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Manuel de Fora, año 1985.

“La poesía honesta, pura y desgarrada del poeta del pueblo…”. Poema de Manuel de Fora (Manuel Jiménez Martín) publicado en el nº 9 del Boletín Informativo Municipal de Los Palacios y Villfranca (B.I.M), editado en 1985. Asociación Cultural Searus y Jesús Tonono.



Manuel de Fora, 1985. Foto: B.I.M


“No duerme Nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.”
Federico García Lorca.



No viene nadie. Nadie,
a desclavar tus manos de horizontes
por la tierra. Nadie a medir tu cintura de jazmines
a quitar las agujas más recientes
a los ojos despiertos de los niños.

         Nadie que sacuda el polvo de las mesas,
los desnudos relojes.
El tiempo fluye por zapatos dormidos
y el dolor agrupa alacranes de cervezas.

         Cuesta desembocar el grito en las esquinas
entre un hondo clamar de bicicletas.
Cuando el tintineo muerda el corazón del hombre
no habrá papel secante ni goma de borrar.
Sólo un río de dientes afilados
devorando los blancos de agonía.

         Nadie. No queda nadie
que suelte caballos azules
por los pozos sin luz,
por las heridas del trigo.

         No queda nada. No,
no queda nada
y aún hay elegidos,
porque aún hay cobre
porque aún hay caínes
que fabrican ataúdes de silencios.
Sorpresas de Hiroshima.
Angustias de Treblinka.
Mordazas de neutrones.
         No.
No queda nadie, nadie
que vacíe la muerte de tus ojos
que rebusque el aliento de tu boca
y que llene tu cuerpo de colores,
Nadie.
         Pero yo quiero ignorar el llanto de todos los poetas,
el vértigo de todos los poetas,
la muerte que viven los poetas,
que arrastran todos los poetas
sobre la tibia huella de tu sangre.

         No queda nada. Nadie
que desate el corazón de los muertos
que arañe las raíces profundas de sus labios,
que agite
rabias y deseos
a los salmos de piedra,
con el neón amargo de los días
para sentir
el azote del viento,
para tocar el pulso de las flores.

Noviembre de 1981.
Manuel de Fora.


Jorge V., mayo de 1978

JORGE.V.

Nota aclaratoria


En el número 8 de la revista SEARUS, mayo de 1978, se publican los poemas “Danza”, “Alegría” y “Amor”, firmados por Jorge.V.



DANZA

Danza funesta,
pelotón de piernas,
bajo el oscuro rincón del trémulo edificio.
Miembros perdidos,
que desean el acoplamiento,
de la pasión frustrada de aquel día.
Ellos y ellas bailan al son de su vida,
jugando a las cartas,
en aquella esquina, y
bajo el oscuro rincón del trémulo edificio.
El elixir de la vida
discurre en el lecho,
de un antiguo río,
caballos sedientos de amor y pasión,
se acercan a él
donde se ven reflejados,
payasos ingenuos que danzan
bajo el oscuro rincón del trémulo edificio.



ALEGRÍA

Musas creadoras de la danza,
que se baila
bajo el son de la música
creada, por la horrible calavera del silencio.
Bajo el bosque de cabellos
se encuentra la faz,
solitaria y preocupada,
que no sabe
de caminos verdaderos,
que le llevan a la felicidad añorada.
Fíjate en mi musa del cielo celeste,
y déjame tu lira armoniosa
y tu inspiración,
para crear la danza
de la ALEGRÍA.



AMOR

Amor,
savia bruta del hombre
que tal vez mañana,
hará correr por sus venas dilatadas,
todo el odio fatal
que vio en este mundo,
donde la aurora
turba tras su paso,
el amanecer florido de aquel día,
en el que el hombre surgía de la nada.
Conejo de indias perfumado,
de aromas tropicales,
deja volar tus orejas al viento,
porque quieras o no,
cuando te das cuenta,
observarás
que no eses nada.
  
JORGE. V.
Mayo de 1978

Lourdes Ramos, mayo de 1984.

LOURDES RAMOS
Nota aclaratoria

En el número 17 de la revista SEARUS, mayo de 1984, se publica la poesía denominada “Las estrellas” de Lourdes Ramos.


            LAS ESTRELLAS

A vosotras, estrellas,
alzo el vuelo
de mi vista temerosa,
y el rayo luminoso,
de luz que enciende triste y dolorosa
las fúnebres horas
del difunto día,
ya huérfanas de su luz
de noche oscura.

