Habas con huevo, en Los Palacios y Villafranca.

Habas con huevo, plato característico de la gastronomía de Los Palacios y Villafranca en el tiempo de Cuaresma. Aprovechando la riqueza de la tierra,  pocos son los agricultores del pueblo que en noviembre, por “Tosanto”, no siembran habas para poder recogerlas en primavera. Receta sencilla que requiere pocos ingredientes y  resulta fácil de cocinar.


Habas con huevo.

Habas con huevo. Foto: Carmen Begines.



PREPARACIÓN:
Empezaremos preparando las habas que vamos a cocinar. Para ello, si lo hacemos manualmente, quitamos las puntas a las vainas de las habas y las hebras (especie de hilo vegetal) de los lados. Mediante ese procedimiento es relativamente fácil extraer los granos de las habas. No obstante, mediante la máquina de pelar habas es todavía más sencillo. Una vez peladas se lavan en una fuente con agua.

Pelamos las habas a mano.
Pelamos las habas a máquina.
Habas peladas y lavadas.

ELABORACIÓN.
En una sartén con aceite de oliva se fríen cebollinos en tiras o en rodajas; posteriormente añadimos las habas limpias y peladas, una cucharadita de pimentón, hierbabuena, sal y agua, dejándose que hierva lentamente.

Cuando las habas estén tiernas añadimos los huevos y esperamos que estén cuajados para retirar del fuego la sartén o el perol, momento en el que el plato está listo para ser servido.

Habas con huevos. Foto: Carmen Begines.


Otra variante:
         En el aceite de oliva se fríe pan duro (“coscorrones”). Añadimos a las habas un “majao” bien mezclado de parte del referido pan frito y un poco de caldo de las habas y el resto de pan frito (entero) cuando las habas están tiernas y antes de añadir los huevos. 

Asociación Cultural Searus y Marga Kronos. Cocina tradicional de Los Palacios y Villafranca. 

"Tarbinas" de bacalao en Los Palacios y Villafranca

“Tarbinas” de bacalao en Los Palacios y Villafranca. Ofrecemos una sencilla receta típica de tiempos de Cuaresma y Semana Santa. Podemos considerarlas como un estupendo aperitivo e incluso primer plato. Cuando en el pueblo proliferaban las “tascas” y bares donde se reunían nuestros mayores en busca del “tajo” (trabajo en el campo) para el día siguiente, era costumbre en estas fechas acompañar la “cigüeña” de mosto con una tapita de “tarbinas”. Asociación Cultural Searus y Marga Kronos. Cocina tradicional en Los Palacios y Villafranca.

Foto: Pepi Real.

INGREDIENTES:

Harina, bacalao, ajo, cebolla, hierbabuena, perejil, levadura, aceite de oliva y agua.

PROCEDIMIENTO:
Se pica ajo, cebollita, hierbabuena y perejil. Se añade bacalao desmenuzado, previamente desalado y escurrido. Agregamos harina, levadura, una pizca de colorante alimentario y agua templada. Batimos hasta que la masa quede espesita. Verteremos en un perol con aceite de oliva hirviendo, mediante una cuchara grande, porciones de la masa y las retiramos del aceite cuando se empiecen a dorar. Conforme las vamos retirando las depositamos en un plato o fuente.
Se suele acompañar con vino, cerveza e incluso hay quienes la comen junto con un vaso de café con leche. 



Foto: Casa Currela de Los Palacios y Villafranca.

DISCREPANCIAS EN LA ORTOGRAFÍA:
El término “Tarbinas” no aparece en el Diccionario de la lengua española (DRAE). Apareciendo, sin embargo, la palabra “talvinas”, aunque dicho término hace referencia a gachas que se hacen con leche de almendras.

Consideramos que nuestras ”tarbinas” son algo diferente, también denominadas buñuelos de bacalao, según el lugar de Andalucía. También podemos pensar y considerar que su ortografía, tal como la nombramos en el pueblo, se puede deber a la peculiar forma de nuestro lenguaje hablado, que influye en el escrito.

Según el DRAE, “talvina” (Del ár. hisp. attalbína, y este del ár. clás. talbīnah). Nuestro forma de habla (habla andaluza), puede haber alterado y modificado el vocablo original cambiando la “l” por la “r” (del ár. Clásico), para llegar a nombrar en el lenguaje oral y luego en el escrito tal como a día de hoy nos ha llegado la referida palabra, “tarbina”, que hace referencia al buñuelo de bacalao. No obstante, todo es una mera especulación por nuestra parte. También puede deberse a una deformación del lengua oral y por ende en falta de ortografía en el lenguaje escrito, heredándose e instituyéndose a lo largo del tiempo en nuestro pueblo y en muchos lugares de Andalucía…

DRAE. Diccionario de la lengua Española

Ajo frito de espárragos, en Los Palacios y Villafranca.

