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SDAD. COOP. ANDALUZA LAS NIEVES, de Los Palacios y Villafranca.




Si realizamos un breve repaso a los 51 años de vida de la Cooperativa Nuestra Señora de Las Nieves de Los Palacios y Villafranca, tendremos claro los méritos que animan al pleno de Ayuntamiento palaciego a otorgarle la medalla de la villa, como ocurrió en el año 2015 cuando la Junta de Andalucía le concedió la Bandera a nivel Provincial. No cabe ninguna duda que las referidas distinciones han sido otorgadas por la labor y esfuerzo de los socios-agricultores y trabajadores que desde su fundación y a lo largo de los años han sabido iniciar, impulsar, mantener, potenciar, diversificar y proyectar hacia el futuro la Asociación de agricultores (Cooperativa) de Los Palacios y Villafranca…

Es un orgullo para todo el pueblo el reconocimiento que se le hace a la Cooperativa, a la empresa que ha contribuido a mejorar las condiciones y nivel de vida de los hombres y mujeres de nuestra tierra, defendiendo los intereses de los agricultores, generando riqueza, puestos de trabajo y actuando de motor catalizador del nacimiento de cierto tejido empresarial relacionado con la comercialización de los productos agrícolas de Los Palacios y Villafranca.

En la foto, de 1977, se observa la cola que se formaba en la Cooperativa. No tenemos muy claro si la de la foto era para pesar la carga de uvas de lagar o de uvas de plaza. Porque hubo una época en la que las uvas se cortaban y se ponían en cajas de madera, para posteriormente ser "asentadas” y preparadas en cajas de diez kilos, en las instalaciones de la Cooperativa; con el tiempo, se comenzó a cortar las uvas y "asentarlas" directamente en las cajas, en el campo.

Con el nombre de Grupo Sindical de Colonización nº 2508 “Ntra. Sra. de las Nieves” Comercialización e Industrialización de Productos Agrícolas y sus derivados, se ha constituido en el seno de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Los Palacios y Villafranca (Sevilla) una agrupación de productores cosecheros de uva, tomates, melones, sandías, habichuelas, calabazas, pepinos, peros, damascos y demás frutos en general tanto de secano como de regadío, para la realización de obras de interés local, el cual se regirá además de por el reglamento aprobado por O. M. de Agricultura de 5 de julio de 1941, por las presentes ordenanzas. Así rezaba el Artículo 1º del Capítulo 1 (Generalidades) del Reglamento del Grupo Sindical de Colonización nº 2508 “Ntra. Sra. de Las Nieves” de Los Palacios y Villafranca (Sevilla).

30 de octubre de 1967. Foto: Searus.
Estatutos. Foto: Searus.


A continuación de las Genaralidades se desarrollaban los demás artículos y capítulos de la Sociedad Agraria constituida. Objetivos del grupo, los socios, régimen económico, fondo de reserva, dirección y administración del grupo, contabilidad y balance, disposiciones adicionales y transitorias, etc.
Los Estatutos del Grupo quedaron firmados por la Comisión Organizadora en Los Palacios, el 28 de julio de 1967. Siendo aprobados en Madrid por la Delegación Nacional de Sindicatos de F.E.T y de las J.O.N.S el 30 de octubre de 1967, firmados por Manuel Garro (El Jefe Nacional de la Obra).

Estatutos. Foto: Searus.

Estatutos. Foto: Searus.


La Cooperativa, por tanto, inició su actividad en el año 1967, siendo inicialmente un Grupo Sindical, para pasar posteriormente a ser una sociedad agrícola de transformación (SAT), a partir de la cual se fundó la actual Sociedad Cooperativa Andaluza, Cooperativa Nuestra Señora de Las Nieves de Los Palacios y Villafranca, hoy SDAD. COOP. ANDALUZA LAS NIEVES.

Imagen tomada de la web de la Cooperativa.


