José Luis Martín Cea, 1º Premio Searus-2002-AUDIO

AUDIO DE
LA VOZ DE LA MEMORIA”
1º Premio, XXV Certamen de Poesía Searus, 2002

Voz: Paco Márquez y Mari Carmen Guisado
Saxo alto y soprano: Miguel Ángel López




          Radio Unión de Los Palacios y Villafranca, con motivo de la celebración de los veinticinco años de Poesía Searus, realizó la grabación de audio del trabajo “La Voz de la Memoria” del poeta José Luis Martín Cea, ganador del XXV Certamen de Poesía Searus de 2002. Pusieron voz a la grabación Paco Márquez y Marí Carmen Guisado, con acompañamiento musical de saxo alto y saxo soprano de Miguel Ángel López.
          Gracias a la labor recopilatoria de nuestro antiguo presidente, Paco Márquez, hoy podemos exponer el trabajo que con tanto mimo realizó la radio y la televisión local en aquella entrega especial de los premios Searus.


José Luis Martín Cea, 1º Premio Searus-2002


JOSÉ LUIS MARTÍN CEA

Nota Biográfica

           José Luis Martín Cea, nacido en Valladolid, ciudad en la que reside, ha obtenido varios premios literarios.
          Sus versos se han leído en diversos recitales de la geografía nacional, y algunas colaboraciones suyas han aparecido en revistas como “Llanuras” y “Argalla”, de la Excma. Diputación Provincial de Valladolid y otras de distintas instituciones literarias y culturales españolas. Tiene cuatro libros de poemas publicados: Abecedario Lírico, editado por el Ateneo de Valladolid en 1998, Hay que seguir viviendo, dedicado a Nacho, su hijo hecho ausencia, en 1999, Nuestros ojos de ayer, Premio Ciudad de Puertollano en 1999, y Soledad Compartida, Premio “Paul Beckett” en 2001.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002