         Lourdes Ramos

Manuel de Fora, mayo de 1978

MANUEL DE FORA

Nota aclaratoria

En el número 8 de la revista SEARUS, mayo de 1978, se publican poemas que Manuel de Fora recitó en una conferencia ofrecida sobre su poesía y su libro “Entre arrozales”.

  
            Con aire cansado,
con sudor eterno,
bajaba a la trilla,
cantando el pueblo.
         La mula arrastraba
el duro trineo.
-Y el viento soplaba
generoso y tierno-.
         El agua sonaba,
cantaba el mulero,
y el sol de la cinta
trillaba el eco.
         Cantan las galberas,
cantan los muleros,
al ritmo de muelas
y brazos de acero.
         Con aire cansado
-con sudor eterno-
bajaba la trilla
cantando al pueblo.

          ---ooOoo---

 Cuatro caminos había
desde mi casa al puente.
         Cuatro senderos de flores
que llevaban a la muerte.
  
---ooOoo---

 SI UN HACHA corta mis manos
entiérralas en barro frío.
         Dos espigas crecerán
y en cada dedo un camino.

 ---ooOoo---
  
DAME UNA MANO de nieve
de los cielos.
         Dámela con alas verdes,
compañero.
  
---ooOoo---

          YO EL CAMINO,
tú el puente…
lástima del que camina
sin baranda hacia la muerte.
  
---ooOoo---

          ¿QUIÉN se acordará juglar?
cantor de barro y de cieno.
         ¿Quién se acordará arrozal
cantar desnudos tus versos?
  
Manuel de Fora

“De entre arrozales”

Juan Gil Martín, abril de 1979

En el número 11 de la revista SEARUS, abril de 1979,  se publicaba la poesía denominada “¡Ilusión con esperanza” de Juan Gil Martín.

Nota aclaratoria e introductoria del autor:

En una revista anterior (nº 7 de Searus) os conté un cuento sobre “Un pueblo imaginario”. Pienso que, sin ser periodista ni literato, y la gente me entendió… ¿Por qué no voy a escribir, sin ser autor ni poeta (y confieso, sin gustarme mucho), una composición?  Me he decidido y ahí va. Si cambias algo y le pones música quizás cuadre…Aunque no lo creo.

JUAN GIL MARTÍN

OTRA ILUSIÓN

Mi pueblo,
¡Oh, mi pueblo qué alegría!
con sus paredes blancas,
limpias de pegatinas.
Las motos ya no corren,
                            ni saltan,
                                      ni chirrían…
Pueden los niños pasar,
sin miedo
por las esquinas.
Qué silencio, madre,
hay por la noche y por el día…
¡Oh, mi pueblo!,
mi pueblo, qué alegría…
Sus colegios sin robos,
                            ni deterioros,
                                               ni porfías.
Ya no circulan mis paisanos,
por direcciones prohibidas…
Mi pueblo, ¡Ay!, mi pueblo,
¡Qué dolor…!
Con municipales y policías,
Si, señor…
Pero pido perdón
                   al amigo poeta,
                                      compositor,
por esta cosilla tan rara
hecha sin ton, ni son…

         Juan Gil Martín

Manuel Vicente Sánchez Elías, mayo de 1978

REFLEXIONES
DE
MANUEL VICENTE SÁNCHEZ ELÍAS
Nota aclaratoria

En el número 8 de la revista SEARUS, mayo de 1978, se publica el poema denominado “Reflexiones”  de Manuel Vicente Sánchez Elías.

  
            REFLEXIONES

 Estoy soñando,
garabateando en mi cerebro;
estoy pensando,
dibujándome un cuerpo.

         Termino y…
no veo nada,
no nos conocemos.
 
         Es igual
Dibujar, soñar…
         Qué más da
Garabatear, pensar…

          Enero-1978.
 
Manuel Vicente Sánchez Elías.

José Luis Piñero López, mayo de 1984



JOSÉ LUIS PIÑERO LÓPEZ

Nota aclaratoria

En el número 17 de la revista SEARUS, mayo de 1984, se publican los siguientes textos, prosa poética, de José Luis Piñero López.


UN ÁNGEL

Y sentí lo más bonito…
Pedí un abrazo y me lo dieron; no pedí un beso y me lo ofrecieron.
Pedí amor y me lo negaron.
¡Qué difícil es vivir sin alegría,… sin amor, sin dolor…!
¡Qué bonito es sentir como se te acercan, y... sentir algo maravilloso!
Porque si haces bien a quien tú quieres, te lo estás haciendo a ti mismo.