La creación de un grupo Sindical de la época, una Cooperativa independiente del mercado local existente en aquellos años (El Palanque) se debió a la necesidad de defender los productos del campo de una manera más eficaz y desde los propios agricultores, intentando eludir al mayor número de intermediarios (corredores) posibles, haciendo frente común a las especulaciones de éstos. Pero no todos los manchoneros ni productores del pueblo se unieron a la iniciativa, produciéndose un cierto “pique” y desencuentro entre los agricultores que se asociaron a la Cooperativa y los que se mantuvieron fieles al mercado municipal del Palenque. La idea, encabezada por un grupo de propietarios de grandes y medianas explotaciones (aunque pocos, ya que en Los Palacios y Villafranca las tierras de cultivo siempre han estado muy repartidas) a los que se unieron pequeños propietarios, supuso un cambio de mentalidad y forma de proceder de nuestros mayores. El Palenque, no obstante, continuó siendo el centro principal de recogida de los frutos del campo palaciego.


La famosa lista…

Las tradicionales ventas en las que los manchoneros llevaban su producto al mercado sin certeza de que el género fuese a ser vendido en el día, abrieron paso a las tradicionales “Listas”. En la Cooperativa se implantó la modalidad de recolectar un 10% de la producción declarada en la campaña, cada vez que el agricultor era nombrado en el reparto diario de la producción contratada para su venta real o estimada. Con la referida forma de reparto de producción diaria se pretendía no saturar los mercados y que el agricultor, entregada su carga, se desentendiese de su venta.

Cooperativa en 1977. Foto tomada de José M. Bernal Moguer

Cargando y descargando. BIM, 2004.

La expresión “ir a la lista” es muy conocida entre los agricultores del pueblo y sobre todo los que se dedican al cultivo de la vid.
Desde que se fundó la Cooperativa Las Nieves, a finales de los años 60 del siglo XX, se puso de moda lo de “pasar la lista” todos los días del verano a eso de las siete de la tarde. En uno de los salones de la Cooperativa, con más calor que al aire libre, cientos de cooperativistas se congregaban y aún lo hacen, en torno al presidente y secretario de la sociedad, para saber si les toca o no “cortar uvas” al día siguiente.
Previo a “la lista” y antes de comenzar la campaña de recolección, los socios realizan una declaración de cultivo, que no es otra cosa que indicar los kilos aproximados de uva que se prevén producir. Finalizada esa fase, se procede a ordenar alfabéticamente el nombre de los cooperativistas que han realizado la mencionada declaración de cultivo, indicando la cantidad de kilos de uvas que potencialmente van a producir y la variedad de las mismas: “Palieri”, “Chelva (Layrén)”, “Francesa”…
Los pedidos, kilos de uvas, realizados por los diferentes clientes y que deben ser entregados al día siguiente, son repartidos cada tarde de forma proporcional entre los agricultores, a razón de un 10 % de la cantidad declarada por cada viticultor y según la variedad de uva solicitada o requerida por los compradores. Existen, por tanto, listas diferentes en función de la variedad de uva.
En la primera lista de la temporada se sortea la letra por la que se comenzará a nombrar a los socios. Desde ese momento, al agricultor que le toque debe indicar si “corta uvas” a la mañana siguiente o deja pasar su tuno, en cuyo caso deja atrasados los kilos que le corresponden en esa lista. Completados los kilos de la carga apalabrada con los compradores, se detiene la lista, continuándose al día siguiente por las personas que dejaron pasar su vez, y prosiguiéndose posteriormente por el socio en el que se detuvo y paró la lista el día anterior.

En otro orden de cosas, sería lógico pensar que en diez veces que se diese la vuelta el listado, toda la producción debería estar finalizada y recogida de los campos, aunque no suele suceder…La picaresca hace que algunos agricultores declaren más kilos de los que en realidad poseen, con lo que existen socios que finalizan la campaña antes que el resto. No obstante, este hecho también puede ser producto de la existencia de una merma en la producción, error o equivocación al realizar el aforo o tasación, dejar el género para el largar, etc.