Ajo frito de espárragos. Un plato típico de la rica y variada gastronomía de Los Palacios y Villafranca. Gracias a nuestra amiga Remedios Jiménez Amuedo, que ha documentado gráfica y textualmente la receta, podemos publicar un plato tradicional del pueblo que nuestros mayores solían hacer, en el campo, los largos días de invierno. En aquellos años se servía en un lebrillo de barro y se acompañaba de pan frito (rebanadas) para ir tomando “sopones”. Existió otra variante del “ajo frito”, también con espárragos, aunque sin huevos y añadiendo tomates y pajaritos fritos machacados (cuando éstas aves eran abundantes y no estaba prohibida su captura) como ingrediente sustitutivo del chorizo. Asociación Cultural Searus y Remedios Jiménez Amuedo. Cocina tradicional de Los Palacios y Villafranca.
Ajo frito de espárrgos. Foto: Remedios Jiménez Amuedo



INGREDIENTES:

Espárragos verdes troceados, pan, chorizo tierno, ajos enteros, aceite de oliva virgen extra, pimentón dulce, sal y agua.

Ingredientes. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.


ELABORACIÓN:

1.-Se fríen en la sartén algunas rebanadas de pan, los dientes de ajo enteros y el chorizo troceado. Cuando observemos que el pan está dorado, se retiran y se apartan.

Foto: Remedios Jménez Amuedo
Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

2.-Una vez retirado el pan, los ajos y el chorizo, añadimos un poco de pimentón dulce y los espárragos troceados, así como sal y agua. Los dejamos hasta que los espárragos se pongan tiernos.

Pimentón dulce. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.
Espárragos troceados. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

3.- Mientras que se están cocinado los espárragos, machacamos en el almirez el pan, los ajos y el chorizo que previamente habíamos frito.

Almirez con el pan, ajos y chorizo. Foto: Remedios Jiménez Amuedo
Majado. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

4.-Una vez tiernos los espárragos, añadimos el majado y añadimos un poco de agua si observamos que es preciso.

Añadimos el majado. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

5.-Por último añadimos los huevos que hayamos previsto, según el número de comensales, y dejamos que cuajen. Una vez listos los huevos, el plato está preparado para servir.

Esperamos que cuajen los huevos. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

Ajo frito de espárragos. Foto: Remedios Jiménez Amuedo.

Plaza de Miguel Murube, antigua “Plazuela del Castillo”, en Los Palacios y Villafranca.

Varias han sido las obras de remodelación y acondicionamiento acometidas a lo largo de los años en el espacio abierto, con desniveles y forma de trapecio irregular colindante al antiguo castillo-palacio del Atalayuela, llamado hasta finales del siglo XIX como Plazuela del Castillo y denominado desde entonces Plaza de Miguel Murube.

Año1972. Foto Antonio Villalobos Fernández


Mediados de los años 70. Foto cedida por Manuel Visglerio


Vista desde la Torre, 1952. Foto: Guía Comercial Los Palacios y Vfca.


1998. Foto: Ayuntamiento Los Palacios y Vfca.


2014. Foto: Searus.



Años 70. Foto: Antonio Cruzado González
El primer intento serio, que tengamos conocimiento, de adecentamiento de la explanada se llevó a cabo a mediados del siglo XIX por mediación de Francisco Murube Álvarez, interviniendo también Miguel Murube en el trazado y ordenación de la plazuela que años más tarde llevaría su nombre. La obra urbanística consistió en el levantamiento de acerados en todo el perímetro de la plaza, con ladrillos vistos de canto y horizontales, salvo en la acerera de la fachada de la “casa grande” en la que se colocaron grandes lozas de color grisáceo. Las irregularidades del terreno y desniveles en todo el espacio propició la instalación de escalinatas para acceder a las aceras y casas. El centro del ensanche quedó terrizo, sin la realización de ningún arreglo de consideración. Presumiblemente, en éste momento nacieron los “poyetes” de los que hablaremos más adelante.