Obra: “LA VOZ DE LA MEMORIA”
1º Premio, XXV Certamen de Poesía Searus, 2002



Cuantas palabras se nos han quedado
colgadas de las sombras escondidas
detrás de la distancia,
tú con la juventud recién despierta
y alegre, con la vida rebosando
por los poros del alma, incandescente,
y nosotros haciéndonos cansancio
y rebeldía plena de impotencia
mientras te contemplamos
con los ojos sin fin, rotos, del alma.
El tiempo pasa y cada nuevo día
una arruga, una cana, y otro llanto
se nos instala en la amanecida
hasta hacerse silencio con nosotros,
vaga memoria que en el tiempo hurga
y en la que sigues vivo todavía,
con tu risa latiendo sobre el aire.
Y no sé si es verdad o si es mentira,
mas sé que lo he soñado:
que una estrella venía hacia nosotros
y en ella estabas tú, joven, cantando
y que atraías flores y aguamieles
en los ojos risueños y en las manos,
y querías que fuéramos contigo
a ver tu casa nueva, y ya de paso,
a catar aquel vino
que rezuma silencio en la bodega.
Tal vez haya quien piense que estoy loco
cuando digo estas cosas; sin embargo
puedo saber las flores que traías,
las gafas, el chaleco, el mechón blanco;
y hasta el dulzor de aquellos aguamieles
se posan todavía en nuestros labios
lo mismo que si fuera
un barco a la deriva, un viejo barco
que nos hace volver hacia la orilla
de nuestros sufrimientos cotidianos.
Y aunque sea mentira –que no creo–
verdad es para mí, pues lo he soñado.
Mas son vanas las flores que te rondan,
pues que se te marchitan enseguida.
Mirando al norte sigues
con los sueños dejados en el borde
oscuro y triste de la carretera,
con la duda clavándose en el alma
como la cruz a cuestas de un calvario
en el que te tocó ser sacrificio,
tan joven como eras,
tan lleno de alegría y tan hermoso,
tan lleno de salud y de ilusiones…
El vaso de tu sangre
lo hemos bebido entero, sorbo a sorbo,
y nuestros corazones doloridos
de ti y de tu presencia, inundados
están, y en las paredes de la casa
tus fotos, tus dibujos, continúan
diciéndonos que permaneces vivo
justo en el centro de nuestra memoria;
mientras tanto, la vida va pasando,
cada instante que pasa no regresa
si no es a los recuerdos,
y es por eso que sigues todavía
vivo, junto a la voz de la memoria
que también con el tiempo se hace frágil
y que es como una luz diseminada
que besa aquellas cosas
que nos hablan de ti sueño tras sueño.
Nosotros día a día envejeciendo
estamos, mientras desde tu silencio
sigues estando eternamente joven,
lo mismo que el lucero
que cuando el sol se pone, resplandece
porque está en él tu alma desconchada
cuidando de nosotros para siempre.
Lentamente, la vida
sigue su curso quieta, imperturbable,
y cada instante es sombra de un cansancio
al que llega el temblor de tu mirada,
transformada la esencia de tu vida
que ahora es un pálido sosiego.
Pero aunque pase el tiempo, no se aparta
tu juventud de nuestro pensamiento,
tu risa, tus proyectos e ilusiones,
tus sueños en amor desparramados,
todo cuanto se fue en un instante
dejándote tan solo,
tan frío de repente y tan callado,
porque toda la luz de tu memoria
en pálido sosiego esperanzado
nos está abriendo el alama
cada día que pasa, tal que un beso
esparcido en el aire de la tarde,
cuando mayo se viste de oropeles
porque es tu cumpleaños
y sigues siendo joven para siempre,
como la luz de aquella llamarada
que atravesando nuestros corazones
está, lo mismo que esa primavera
que nos concita a tu recuerdo vivo.
Tu voz desamparada
se deshace en el aire, casi bruma
de soledades y de soliloquios,
de desalientos y de ensoñaciones,
y tu recuerdo es una permanencia
que nos golpea el alma
y nos empequeñece los sentidos.
Detrás de esa primera llamarada
que fue tu infancia de alegría llena
está nuestra vejez hecha suspiros
que se pierden buscando tu silencio,
el que se te quedó una madrugada
acunando promesas
y proyectos desnudos, incumplidos,
porque a traición te los robó la muerte
y apenas si nos quedan los silencios
de tanta soledad apretujada
como nos late, hijo, todavía.
Pero tenemos –y tendremos siempre
en tanto no nos falle la memoria–
tu mirada, tu risa,
la juventud reciente de tu cuerpo
dejada al borde ingrato de un camino,
por testigo la noche y las estrellas.
Mas a pesar de ir envejeciendo
y de que tú, ya eternamente joven
nos miras desde el fondo de tu risa,
nos quedan los silencios
latiendo por detrás de otros silencios
hasta hacerse caricia ensimismada
entre las brisas quietas de la noche,
cuando el rocío cuelga primaveras
en otros ojos que no son los tuyos…

Jerónimo Calero Calero, 2º Premio Searus-2001


JERÓNIMO CALERO CALERO

Nota Biográfica (1)

          Jerónimo Calero Calero, nace en Manzanares, Ciudad Real, el 27 de octubre de 1946. Es comerciante de tejidos, si bien su atracción por la Poesía data de su infancia. Es cofundador del Grupo Literario AZUER, con el que bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Manzanares, editan la revista CALICANTO. Desde el año 1995, viene presentándose a diversos certámenes literarios, consiguiendo entre otros los siguientes galardones:

“Molino de la Bella Quiteria”. Munuera (Albacete).
“La molienda de la Paz”. Consuegra (Toledo).
“Certamen Nacional Vicente Cano”. Argamasilla de Alba.
“Viriato de Poesía”. Real de San Vicente (Toledo).
“Vinos de La Mancha”. Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
“Cartas de Amor”. Manzanares (Ciudad Real).
“Certamen de Bollullos”. Bollullos par del Condado.
“Orden Literaria Francisco de Quevedo”. Villanueva de los Infantes.
“Ciudad de Hellín”. Hellín (Albacete).
“Unión Cofradías de de Úbeda”. Úbeda (Jaén).
“Casa Castilla La Mancha Madrid”. Madrid.
“Pan, Tahona, Molino, Segador y Espiga”. La Solana (Ciudad Real).

          Ha publicado hasta la fecha dos poemarios, “Huellas” y “Desde el hondo lagar de la memoria”, y viene colaborando asiduamente en diversas revistas de creación literaria.

          Jerónimo Calero Calero, noviembre de 2001.
           