Esperando la "lista". Foto:Searus. Agosto de 2018


En 1984 se formaliza una alianza y unión entre la Cooperativa y el Palenque (EMPALSA) para proteger los intereses de los productores locales de uva. Se pretendió defender el precio del producto ante las continuas disputas y rivalidades que, en campañas anteriores, se sucedieron entre los comisionistas, que se hacían la guerra con nuestros productos, mientras que las pérdidas recaían en los agricultores, sin que se pudiese hacer nada para defender los precios en los mercados finales. Pero no todos los agricultores del pueblo se sumaron a la iniciativa, continuando la práctica de realizar entregas de los productos en lo que se denominó “mercado negro”, fuera de los dos centros principales de comercialización y a precios dictados por los comparadores, con lo que la competencia desleal siguió existiendo. Fue una primera iniciativa, un primer intento de Unión, más moral que otra cosa, de los agricultores palaciegos.

"Asentando uvas". Foto: BIM

A finales del año 2004 la Cooperativa amplió y diversificó su campo de tareas, abriéndose a nuevas actividades de servicios, tanto para sus socios como para el público en general. Consistió en la apertura de una tienda, que con el slogan “De agricultor al carrito de la compra”, comenzó a ofrecer además de los géneros producidos por los cooperativistas, otra numerosa variedad de frutas, verduras y demás artículos que cualquier gran superficie comercial pone al alcance de los consumidores.

Vista de parte de la entrada. Foto: Searus.

La iniciativa fue “milagrosa” para lograr el mantenimiento y supervivencia de los puestos de trabajo de los empleados de la Sociedad. Dada la situación de decadencia de los mercados finalistas, el valor o precio de los productos agrícolas y la competencia de otras empresas del sector, tanto de la localidad como del exterior, habían desencadenado una profunda crisis en la Cooperativa que hacían presagiar un despido masivo de empleados y un futuro incierto para la Sociedad fundada en 1967.

Foto tomada de la Web de la Cooperativa.
Foto: Cultareo
Foto tomada de la Web de la Cooperativa


La Cooperativa contó desde su fundación con prensas mecanizadas (lagar) y bodega propia,  “pisando” las uvas que no se lograban colocar en el mercado para consumo como fruta. En la actualidad, la bodega no sólo se dedica a la obtención de caldos, mostos procedentes del excedente de la uva de mesa, sino que se elaboran y embotellan diversas variedades de vinos. La marca “Señorío de las Nieves” tiene reconocida la denominación de “vino de la tierra”,  otorgada por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía. Podríamos destacar:

·        Vino blanco “Señorío de las Nieves”,  15º. Vino blanco de mesa, obtenido con la uva “Lairén”. Indicado para pescados, mariscos y comida mediterránea principalmente.
·        Vino de Licor “Mistela”, 15º. Obtenido con la variedad de uva “Moyar”. Ideal para aperitivos y postres.
·        Vino Negro Dulce, 8º. Obtenido con uvas de las variedades “Lairen” y “Moyar”. Ideal para aperitivos y postres.
·        Oloroso Dulce, 15º. Obtenido con uvas de las variedades “Lairen” y “Moyar”. Ideal para aperitivos
·        Vino Tinto “Señorío de las Nieves”, 12,5º. Obtenido con uvas de las variedades “Merlot” y “Syrach”.


Uvas de lagar. Foto: Searus.
Bodega. Foto: Cultareo.
Despacho de vinos. Foto: Cultareo.
Imagen de Turismo de Sevilla.

Foto: Searus.


Variedades de uva tradicionales del campo palaciego: Mollar, Lairén y Cardinal (francesa).

Uva mollar. Foto: Searus.
Uva layrén. Foto: José Manuel Bernal Moguer.
Uva farncesa (Cardinal). Foto: José Manuel Bernal Moguer.

En cuanto a hortalizas y verduras, la producción propia alcanza hasta 50 productos, destacando los tomates, calabacín blanco, pimiento, espárragos, etc.