La más significativa de las obras de reorganización urbanística se llevaría a cabo en 1970-71 cuando la plazoleta, como así la llaman los vecinos, de albero y tierra, se fraccionó en dos espacios bien delimitados al asfaltarse la vía que la dividía y atravesaba de forma diagonal. Se instalaron bancos de ladrillos vistos en el trazado casi circular en la que se encuadró la zona interior de la plaza, colocándose una fuente en el centro de la misma y abriendo su espacio a las dos vías rectilíneas que la circundaron mediante escalinatas de ladrillos, a distintas alturas. Se mantuvieron las grandes lozas grises que perduraban desde el siglo XIX en la acera cercana a la “casa grande”, se adecentó los bordillos y pavimentó con losetas cuadradas de cemento, las demás.


Momentos de la inauguración de la fuente de la Plaza de Miguel Murube.

Año 1970-71. Foto cedida por Manolo Visglerio

Momentos de la inauguración de la fuente de la Plaza de Miguel Murube.

Año 1970-71. Foto cedida por Manolo Visglerio


Año 1975. Foto: Roque

Año 1972 a 75. Foto: Eloisa Rizo

Año 1973. Foto: Searus


Una cruz de hierro de grandes dimensiones elevada sobre una peana de ladrillos vistos presidió la segunda de las zonas, la más pequeña, en la que quedó dividida la plaza. La mencionada cruz de hierro fue obra de Antonio Cruzado Masdeu, según datos aportados por Pedro Cruzado Mayo. En años posteriores se acometieron nuevas obras de remozado, cambiando el estilo de los materiales, predominando el granito y los cantos rodados, eliminando los bancos, instalando una nueva fuente sobre la que se situó una estatua que pretendió simbolizar a la mujer palaciega. No obstante, posteriores reorganizaciones condujeron a cambiar de lugar el mencionado símbolo, modificándose nuevamente el estilo y la forma de la fuente que adorna la zona central de la plaza. Según los vecinos han existido en el lugar hasta cuatro fuentes distintas, contando la actual.

Años 70. Foto: Pedro Cruzado Mayo

2014. Foto: Searus

2014. Foto: Searus

Foto: guíalospalacios.es

2012. Foto: Searus

2014. Foto: Searus



El ensanche y lugar privilegiado a través del cual se accedía a las mismas puertas del castillo-palacio del Atalayuela, corazón y embrión de Los Palacios, se ha venido nombrando oficialmente o conociendo popularmente, a lo largo del tiempo, con las siguientes denominaciones: “Plazuela del Castillo”, “Plaza de Miguel Murube”, “Plazoleta” y desde que se instaló en ella la estatua homenaje a la mujer palaciega, “Plaza de los enamorados”.
La denominación oficial histórica más antigua de la que tenemos conocimiento es la de “Plazuela del Castillo”, como aparece en el padrón de 1774 de Los Palacios.

Padrón de Los Palacios de 1774,  "Archivo Histórico Nacional. Secc. Nobleza".
Foto: Fernando Bejines Rodríguez


Antonio Villalobos Barahona (Don Antonio el médico) compró la casa del Castillo en 1950 y estableció en ella su vivienda familiar y consulta de medicina hasta el año 1970. En las obras de remodelación que se acometieron en la vivienda antes de ser habitada se halló en uno de los “soberaos” una loza con la inscripción de “Plazuela del Castillo”. Deducimos que el azulejo original que luciría en la fachada de la “casa grande” hasta el año 1898, aproximadamente, fecha en la que se cambió de denominación la “Plazuela del Castillo” por el actual “Plaza de Miguel Murube”, es el que se encontró y que con mimo cuida en un marco de hierro cincado Antonio Villalobos Fernández, nieto de Antonio Villalobos Barahona (Don Antonio el médico).

Loza de estilo de cerámica trianera del s. XIX. 
Foto: Antonio Villalobos Fernández



La plaza fue rotulada con el nombre de “Plaza de Miguel Murube” en honor al diputado de las cortes Españolas Miguel Murube y Galán, nacido en Los Palacios y Villafranca el 8 de mayo de 1836 y fallecido en Madrid en 1898. Miguel Murube estudió Ingeniería de caminos, canales y puertos. Colaboró en proyectos para mejorar las infraestructuras del pueblo: la plaza de abastos, el acerado de algunas calles, la Iglesia Santa María la Blanca e incluso participó en el primero de los arreglos serios de los que ha gozado la plaza a lo largo de los siglos. Así, en el detalle de un plano urbano de Los Palacios de 1905 ya se nombra la Plazuela del Castillo con el nombre de Plaza de Miguel Murube.

