros ese dolor, ese terrible
desconcierto que rompe nuestros más puros sueños.
Somos niños y hemos de dormir un poco ahora

para olvidarnos de que hay guerra, de que hay muerte,
de que hay un hombre que pasa hambre
en cada camino de la tierra,
de que quedan tantas cosas bellas aún por realizar.

Fuera el viento sopla, la lluvia, el tormentoso mar.
Pero nuestra casa navega iluminada
flotando entre las olas como una nueva arca de Noé
sobre el mundo, como un nuevo milagro.

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