En 2012 la Cooperativa obtiene la marca nacional colectiva “Tomate de Los Palacios” de la Oficina Española de Patentes y Marcas. Para conseguir el referido distintivo “se integró en La Asociación de Productores de Tomate de Los Palacios y Villafranca, formada por el Ayuntamiento del municipio y las cooperativas Parque Norte, San Isidro-Maribáñez y la sociedad agraria Frupal. La iniciativa estuvo respaldada además por la Asociación de Empresarios y Comerciantes de Los Palacios y por la Asociación de Hostelería de Sevilla, a través de su presidente honorífico, Juan Robles. Para Antonio Escalera, presidente de la Cooperativa Nuestra Señora de las Nieves, la marca “Tomate de Los Palacios” es "una forma de proteger nuestro producto y a productores de toda la vida, para que nadie use nuestro nombre sin que su producto sea de Los Palacios".

Foto: Diario de Sevilla.
En la Cooperativa. Fotograma de la Televisión Local Los Palacios.

En la caseta instalada en el recinto de la feria local la Sociedad organiza concursos donde se pone de manifiesto la generosidad de las tierras y el buen hacer de los agricultores del pueblo.


Concurso uva layren, año 2012. Foto: Searus.
Concruso uva francesa, año 2012. Foto: Searus.
Concurso sandías y calabaza, año 2012. Foto: Searus.

Depósito de agua y abrevadero usado en los primeros años de la construcción de la Cooperativa. La referida instalación se hacía necesaria para dar de beber a los animales, que en aquellos primeros años eran fundamentales y necesarios para el tiro de los carros o para portar sobre sus lomos las “angarillas” cargadas de géneros.

Año 2013. Foto: Searus.

Realizado el breve repaso a los 48 años de vida de la Cooperativa Nuestra Señora de Las Nieves, tenemos claro los méritos que han inducido a la Junta de Andalucía concederle la Bandera de Andalucía a nivel Provincial. Galardón que le será entregado el martes día 24 de febrero.
El sucinto trabajo recopilatorio y de documentación realizado no hace honor a tantos años de trabajo de los Cooperativistas y de la Sociedad Agraria, aunque si una primera aproximación a sus 48 años de historia. No obstante, esperamos que entre todos podamos construir la memoria fiel y completa de la Cooperativa Nuestra Señora de Los Nieves de Los Palacios y Villafranca.

M. Sánchez Martín. Asociación Cultural Searus, febrero de 2015. 
Actualizado en septiembre de 2018


BIBLIOGRFAFÍA

1.-Estatutos de Régimen Interior del Grupo Sindical de Colonización nº 2.508 “Nuestra Señora de las Nieves” de Los Palacios (Sevilla). Octubre de 1967.

2.-Las Nieves, Sociedad Cooperativa Analuza.

3.-La Unión del Palenque y la Cooperativa: Puerta del Futuro. B.I.N nº 6, 1984.

4.-Documentación del B.I.M facilitada por Jesús Tonono.

5.-DIARIO DE SEVILLA JUNIO DE 2012

6.-TURISMO SEVILLA, GUIA DE VINOS…

7.-Localizando exteriores. Cultareo.

Uvas en aguardiente, de Los Palacios y Villafranca.

En Los Palacios y Villafranca las uvas en aguardiente fueron muy populares, hace años, en las fechas navideñas. Las uvas empleadas para ser conservadas en aguardiente eran cortadas junto a las últimas del lagar, usándose variedades de grano grueso, carnosos y con fuerte pellejo. Se tenía muy en cuenta que las uvas no hubiesen sufrido heladas ni se hubiesen mojado debido al agua de lluvia.

Foto: José Manuel Bernal Moguer


PROCEDIMIENTO.
El procedimiento que se realizaba para su preparación, aunque existen diferentes variaciones dependiendo de la zona de la geografía andaluza, es el siguiente:
Lavamos bien los racimos y los depositamos en una bandeja con papel absorbente, dándole varias vueltas, para que se sequen.
Con paciencia separamos los granos de uvas del racimo sin retirarles el rabito y desechando aquellas a las que se les haya desprendido, ya que de lo contrario las uvas tomarían un sabor muy fuerte y un elevado contenido en alcohol.
Bien lavadas, limpias, secas, con un pequeño cabito y eliminadas y desechadas las uvas que presentan imperfecciones o heridas, las introducimos en un bote de cristal que pueda ser cerrado herméticamente.
Agregamos aguardiente seco hasta que todas las uvas estén cubiertas y cerramos el tarro. Conservamos el recipiente bien cerrado en un lugar fresco y oscuro. Transcurridos cuatro meses nuestras uvas estan listas para ser degustadas.