Nota Biográfica (2)

          Jerónimo Calero Calero, nace en Manzanares, (Ciudad Real) el 27 de Octubre de 1946. Es cofundador del Grupo Literario Azuer y la revista literaria Calicanto de dicha ciudad. Aunque su afición a la poesía es remota, es en los últimos años cuando se atreve a hacer su incursión en el mundo de los certámenes literarios, consiguiendo reconocimientos entre los que cabe destacar:
Premio “La Mancha” otorgado por la Orden Literaria “Francisco de Quevedo” de Villanueva de los Infantes de Ciudad Real, por lo que está en posesión del Título de Comendador que otorga dicha orden, 1999.
Premio de las Cofradías de Semana Santa de Úbeda (Jaén), 1999.
Premio de las Cofradías de Semana Santa de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), 2000.
Hellín (Albacete) Premio Ciudad de Hellín, año 1999.
Alcázar de San Juan (Ciudad Real) 1º Premio Certamen Literario Vinos de La Mancha.
Peña de Tomelloso en Madrid (Casa de Castilla La Mancha) 1º Premio, año 2000.
Juego florales del campo de Cartagena (La Palma), Premio año 2001.
Certamen de Poesía “Searus”. Los Palacios y Villafranca (Sevilla), 2º Premio año 2000 y 2001.
Premio Casa de Castilla La Mancha en Valencia, 2001.


Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002




Obra: “MIENTRAS LLEGA LA POESÍA”
2º Premio, XXIV Certamen de Poesía Searus, 2001


Hablemos, por ejemplo, de la vida –esa enajenación que nos transporta–,
o de la no vida, esa huella en el tiempo, que va diluyendo como azúcar.
Hablemos, si hoy así nos parece, de tanta soledad como nos puebla,
de tanta sinrazón como nos cabe, de tanta indefensión como nos hiere.
Hablemos, mientras llega el silencio, de este lugar,
en el que no sabemos si estamos de llegada o de regreso.
Hablemos llanamente, sin palabras mayores,
sin mayores palabras que las precisas para el entendimiento.
Uno llega a esto por capricho –digo a esta reflexión, a este autoanálisis–,
pero no se da cuenta –la vejez es el vínculo–
hasta que del alero donde anida el corazón desaparecen los pájaros de la inocencia.
Entonces duele el sitio,
quizá  porque el calor ha dado paso a la desesperanza, a la incertidumbre,
al miedo que se cuela por no se sabe donde.
Así va naciendo –muriendo– a nuevas sensaciones,
mientras los ojos siguen indagando su misterio de paisaje inconcreto.
El alba ya no tiene razones de pureza y sólo es el inicio, la salida,
de donde el tiempo parte en busca de sí mismo,
en pos de las cenizas de su propio holocausto.

De pronto, el verde rompe tierno y frutal, y suenan
campanadas de gloria en las esquinas por donde el alma cruza. Y uno,
no sabe bien qué hacer con el anhelo que siempre sangre arriba. Mariposas
rozan, lentas, la tarde, como vuelo de un sueño invertebrado. No hay distancia
entre una muerte lenta vivida paso a paso
y una vida empeñada en ser omnipresente.

Es hoguera la vida –muerte acaso–. Y al filo del otoño son ceniza
los sueños de grandeza, las palabras que pretendieron una reconquista,
la intensa sensación de los instantes,
la plenitud del cosmos crepitando como quejigo seco. Sólo quedan
restos de sombra y luz que amarillean como trigales viejos, agostados,
por la propia razón de su existencia.

Circular en la sangre,
órbita  sideral en torno a un centro misterioso y arcano. Geometría
para llegar a un punto equidistante entre el ser y el no ser, ambivalencia
donde la vida entona su aleluya y canta, con la muerte, jubilosa,
una misma canción, hermanas ambas, engendradas de un mismo sentimiento.

Todo es aquí y ahora,
un único reflejo, un espejismo de lo que pudo ser el paraíso; claroscuro,
sobre todos los rostros que caminan en lenta procesión hacia un calvario
donde la cruz espera, desde siempre, la rendición, la redención del hombre
que dice amén, mientras la vida pasa buscando el barro oscuro de su origen.

Antonio Murciano, 1º Premio Poesía Searus-2001


ANTONIO MURCIANO GONZÁLEZ
Antonio Murciano. Foto: Aula de Cultura "La Venencia".