Hoy, he sentido sus oscuros ojos clavados en mí. Sentí frío, y a la vez, calor. Su mirada templada puso un marco de inquietud.
Y yo… escondido en mí, pensaba…, si es que podía pensar…
Su figura, delgada, me gustaría abrazarla, sentirla, y hablarle, y reírme, y llorar, y…Sentir su olor, su color, su amor…
Y de pronto; desapareció.
Ya…, a lo lejos, pude ver su pequeña figura;
y me pareció…un ángel.

José Luis Piñero López

Juan Gil Martín, abril de 1979

RINCÓN POÉTICO
JUAN GIL MARTÍN

Nota aclaratoria

En el número 11 de la revista SEARUS, abril de 1979,  se publica la poesía denominada “¡Ilusión con esperanza” de Juan Gil Martín.

Nota aclaratoria e introductoria del autor:
En una revista anterior (nº 7 de Searus) os conté un cuento sobre “Un pueblo imaginario”. Pienso que, sin ser periodista ni literato, y la gente me entendió… ¿Por qué no voy a escribir, sin ser autor ni poeta (y confieso, sin gustarme mucho), una composición?. Me he decidido y ahí va. Si cambias algo y le pones música quizás cuadre…Aunque no lo creo.



          OTRA ILUSIÓN

Mi pueblo,
¡Oh, mi pueblo qué alegría!
con sus paredes blancas,
limpias de pegatinas.
Las motos ya no corren,
                              ni saltan,
                                       ni chirrían…
Pueden los niños pasar,
sin miedo
por las esquinas.
Qué silencio, madre,
hay por la noche y por el día…
¡Oh, mi pueblo!,
mi pueblo, qué alegría…
Sus colegios sin robos,
                              ni deterioros,
                                                 ni porfías.
Ya no circulan mis paisanos,
por direcciones prohibidas…
Mi pueblo, ¡Ay!, mi pueblo,
¡Qué dolor…!
Con municipales y policías,
Si, señor…
Pero pido perdón 
                    al amigo poeta,
                                       compositor,
por esta cosilla tan rara
hecha sin ton, ni son…

          Juan Gil Martín

José Vargas Aguilar, julio de 1980

RELATO CORTO
JOSÉ VARGAS AGUILAR

Nota aclaratoria

En el número 14 de la revista SEARUS, julio de 1980,  se publica el relato corto denominado “Manuel: un anciano de ayer, hoy y mañana” de José Vargas Aguilar.

“Manuel: un anciano de ayer, hoy y mañana”

INTRODUCCIÓN
          Os hacemos saber que este relato, que a continuación escribimos, por su contenido puede herir la sensibilidad del lector. En él se narra algo parecido a la historia de un personaje que fue, es y será prototipo “nato” de nosotros mismos.

          Manuel le pusieron de nombre, y Manuel le llamaron sus gentes. Vivió no sabemos donde, pero aún hoy recuerdan sus pasos, su olor a ropa gastada, su voz ronca y sonora, que como buitre recién nacido, pide de comer a sus padres (él le pedía a todo aquel que le daba). Tuvo cinco hermanos. Dos murieron en la guerra, y los tres restantes se perdieron durante la misma. Le tocó ser el hermano único de la familia, y con sus padres vivió poco tiempo. A estos los mataría mas tarde.
          Manuel llegó a cumplir los 75 años. Seguía solo, introducido en un silencio amargo, en su ancianidad. Recordaba su infancia, su juventud, su madurez, y cada recuerdo eran gotas de lágrimas que derramaba lentamente sobre sus mejillas arrugadas, llenas de sequedad. Recordaba sus juegos de chiquillo junto a sus hermanos, las volteretas que imitando a los payasos de circos, daban continuamente, como intentando competir entre si. Se quejaba de la soledad, de su silencio, de si mismo.

          En una cartera arrugada por el tiempo, poseía unas viejas fotos, manchadas por lágrimas de mil y una miradas. Eran fotos de sus primeros amores. Amores que nunca le llenaron de felicidad, que no quisieron compartir con él su llanto, su requiebro, sus ansias de no llegar a ser lo que fue.

          Y se hizo más viejo, rondaba los 86, y su mente día a día se iba perturbando, ignorando aquellos días pasados de felicidad en su juventud. Para Manuel, la soledad era el testimonio más clarividente de lo que él llamaba injusticia social. No comprendía como entre tanta muchedumbre podría sentirse vacío, nostálgico, indiferente.

          Visitó un infierno terrenal, de esos en los que van quemando poco a poco el breve latir de los ancianos: un exilio. Vio aquel paraíso artificial, observó que todo era ficticio, examinó a la gente y descubrió la bondad de la persona, pero no llegó a captar porque lo hacían. Pronto se daría cuenta, y no era por amor. Se marchó de aquel lugar y nunca volvió.