FECHAS DE CONSUMO PREFERENTE.

En el pueblo, tradicionalmente, empezaban a ser consumidas los días de navidad y era costumbre que a los más pequeños de las casas se les obsequiara con una uvita, mientas los mayores se daban un atracón.
Al estar conservadas en aguardiente de alta graduación no había problemas de fechas de caducidad, aunque las uvas de varias temporadas tenían un sabor más fuerte. En la foto que nos ha cedido nuestro amigo José Manuel Bernal Moguer podemos observar unas uvas en aguardiente que tienen 8 años de preparación. Podemos considerarlas como uvas gran reserva y deben considerarse como una auténtica delicatesen.

Uvas "Gran Reserva", 8 años en aguardiente. Foto: J. Manuel Bernal Moguer
Uvas, 5 años de aguardiente. Foto: Salvador Rodríguez Amuedo


LICOR DE UVAS.
Además de saborear las uvas podemos disfrutar de un delicioso licor. El proceso es similar al realizado anteriormente, aunque incorporando como ingrediente adicional una cierta cantidad de azúcar rubia y canela en rama.
Para ello, agregaremos aguardiente en la misma cantidad en peso que las uvas utilizadas y azúcar rubia en un tercio del peso de las mismas. Removemos el aguardiente y el azúcar para que se disuelva ésta, acelerando de esa manera el proceso y posteriormente mezclamos la disolución resultante con las uvas y un trocito de canela en rama.
En un lugar fresco y oscuro guardamos el bote cerrado y debemos tener la constancia de ir removiéndolo diariamente. Lentamente, con el transcurso del tiempo, la mezcla de aguardiente, azúcar moreno, canela y las uvas darán como resultado un líquido de un sabor característico, al igual que las uvas. Pasado al menos cuatro meses, colaremos el licor resultante y las uvas del interior del frasco, obteniendo de esa manera el referido y exquisito licor de uvas que podremos degustar y disfrutar de su sabor.


BIBLIOGRAGÍA.
1.-Cómo hacer uvas en aguardiente.

2.-Uvas en aguardiente. Gastronomía andaluza. Consejería de Turismo y Comercio.

Uva de cuelga en Los Palacios y Villafranca. Historia y formas de conservación

Los agricultores del pueblo, desde tiempo inmemorial y hasta no hace muchos años, acostumbraban a plantar junto a las cepas destinadas a la vendimia para plaza o lagar algunas cepas de variedades más tardías, con fuerte y duro pellejo en sus frutos, ideales para su posterior transformación en pasas o ser colgadas y conservadas el mayor tiempo posible. Durante los primeros días de noviembre, por “Tosantos”, se procedía a cortar los racimos de uvas, aquellos que con mimo habían sido celosamente cuidados y seleccionados. Para subsanar la caída natural de las hojas y proteger a la uva de los rayos del sol, la lluvia, etc., se cubrían y tapaban las cepas con matojos y pasto, sustituyendo así el lugar despoblado que las hojas iban dejando con su caída natural.
Uva de cuelga "Mantúa Pilas". Foto: José Manuel Bernal Moguer

No hace muchos años, fuera de la temporada natural de la vendimia o recolección, resultaba complicado y difícil obtener fruta fresca en Los Palacios y Villafranca o en cualquier otra localidad, debido a la situación económica de la mayoría de familias y las escasas infraestructuras existentes, que dificultaban el transporte y la posibilidad de acceso a muchos productos. 
Foto: José Manuel Bernal Moguer

