Lagarto ocelado (Timón
lepidus) en Los Palacios y Villafranca. Es el más abundante de los lagartos
presentes en la península Ibérica y el mayor de los europeos; suelen medir unos
70 cm aunque pueden llegar a alcanzar los 90 cm. El lagarto ocelado produce una
gran fascinación debido a su enorme tamaño comparado con el resto de los
saurios que acostumbramos a ver, las habituales lagartijas y salamanquesas
(“tiñosas”) que habitan en zonas naturales, rurales y en las ciudades. Fotos de
Cele Begines Acosta. Fauna en Los Palacios y Villafranca.
Tienen una cabeza
robusta y alta con respecto al cuerpo, extremidades vigorosas, más largas las
posteriores; presentan cinco dedos terminados con fuertes uñas y una cola muy larga.
Su coloración es variable, verde-amarillento, con algunos tonos oscuros. En los
costados presenta dos ó tres hileras de manchas azuladas llamadas “ocelos”, siendo
éstas más grandes en los machos que en las hembras. Los ejemplares juveniles
tienen un colorido muy vistoso con una docena de filas de ocelos amarillentos
bordeados de negro sobre fondo marrón-verdoso, también las manchas pueden ser
blancas. Los ojos, de pupilas circulares, de color negro e iris rojizo,
amarillento en los jóvenes, aparecen ligeramente unidos. La cola es del mismo
color que el dorso banco-amarillento y sin manchas, a veces rojiza, que nos
indica que se está regenerando, presentando escamas aquilladas.
Hábitat
y distribución.
Son una especie característica
del clima mediterráneo, distribuyéndose en prácticamente toda la Península Ibérica,
salvo en los lugares más húmedos del norte y áreas de montañas (superiores a
2000 m.), noreste de Italia, sur de Francia y norte de África. Sus hábitats son
muy variados, normalmente secos y soleados, como zonas de matorral, viñas,
olivares, etc. Son habitantes de los claros del bosque mediterráneo, lindes de
campos de cultivo, zonas agrícolas con arbustos espesos
pero dispersos, pedregales, parques urbanos, escombreras de
los alrededores de zonas urbanas, muros, etc.
Foto: Cele Bejines Acosta |
En el pueblo, Los
Palacios y Villafranca, lo podemos observar en las arenas, zona de olivar,
vallados de los campos y caminos, etc. En algunas zonas de viñedo se pueden ver
ejemplares de gran tamaño. Probablemente la vegetación, el
tipo de tierra y la temperatura de ésta, así como la abundancia de provisiones
posibilitan la proliferación y el tamaño de los mencionados saurios observados
en determinadas zona en el término del pueblo.
Generalmente no suelen
estar presentes en áreas con abundante vegetación arbustiva y de matorral
cerrado. Prefiere zonas con escasa vegetación, pero en las que puedan encontrar
refugios. Las dehesas son lugares en los que los lagartos ocelados alcanzan una
densidad de población elevada. Los árboles pueden llegar a
servirles de refugio, ya que se resguardan en los huecos de los troncos. Los
lagartos más grandes pueden ocupar antiguas madrigueras de conejos.
Interacción
con otras especies.
El lagarto ocelado
forma parte de la dieta de la mayor parte de los depredadores ibéricos de
mediano y gran tamaño. Es una presa habitual de los
depredadores especializados en reptiles, como el águila culebrera, la culebra
bastarda o el meloncillo. Aparece asiduamente en la dieta de todas las grandes
y medianos carnívoros y rapaces, también especies como cigüeñas, garzas,
culebra de herradura o incluso alcaudones. No obstante, no es una
presa fácil, ya que a su rapidez y agilidad se le unen sus fuertes uñas y
potentes mandíbulas y además utiliza la maniobra de distracción de
"abandonar la cola”. La cola la regenera a razón de dos milímetros
diarios.
Las parejas de lagartos
ocelados permanecen unidas todo el año y son muy territoriales. Para defender esos
espacios, los machos pelean con frecuencia durante la primavera. Por lo general,
los cortejos empiezan alrededor del mes de abril, y las primeras cópulas tienen
lugar en la segunda mitad de mayo, durante ellas suelen morderse mutuamente.