          Me cuentan que en sus últimos días cogió un bolígrafo y un trozo de papel… Se marchó a un monte gris lleno de lodo, donde los seres apagados compartían sus últimos segundos llorando y escribiendo sus memorias. En uno de sus papeles se leía un breve poema:

                              “Tiempo que perduras en la distancia
                              y haces de mi vida un sentimiento,
                              noches que son olas de mi muerte
                              y mi muerte mares abstractos de tu cuerpo…”


JOSÉ VARGAS AGUILAR

Francisco González Ruiz, julio de 1980

Relato Corto

FRANCISCO GONZÁLEZ RUIZ

Nota aclaratoria

En el número 14 de la revista SEARUS, julio de 1980, en la sección “Especial cuentos”, se publica el relato corto denominado “Malos tiempos” de Francisco González Ruiz.

MALOS TIEMPOS

            Era un día de agosto cuando mi mamá me vistió con la ropa de los domingos. Un pantalón corto de “patén” y una blusa blanca que me apretaba en algún sitio.
          Salimos a la calle, que a esa hora estaba desierta, y atravesamos el pueblo acompañados por un sol abrasador. Por el camino me fue diciendo mi mamá, como otras veces, que íbamos a casa de Luisa “La Loca”. Yo puse algún reparo, porque me daba miedo esa mujer, pero mi mamá no me oyó. Cuando llegamos a la casa y entramos, un olor apelmazado salía de la cocina.
          No está bien desear la muerte a nadie, pero creo que me alegraría de la muerte de es mujer y supongo que de sus hijas también, por algunos detalles que les vi. Mi mamá tuvo mucha amistad con esa mujer cuando no estaba loca. No se que interés puede haber en hablar con una loca que se llevaba todo el día acostada. Mi mamá me decía muchas veces que Luisa no estaba loca del todo, que tenía momentos de gran lucidez. Algo de cierto había de eso, de lo contrario no comprendía esos largos ratos de animada conversación que mi mamá mantenía con la loca. Pero yo no conseguía reprimir mi temor hacia esa mujer. Ese día no habló con la loca, se limitó a saludarla con unos besos, que me parecieron cúrsiles, pero en cambio si habló mucho rato con las hijas. Yo estaba sentado en una silla con las manos metidas debajo de los muslos, mirando indiferente a una y a otra. Al cabo de un rato oí la voz de la loca que me llamaba desde el dormitorio. Noté algo frío que me resbalaba por la espalda, agaché la cabeza y no contesté… Pero la loca insistió nuevamente… En esta segunda vez, regañó, molesta con mi conducta.
          -¡No te enteras niño que está llamándote Luisa!, dijo mi mamá. Me levantó suavemente de la silla, empujándome con la mano hacia el cuarto donde estaba la loca. Tenía miedo a esa mujer, pero también temía a los pellizcos de mi mamá, de modo que obedecí a regañadientes y me adentré en la penumbra del dormitorio. Despedía un olor insoportable, un tufo a orines rancios. Me detuve en la puerta, pero insistió amablemente para que me acercara. Se incorporó un poco y rodeó mi cuerpo con sus brazos esqueléticos.
          -¿Tienes miedo de mi?, Dijo con cierta ternura. Negué con la cabeza, aturdido por haberme descubierto.
          -Anoche me quiso matar mi yerno. Me reveló la loca en voz baja.
          -¡Es un criminal, mi hija se ha casado con un criminal!. ¿Tú no sabías que mi yerno es un criminal?... Yo no respondí.
          -¿No me crees?. Me pinchó, aquí, con el paraguas… Se señaló la barriga. Yo seguía callado.
          -Crees que estoy loca, ¿Verdad?. Dijo con abatimiento.
          -¿Quién te lo ha dicho? ¿Esas? (se refería a sus hijas). Te voy a enseñar lo que me hizo anoche el canalla. Apartó la sábana y se levantó las enaguas, de muselina, dejando al descubierto un vientre pálido y fofo. Con el dedo índice señaló un punto del mismo… Yo no veía nada, pero dije que si.
          -Mis hijas son perores que ellos. Dicen a todo el mundo que estoy loca, para que nadie me crea cuando cuento lo que me hacen sus maridos.
          -¿Sabes una cosa?. Dijo apretando mis manos con fuerza. Esta noche voy a matar a uno de ellos, mañana a otro, hasta que los mate a todos. Mis hijas serán comprensibles y me lo agradecerán. Levantó la almohada cautelosamente y con una mirada de complicidad me hizo partícipe de su secreto, enseñándome lo que había debajo de la misma… Un cuchillo, una cuchara, un tenedor y un ovillo de hilo.
          -Pedrito, dale un beso a Luisa, que nos vamos.
          -Adiós Luisa. Se despidió mamá.
          -Adiós hija.
          Nos fuimos, dejando a la loca con su eterna canción.
          -¡No hay pan, no hay pan, no hay pan, no hay comida, no hay comida, no hay comida!.