La variedad de uva denominada “Mantúa Pilas” se urtilizó en Los Palacios y Villafranca, desde antiguo, como uva “de cuelga” para conservarla. Se ataban por el cabo del racimo y se colgaban a las vigas de madera de la techumbre de los soberaos, procurando mantener dichos lugares secos, ventilados y con poca luz. Nuestros vecinos se aseguraban, con dicha práctica, disfrutar de uva en los meses de invierno. La mayoría de los soberaos eran auténticas despensas, donde se depositaban además de los racimos de uvas, ristras de ajos trenzados, tomates de cuelga, etc.  Nuestro amigo José Manuel Bernal Moguer, romántico donde los haya, ha comenzado a poner en práctica la tradición de nuestros antepasados, intentando conservar de forma artesanal algunos racimos de uva de cuelga “Mantúa Pilas”.
Foto: José Manuel Bernal Moguer
En la actualidad, en algunos lugares de la península aún se continúa en otoño la costumbre, por tradición, de realizar la labor de conservar uvas de cuelga, para poder saborearlas en invierno como postre, dado su apreciado sabor y porte… y no por falta o escasez de otras frutas de temporada o fuera de ella. En estos lugares, como en el pueblo de Cadalso (Madrid), usan la variedad Chelva para la conservación en racimos de cuelga. Más adelante profundizaremos sobre la controversia acerca del nombre de las variedades y sinónimos de éstas que se han venido usando para la conservación.
Uva Chelva. Foto: Zorrocorredero


PROCEDIMIENTOS, HISTÓRICOS, PARA CONSERVAR LAS UVAS.

a)    Libro “Agricultura General” de Gabriel Alonso de Herrera, corregido según el texto original de la primera edición publicada en 1513 por el mismo autor y adicionada por la Real Sociedad Económica Matritense en el año 1818.

En el referido manual se describen varios procedimientos de conservación de las uvas de cuelga, a semejanza de como se hacía en el Reino de Granada y su uso heredado de los “moros”, como se nombra en el referido escrito. También se comenta la forma en la que deben ser transportadas de las uvas. 
Transcribimos (con la misma ortografía) las explicaciones que Gabriel Alonso de Herrera daba en 1513 sobre la forma de conservar las uvas de cuelga, ya que coincide con la forma tradicional que se ha venido usando, desde tiempo inmemorial, en Los Palacios y Villafranca y que coincide con el primer modo descrito por el Coronel José Espinosa en el año 1822.

“Para transportar á casa desde la viña las uvas de cuelga, son evidentemente preferibles á las banastas ó canastos de zarzos y cañizos, en que sobre una cama ligera ó de musgo seco, y despues de quitarles todo grano dañado ó sospechoso sin manosearlos mas de lo preciso, deberá estenderse otra capa de recimos y no mas. Si hace sol conducirá mucho antes de ponerlos á guardar secarlos á enjugar en los mismos zarzos, dándoles una vuelta mientras se tienen espuestos al mayor calor del dia para que se oreen por todos lados.

         El mejor sitio para conservarlos y en general para frutería, es un subterráneo perfectamente seco y bastante hondo que se mantenga todo el año en una temperatura igual de diez á doce grados de Romure, distante de aguas estancadas, estercoleros, letrinas y cualquier otro objeto capaz de hacer llegar hasta él malos olores ó humedad, que mire al mediodía ó al sudeste, con ventanas á esta espocion y á la de levante, y ninguna al norte, para dar paso á los aires secos y tenerlo cerrado á los húmedos, á los excesivamente frios ó muy cálidos y á la demasiada luz.

         La profundidad del sitio ó constancia de temperatura no es condicion tan esencial como las otras en los países templados, y menos si reinan comunmente aires secos, según vemos en el reino de Granada, donde no solo subsinten todavía las azoteas que cita Herrera, sino el uso heredado tambien de los moros, de agitar con la escoba de cuando en cuando el polvo del suelo para obligarlo á que se levante y se pegue á las uvas. Con esta sencilla maniobra se logra enjugarlas pronto y libertarlas de la humedad, del moho tan fácil diseminarse, fijarse, propagarse sin término y corromperlo todo donde quiera que lo encuentra, del frio mismo y, en suma, de todos los enemigos esteriores á favor de aquella capita de polvo sutil en que quedan envueltas. Asi se conservan, particularmente en Baza, todo el invierno las uvas mas frescas y delicadas que he provado”.

a)    Cartilla agraria, o sea la práctica, de la agricultura y la ganadería”, escrita por el Coronel José Espinosa en 1822.