En
una especie ovípara. Las puestas tienen lugar, por lo general, en la primera
mitad de junio, y los nacimientos entre finales de agosto y principios de
octubre. En junio la hembra excava un nido y hace la puesta, que oscila de 7 a
25 huevos dependiendo del tamaño de la hembra; los huevos son depositados en un
lugar y jamás son vigilados. Después de tres a cinco meses, entre septiembre y
octubre, tiene lugar la eclosión. Las crías tardarán tres o cuatro años en
alcanzar la madurez sexual. En cautividad pueden llegar a vivir hasta 20 años,
pero se estima que en libertad no superen los 10 u 11 años
Alimentación.
Es omnívoro y muy
voraz. Se alimenta preferentemente de invertebrados: insectos grandes (coleópteros
y saltamontes), arácnidos, gusanos; pero también puede comer pequeños
mamíferos, huevos de aves, pollos, lagartijas, etc. En ocasiones llega a
alimentarse con frutos carnosos durante el verano. La
dentición de los adultos, que dispone de dientes caninomorfos, le permiten
acceder a presas duras.
Costumbres.
Permanecen inactivos
durante el invierno y van incrementando su actividad a medida que se elevan las
temperaturas; hiberna de noviembre a febrero en madrigueras en el suelo o bajo la
maleza. Cuando despierta de su letargo se mueve exclusivamente durante el día,
buscando el sol, ya que necesita la luz para poder realizar su actividad
diaria, para lo que debe mantener una temperatura corporal entre 21º-34º. Los
meses en los que aparecen más visibles son mayo y junio. Durante el verano sólo
son activos en las primeras y últimas horas del día. Soporta muy bien las altas
temperaturas; consigue estar más refrigerado desplazándose únicamente sobre las
cuatro patas y levantando la cola, además de esta forma también es capaz de
correr más rápidamente.
Suelen ser muy esquivos
(especialmente los adultos) y al menor sobresalto realizan una rápida huida. A pesar
de su corpulencia, es muy ágil no solamente a la hora de desplazarse sobre el
suelo, sino también para trepar por troncos y ramas. Esta habilidad lo salva de
sus depredadores, de los que huye trepando velozmente por los troncos de árboles
y arbustos. En las arenas, zona de viña en el Los Palacios y Villafranca, es
frecuente encontrarlos tomando el sol por la mañana, en la cruceta de una vieja
cepa, etc.
Otra estrategia para
librarse de convertirse en comida de sus predarores es simplemente soltar la
cola en las garras de su cazador, gracias a un punto existente entre las
vértebras que puede romper fácilmente. Esta automutilación no es peligrosa para
el lagarto, que es capaz de hacer crecer otra cola. Si
no tienen escapatoria adoptan una típica postura con la boca abierta y la
cabeza alta, realizando un resoplido intimidatorio muy característico.
Pero no usa sólo
técnicas defensivas; también muerde con mucha fuerza a sus atacantes y no
suelta fácilmente. Aunque sólo si se le agarra puede llegar a
morder, siendo la mordedura fuerte y dolorosa, pudiendo además ser mantenida
por varios minutos dejando alguna herida de poca consideración.
En
peligro, especie protegida.
Hoy en día cada vez es más
difícil encontrar ejemplares grandes, pero tambien pequeños, que hasta no hace
mucho eran abundantes, quizás por la persecución humana, la pérdida de hábitats
o por el declive y disminución de la población de conejos que puede haber hecho
que aumente la presión de otros predadores hacia el lagarto ocelado. Completamente
inofensivo, constituye un elemento básico de los ecosistemas mediterráneos, por
lo que es fundamental su conservación y desterrar la mala imagen que tiene
entre la población en general y particularmente en el ámbito rural. Y como no
podía ser de otra manera, nosotros proponemos que desde los colegios se
potencie y promueva la Educación ambiental sobre ésta y otras especies de
reptiles, anfibios y fauna, en general, de nuestro pueblo.
El lagarto ocelado está
incluido dentro del catálogo de especies protegidas desde 1980, aún así, su
población sigue disminuyendo.
COMO CURIOSIDAD…
El
“Lagarto de Consolación” de Utrera.
En el Santuario de
Consolación de la vecina localidad de Utrera podemos observar un enorme lagarto
disecado, denominado “Lagarto de Consolación”.