Nota Biográfica

          Nació en Arcos de la Frontera, en la Navidad de 1929, donde vive, siendo profesor Mercantil y Abogado en ejercicio.
          Tiene publicados una treintena de libros de poesía, perteneciendo a las Reales Academias andaluzas de Cádiz, Córdoba, Málaga, Jerez de la Frontera, así como a las de San Romualdo y Vélez de Guevara y Andaluza del Vino y Gastronomía.
          Medalla de Oro del Círculo de Poetas Iberoamericanos de Nueva York, así como Medalla de Oro de su ciudad Natal, tanto a título individual como colectivo con el grupo “Alcaraván”, que cofundó y codirigió, junto a su hermano Carlos, desde 1949, con una revista literaria de 31 números y colección de libros de poesía andaluza en número de 25.
          Menos conocida, pero también muy prolífera su labor como Antólogo. Tiene una Antología de su poesía (1950-1990) en Plaza y Janés de Barcelona y otra en preparación, en Sevilla (1976-2001).
          Reunió una amplia muestra de su Poesía Flamenca en la titulada Andalucía a compás (Jerez, 1950-1990) y otra, de su Poesía Taurina, titulada Poeta en la Maestranza (Sevilla, 1986-1998).
          También es autor de la Antología sobre Manolete en su cincuentenario (1947-1997) y del Cancionero y Romancero Popular Arcense (Nueva Ed. 2001) y de la titulada Memoria de Julio Mariscal en el XXV aniversario de la muerte del poeta amigo (1977-2002).
          Tiene cuatro Premios Nacionales de Flamenco de la Cátedra de Flamencología, dos por su Poesía y dos por Antologías de Cantes y el Nacional del Ministerio de Cultura (1979) por su Gran antología flamenca R.C.A, habiendo dirigido grabaciones de las primeras figuras del Cante, y siendo el poeta vivo más grabado y cantado por artistas y pueblo.
          Junto a su hermano Carlos, tiene firmadas la Antología de Poetas de Arcos de la Frontera (1955) y los Premios Alcaraván de Poesía (1953-1996) y la antología navideña Cuando nace la vida (Nueva York,1994), así como los libros Los ángeles del vino y otros duendes (Jerez, 1984), Plaza de la memoria (Málaga, 1966) y otros.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002




Obra: “CANCIONERILLO DEL AMANTE ANDALUSÍ”
(Homenaje a la Poesía arábigo-andaluza)
1º Premio, XXIV Certamen de Poesía Searus, 2001



SOMBRA DE ALMOTAMID

Vértice de una secreta
noche azul. ¿Con quién la cita?
¿Qué calle a qué Alcázar grita
su cal resbalada y quieta?

¿Qué sombra de qué Poeta,
bajo un farol, dobló muda?

Interrogante desnuda
entre el pretil y la acera,
una esquina en primavera
dejó en Sevilla una duda.



NAIB A CÓRDOBA

De tu frente colgaría
Kasidas de Ab-del-Rabbí
muwasah de Abén-Baquí
en tu boca cantaría.

Por tus ojos murió un día,
ciego en Cabra, Muqadám;
zéjeles de Abén-Guzmán
los peines de tu cabello.

¡Qué bien, Paloma, en tu cuello
el collar de Abén-Hazzám!
Maqamat de Al-Ramadí
para tus hombros pequeños;
mawiriyat para los sueños
de Gafar-Ben-Al-Kalí.

¿Qué jarchas de Muhsafí
acunas en tu regazo?

¿Con qué alfanje, o verso o lazo
ciñó Almanzor tu cintura?

¡Mi Bagdad de plata! Pura
Córdoba para el abrazo.



GACELA DE LLANTO POR GRANADA

                                       “Moros y cristianos
                                       lloran por Granada”
                                       (Del Romancero del XV)



De la plaza de Bid-Rambla
a Cuesta de Albaycín,
desde la Alambra a la Vega,
desde el Darro hasta el Genil;
desde Afsá-La Rakuniya
y su amante Alh-Ben-Saíd,
desde Abd-Alhá-Ben-Simak
a Ben-Zarruk-Al-Jatíb;
desde el alfaquí poeta
Abú-Schaal-Ben-Malík,
hasta el sufí peregrino
Al-Sustarí de Guadix;
desde tus taifas serranos
a tu Real Boabdil,
desde tus torres bermejas
al más humilde muecín…
cuando se iban de tus lares
o sentíanse morir,
tus poetas -¡mi Granada!-
lloraban de amor por ti.