En la mencionada cartilla práctica se documenta y describe la hora en que debe comenzar la vendimia, la corta de la uva, cómo tiene que ser transportada, así como la manera y forma de ser conservadas para el invierno:

“Aunque cuando hay que servir para vino puede hacerse a cualquier hora, siempre es conveniente no principiarla hasta que el sol haya enjugado el rocío, particularmente cuando se haya de conservar para comer, en cuyo caso se conduce el fruto a la casa en zarzos o cañizos, donde se ponen dos capas de racimos alternadas con otras dos de paja, a fin de que ni se toque la uva, ni vayan demasiado cargadas y se despachurren las de abajo. En esta disposición es oportuno dejarlas al sol para que se enjuguen tanto antes de guardarlas, lo que se conseguirá mejor si se les dan algunas vueltas para que se oreen por todos lados”.

En cuanto al procedimiento para conservarlas, se dice lo siguiente:

Podrá hacerse de varios modos:

1.     Colgando los racimos en un paraje que no tenga ventilación. No se toquen y visitándolos con frecuencia para cortarles los granos que se vayan pudriendo; porque de no hacerlo, comunican a los otros la corrupción.

2.     Colgándolos en las paredes de unas cajas de madera en que se ponen clavitos al intento o en traveseros colocados en las mismas cajas, las que después cerradas y tapadas sus juntas con un poco de yeso, se llevan a un rincón donde se entierran con arena.

3.     Tomando cenizas de sarmientos pasadas por tamiz, y haciendo con ellas y agua un caldo espeso, en el cual se zambullen los racimos varias veces hasta que todos sus granos se cubran con él, en cuyo caso se colocan en unas cajas sobre capas de ceniza seca y después de cubiertas se ponen en paraje fresco; de este modo con solo lavarlas en agua fría se encuentran en el rigor del invierno tan frescas como acabadas de coger de la cepa.

4.     Poniéndolas en cajas alternando con capas de paja o salvado, de modo que no se toquen los racimos; pero se han de guardar las cajas de los ratones, que olfatean el salvado y procuran introducirse en ellas.
5.     Extendiendo los racimos sobre unos estantes de madera,  y cubriendo cada uno con un vaso de vidrio o de tierra (barro) que después se cubre con arena.

Como se ha mencionado anteriormente, el primer procedimiento descrito por Gabriel Alonso de Herrera en 1513 se muestra coincidente y similar al descrito por el Coronel José Espinosa en 1822; siendo la forma que tradicionalmente se ha venido realizando en Los Palacios y Villafranca para la cuelga de uvas y su conservación. El lugar destinado en el pueblo para almacenar los racimos de uvas eran los soberaos de las casas. Dichas estancias se situaban en la primera planta de las residencias; tanto el suelo como el techo estaban recubiertos de madera, con lo que eran lugares ideas para mantener alejado de la humedad lo que en ellos se almacenaba.


HISTORIA DE LA VARIEDAD MANTÚA PILAS

En el libro escrito por el Coronel José Espinosa, publicado en Madrid el año 1822, “Cartilla agraria, o sea la práctica, de la agricultura y la ganadería”, se realiza una clasificación de las variedades utilizadas para pasa, incluyendo entre ellas a la variedad “Mantúo de pilas”, indicando que es de Jerez de la Frontera y que en otras partes de Andalucía se la denomina “Uva de Rey” y “Gabriela”. Incluye o clasifica como uva de primera clase, entre las mejores variedades para conservar en invierno y para emparrados a “Toda la tribu de Mantúos”, principalmente la de Pilas.

Foto: A.C.Searus


CONTROVERSIA SOBRE LA DENOMINACIÓN Y ORIGEN DE LA VARIEDAD MANTÚA PILAS.