Se encuentra situado en la parte alta de unos de los muros de la sala de
los exvotos, acompañado de unos grilletes muy antiguos. En el centro de
dicha sala hay un pozo, de donde según
la tradición y leyenda popular utrerana salió el mencionado lagarto. Pero
existen otras teorías e hipótesis, que apuntan a la idea de que puede ser una
alegoría a la Prudencia. También es probable que dicho saurio sea un exvoto
traído de América por algún emigrante procedente de Indias, que sobrevivió a su
ataque. A tal hipótesis apunta el relato recogido por J. A. Otero Campos en “La
proyección americana de Utrera”, publicado en Utrera en 2002, donde dice: “Alejandro Corso, italiano, pasando nadando
por el río que llaman de Amor, en el Perú, junto a Paita, le salió un caimán y
le asió por un brazo y con gran ímpetu le llevaba debajo del agua para
tragárselo: acordóse de Nuestra Señora de Consolación en aquella agonía y como
pudo invocó su nombre debajo del agua; y luego al punto le soltó la bestia y
salió libre del agua y prometió ponerle a la Virgen en su templo una tabla de
esta maravilla y así lo cumplió”.
"Lagarto de Consolación". Foto: Juan Luis Atalaya |
No obstante, ejemplares
de cocodrilos y caimanes preservados mediante momificación y otras técnicas
eran relativamente frecuentes desde la antigüedad en los templos. Todavía
pueden verse en algunas iglesias:
1.
A la entrada en la catedral de Sevilla,
desde el patio de los naranjos, se puede observar un caimán disecado y colgado por
cadenas. Se dice que este saurio fue traído por Colón a su regreso del primer
viaje. Pero de dicho cocodrilo embalsamado, el lagarto de la Catedral de
Sevilla, también se comenta que fue el Sultán de Egipto quien lo ofreció como
presente y regalo al Rey Alfonso X el Sabio; una vez muerto el animal, fue
disecado y colgado en el lugar que hoy se llama precisamente Puerta del
Lagarto, que conduce al Patio de los Naranjos de la Catedral. El reptil, viejo
y desvencijado, se desintegró poco a poco y tuvo que ser reemplazado por una
réplica en madera, que aún se conserva en su emplazamiento original.
Cocodrilo de la Catedral de Sevilla. Foto: "Viajes con mi tía". |
2.
El Lagarto de Viso del Marqués (Ciudad
Real) en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción. “Así se le llama popularmente a
ese impresionante cocodrilo de 4 a 5 metros conocido en toda la región. Según
creencia generalizada es un exvoto que en su momento ofreció D. Álvaro de Bazán
por algún bien o beneficio recibido. Al parecer era costumbre en el siglo XVI
ofrecer este tipo de exvotos a las Iglesias.
3.
El lagarto de Berlanga de Duero, o
Lagarto de Fray Tomás, es un caimán de más
de tres metros que llegó a Soria hace cuatrocientos años y cuyos restos se
visitan y aún se veneran en Berlanga de Duero, donde se conservan la piel y la calavera.
4.
Situado en un muro del Santuario de
Nuestra Señora de la Fuensanta (Córdoba) se puede observar un caimán, cuyo origen
es incierto debido a la diversidad de leyendas existentes al respecto, aunque
Ramírez de Arellano declara que el caimán fue traído de América junto a una
costilla de una ballena.
Como los ejemplos
anteriores existe un largo etc. Os invitamos a introduciros en la apasionante página de “Viajes con mi tía”, a través del
enlace…
La presencia de estas
criaturas en el interior de los templos no ha sido totalmente explicada, aunque
hay varias hipótesis fundamentadas, que en otro momento pasaremos a relatar…
Bibliografía:
2.
Enciclopedia virtual de los vertebrados
españoles (Museo Nacional de Ciencias Naturales CSIC).
5.
Lagarto ocelado. (Timón Lepidus antes
Lacerta lepida).
7.
Lagarto Ocelado. Timón Lepidus (Daudín,
1808).Proyecto Sierra de Baza. Revista Digital.
8.
Mateo, J. A. (2004). Lagarto
ocelado - Timon lepidus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles.
Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales,
Madrid.
9.
La Virgen y el Dragón (I). Escrito por
Flegetanis. De Viajes con mi tía.
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