FRANCISCO GONZÁLEZ RUIZ



Félix Cava Hurtado (8 años), junio de 1978


"Mini relato"
Félix Cava Hurtado

Nota aclaratoria

          En el número 9 de la revista SEARUS, junio de 1978, aparece publicado el mini relato “¡A comer morcillas!”, de Félix Cava Hurtado (8 años).


          Érase una vez un Rey que tenía dinero y se encontró a un pobre. Toma mil pesetas, le dijo al pobre. Gracias Majestad, le respondió el pobre.

          Había Chinos. Dijeron los Chinos que el Rey tenía morcillas. Los Chinos le dijeron al pobre que el Rey lo llamaba, pero era otra mentira.
Dicen los Chinos, ¡A comer morcillas!.

Félix Cava Hurtado (8 años)

J. Miguel Domínguez (8 años), junio de 1978

"Mini relato"
J. Miguel Domínguez

Nota aclaratoria

          En el número 9 de la revista SEARUS, junio de 1978, aparece publicado el "mini relato" titulado "El gusanito", de José Miguel Domínguez (8 años).


          Érase una vez un gusanito que iba caminando…Y seguía caminando, caminando…
          Se encontró a una hormiguita y le preguntó: ¿Por qué camino se va al río? Y le dijo: Usted siga adelante y allí está el río.
          Siguió, llegó al río y se cayó. Lo salvó una hormiguita, se fueron a la casa del gusanito, comieron pasteles y fueron siempre felices.

J. Miguel Domínguez (8 años)

Fco. José Bernal y J. Manuel Pérez, mayo de 1979


“La poesía en los niños, por los niños”

F. José Bernal Jiménez y José Manuel Pérez Ortega

Nota aclaratoria

          En el número 12 de la revista SEARUS, mayo de 1979, en la sección “Rincón Poético: La poesía en los niños, por los niños”, se publicaban los siguientes textos poéticos de F. José Bernal Jiménez y José Manuel Pérez Ortega, de 10 años de edad.




EL VIENTO

          El viento sopla en la sierra. Contra un pueblo
Serrano de tejados viejos y fachadas blancas.
El viento silba, el viento sopla con furia.
Los pinos y encinas se doblan como si fueran trincheras.
El viento silba, el viento sopla.

F. José Bernal Jiménez (10 años)




EL SEÑOR PEPE

          El señor Pepe era muy grueso, bueno, mejor dicho, enorme.
Sus dos grasas de la cara caían sobre su barbilla.
Sus labios incoloros estaban mojados, la nariz bien chata,
los ojos parecían estúpidos.
Sus mejillas parecían la tapa de una cacerola.

José Manuel Pérez Ortega (10 años)

J.M. Franco Amuedo, mayo de 1979


“La poesía en los niños, por los niños”
J. M. Franco Amuedo

Nota aclaratoria

          En el número 12 de la revista SEARUS, mayo de 1979, en la sección “Rincón Poético: La poesía en los niños, por los niños”, se publica el siguiente poema de J. M. Franco Amuedo, de 10 años de edad.




MOJÁCAR

Mojácar, blanca Mojácar.
Mojácar con sus casas apiñadas
y entorno hacia arriba.
Mojácar, como una paloma
que se posa en un cerro.
Desde Mojácar el mar azul…
¡Dulce, dulce Mojácar!

J. M. Franco Amuedo (10 años)

José María Castillo, Mayo de 1979

“La poesía en los niños, por los niños”
José María Castillo

Nota aclaratoria

          En el número 12 de la revista SEARUS, mayo de 1979, en la sección “Rincón Poético: La poesía en los niños, por los niños”, se publicaban los siguientes textos de José María Castillo, de 10 años de edad.




EL MAR

          El mar sonríe a lo lejos y el dulce viento
 acaricia la bruma que cae del cielo azul y las olas durmientes
rompen en la playa llena de almejas y de arena mojada.

José María Castillo (10 años)




LA ROSA

          El rocío de tu pétalo se queda petrificado en la mañana,
porque eres la más bella de mi jardín.
Un hálito menea tu corona de pétalos
y te balanceas murmurando.

José María Castillo (10 años)