No obstante, aparte de la clasificación aportada por José Espinosa en 1822, existe cierta controversia sobre la denominación y el lugar de origen de la variedad “Mantúa Pilas”. En diferentes clasificaciones de uva blanca de mesa consideran equivalentes o iguales las variedades “Mantúa”, “Montúo”, “Chelva de Cebreros”, “de Guareña”, “Uva Rey”, “Villanueva” y  sinónimas a la variedad de uva “Chelva”, la más extendida de la península y originaria de Extremadura. La describen como muy productiva, vigorosa, de racimo grande y algo compacto, de grano grueso, con alto contenido de azúcares. Es considerada apta para uva de mesa y vinos dulces. En cuanto a la “Mantúa” en particular, se precisa que es muy sensible a las bajas temperaturas y a la humedad en el momento de la floración, provocando fuerte corrimientos en el fruto, lo que le hace ser una variedad de oscilaciones en la producción de unos años a otros y siempre en función de las condiciones climatológicas.

En la ORDEN de 19 de marzo de 1986, publicada en el Boletín Oficial del Estado de fecha 25 de mayo de 1986, que hace referencia al Seguro Combinado de Helada, Pedrisco, Viento y Lluvia de Uva de Mesa, aparece la variedad de uva Chelva y sus sinónimos: Chelva de Guareña, Chelva de Cebreros, Mantúa y Mantúo.

En la ORDEN de 13 de junio de 2007, publicada en el Boletín Oficial del Estado de 21 de Junio de 2007, mediante la que se modifica el anexo V, sobre la clasificación de las variedades de vid, del Real Decreto 1472/2000, de 4 de agosto, por el que se regulaba el potencial de producción vitícola. Se indica que la uva “Montúa/Chelva” es una variedad autorizada para hacer vino en Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León.


En el artículo “Las hablas andaluzas” y analizando el término “Mantúo”, publicado por el diario ABC de Sevilla el día 30 de septiembre de 1989, Pedro Payán Sotomayor define la variedad, describiéndola, con apoyo de diversas definiciones aportadas por varios autores.


“Mantúa se llama una clase de uva, común en el condado de Niebla” (J. F. Muóz y Pabón); “Mantúo Castellano, dice Manuel Felipe Sánchez que es el mantúo de Sanlúcar: variedad de la vitis vinífera cuya uva admite en pequeña cantidad el Consejo Regulador en la zona jerezana. Recibe los nombres Mantúo castellano, Mantúo de Jérez, Mantúo vigiriego y castellano. Los racimos, numerosos, iguales, largos, anchos, ramosos y con racimillos. La uva más larga que ancha, de forma oblonda y gorda”; “Mantúa castellana es una variedad de uva, dura y sabrosa, de color verde, propia para colgarla” (Alcalá); Rojas Clemente diferencia “Mantúo” cuando hace referencia al viñedo y “Mantúa” cuando se trata de la variedad de uva.

 “Mantúa de Pilas”, en opinión de Sánchez Guerrero, es la variedad de “vitis vinífera cuya admite en pequeña cantidad el Consejo Regulador en la zona jerezana. Recibe también los nombres de Mantúo gordo, Uva rey, Uva de Puerto Real y Gabriela. Los racimos, abundantes e iguales, muy largos, anchos, ramosos y claros. Uva larga y ancha, casi esférica.

“Mantúa del Pilar”, dice Alcalá Venceslada, es la variedad de uva grande, redonda, algo dorada y tardía, aludiendo a Rojas Clemente, que la sitúa en Jérez, Trebujena, Puerto de Santa María y Conil.
“Mantúo Laerén”, uva grande, algo dorada, de racimo apiñado y de venas manifiestas.

M. Sánchez Martín


BIBLIOGRAFÍA:

1.-BOE de 25 de marzo de 1986

2.-BOE 21-7-2007

3.-TIPOS DE UVAS

4.-ABC, 30 DE SEPTIEMBRE DE 1989

5.-Cartilla agraria, ó sea, La Práctica de la Agricultura y de la Ganadería según los autores más clásicos de estos tiempos. José Espinosa. Madrid, 1822.

6.-MONTÚA . WIKI.

7.- Agricultura general de Gabriel Alonso de Herrera, Volumen 1. Escrito por Gabriel Alonso de Herrera en 1513 y adicionada por la Sociedad Económica de Madrid, 1818.