Detalle de plano urbano de Los Palacios y Villafranca, año 1905
"Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía”. Foto: Fernando Bejines Rodríguez



A la conocida por los vecinos como “Plazoleta” confluyen las calles Pedro Pérez Fernández (calle arriba) por el oeste, el Callejón del Cerro al noreste, Pedro I al noroeste y Alfonso XI en dirección sureste. Parte de la fachada del antiguo castillo-palacio del Atalayuela lindaba con la plaza (al este), de ahí que tradicionalmente también fuese denominada “Plazuela del Castillo”.

2009. Foto: Searus

2012. Foto: Carlosrs

2014. Foto: Searus

2014. Foto: Searus


En la fachada de la segunda casa (nº 12), esquina con la calle Pedro Pérez Fernández en la zona oeste de la plazoleta, siempre existió una cruz de hierro asida a la pared. Algunos vecinos mayores comentan que durante los primeros días del “Movimiento” (La Guerra Civil) hubo quienes quisieron quitarla, pero ante la negativa de los residentes de la “Plazuela” se consiguió que permaneciese en su lugar. Nos ha comentado el dueño de la referida vivienda que siempre conoció la cruz en el mismo sitio e incluso después de realizar obra en la fachada de su residencia, volvió a colocarla en el mismo lugar.

2014. Foto: Searus
1975. Foto: Archivo Cofrade


Según palabras escritas por Antonio Cruzado González, editadas en el libro “La Hermandad de la Vera Cruz” de Villafranca de la Marisma: “durante la segunda mitad del siglo XVI y todo el s. XVII, proliferó la buena costumbre de colocar hermosas cruces de hierro forjado en las fachadas de las casas. Era una manera de testimoniar de forma clara e inequívoca las convicciones religiosas y las devociones cruceras”. La moda proviene de la celebración del Vía Crucis (principios del s. XVII) organizado por la Hermandad de la Santa Vera Cruz y Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, de Villafranca de la Marisma. Durante años se realizó “El Calvario”, un itinerario con catorce paradas en las que se realizaban oraciones y actos de penitencia. En cada estación o parada estaba plantada una cruz. El lugar de inicio del Vía Crucis era la Capilla de Santa Lucía (desaparecida) y la última se encontraba en la Capilla de San Sebastián. 

Consideramos que la cruz existente en la fachada de la casa nº 12 de la Plaza de Miguel Murube puede ser la original y permanece allí, según los vecinos desde tiempo inmemorial, como tradición y recuerdo, aunque no supiesen que es heredera de los Vías Crucis celebrados en los siglos XVI y XVII. 

2014. Foto: Searus

2014. Foto: Searus



Otro de los elementos identificativos de la Plaza de Miguel Murube son los “Poyetes”, muro elevado que separa de forma abrupta la línea de la acera de dos casas vecinas (contiguas pero a distinta altura). El muro (poyete) que delimita las dos casas contiguas probablemente data de la primera remodelación realizada en el lugar a mediados del siglo XIX. La tradición oral indica que en los años 60 y 70 el referido “poyete” fue un lugar de atracción y juego de los jóvenes que rondaban la plaza, que por aquellos años era de arena. El juego consistía en subir y escalar el muro con la fuerza de los brazos, para posteriormente realizar un salto hacia abajo

2014. Foto: Searus


M. Sánchez Martín. Asociación Cultural Searus, marzo de 2015.



BIBLIOGRAFÍA.


1.-La Hermandad de la Vera Cruz de Villafranca de la Marisma. Antonio Cruzado González.
2.-Evolución Histórica de Los Palacios y Villafranca (Tomo II). Antonio Cruzado González.
3.-Callejero Histórico de Los Palacios y Villafranca. Antonio Cruzado González.
3.-Documentación y fotos de Antonio Villalobos Fernández.
4.- Padrón de Los Palacios de 1774,  "Archivo Histórico Nacional. Secc. Nobleza".
Foto: Fernando Bejines Rodríguez.
5.- Detalle de plano urbano de Los Palacios y Villafranca, año 1905. "Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía”. Foto: Fernando Bejines Rodríguez

6.-Notas y foto de Pedro Cruzado Mayo.
7.-Notas de Juan Manuel Parrales Elías.
8.-Foto de Eloisa Rizo.
9.-Foto: Guía comercial Los Palacios y Villafranca 2002-03, Positiva Publicity.