                        DEDICATORIA
A JOAQUÍN, EL POETA DE LOS PALACIOS

Palaciego Mayor de la Poesía,
árabe-sefardí-sultán-sureño,
guardián de los Alcázares del sueño,
saetero de honor de Ansalucía.

Por ti repique la campanería,
Villalón y Laffón, versos de ensueño,
y Adriano y Collante(s) el más pequeño
de los rayos del sol de Mediodía.

Tuviste un ser y estar de señorío,
una casa de espejos en el Río
y una Canción en flor que azules llueve.

Giraldillo de trinos y de nubes,
Seise de la Señora de la Nieves,
Honra de los Romero y Murubes.

Jerónimo Calero Calero, 2º Premio Searus-2000


JERÓNIMO CALERO CALERO

Nota Biográfica (1)

          Jerónimo Calero Calero, nace en Manzanares, Ciudad Real, el 27 de octubre de 1946. Es comerciante de tejidos, si bien su atracción por la Poesía data de su infancia. Es cofundador del Grupo Literario AZUER, con el que bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Manzanares, editan la revista CALICANTO. Desde el año 1995, viene presentándose a diversos certámenes literarios, consiguiendo entre otros los siguientes galardones:

“Molino de la Bella Quiteria”. Munuera (Albacete).
“La molienda de la Paz”. Consuegra (Toledo).
“Certamen Nacional Vicente Cano”. Argamasilla de Alba.
“Viriato de Poesía”. Real de San Vicente (Toledo).
“Vinos de La Mancha”. Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
“Cartas de Amor”. Manzanares (Ciudad Real).
“Certamen de Bollullos”. Bollullos par del Condado.
“Orden Literaria Francisco de Quevedo”. Villanueva de los Infantes.
“Ciudad de Hellín”. Hellín (Albacete).
“Unión Cofradías de de Úbeda”. Úbeda (Jaén).
“Casa Castilla La Mancha Madrid”. Madrid.
“Pan, Tahona, Molino, Segador y Espiga”. La Solana (Ciudad Real).

          Ha publicado hasta la fecha dos poemarios, “Huellas” y “Desde el hondo lagar de la memoria”, y viene colaborando asiduamente en diversas revistas de creación literaria.

          Jerónimo Calero Calero, noviembre de 2001.


Nota Biográfica (2)

          Jerónimo Calero Calero, nace en Manzanares, (Ciudad Real) el 27 de Octubre de 1946. Es cofundador del Grupo Literario Azuer y la revista literaria Calicanto de dicha ciudad. Aunque su afición a la poesía es remota, es en los últimos años cuando se atreve a hacer su incursión en el mundo de los certámenes literarios, consiguiendo reconocimientos entre los que cabe destacar:
Premio “La Mancha” otorgado por la Orden Literaria “Francisco de Quevedo” de Villanueva de los Infantes de Ciudad Real, por lo que está en posesión del Título de Comendador que otorga dicha orden, 1999.
Premio de las Cofradías de Semana Santa de Úbeda (Jaén), 1999.
Premio de las Cofradías de Semana Santa de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), 2000.
Hellín (Albacete) Premio Ciudad de Hellín, año 1999.
Alcázar de San Juan (Ciudad Real) 1º Premio Certamen Literario Vinos de La Mancha.
Peña de Tomelloso en Madrid (Casa de Castilla La Mancha) 1º Premio, año 2000.
Juego florales del campo de Cartagena (La Palma), Premio año 2001.
Certamen de Poesía “Searus”. Los Palacios y Villafranca (Sevilla), 2º Premio año 2000 y 2001.
Premio Casa de Castilla La Mancha en Valencia, 2001.
Entre otros…

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002




Obra: “TRATADO DE GEOMETRÍA”
2º Premio, XXIII Certamen de Poesía Searus, 2000



                                     A veces falta vida para vivir el tiempo.
                                                 A veces falta tiempo para vivir la vida.


GEOMETÍA DEL TIEMPO

Siempre hay un fondo azul sobre la vida
aguardando el instante
en el que el tiempo se vuelva mariposa
y, lentamente, cruce el infinito.
Sutil –como una brisa imperceptible
que apenas en su roce desfigura
la estática quietud de las anémonas–,
va dejando su huella acrisolada
sobre el polvo sagrado del camino.
Como una cuenta atrás sobre el inicio,
Andando y desandando
–según soplen los vientos–,
se desliza, invisible, sobre el sueño
que supone saberse diferente.
Hasta que un recodo insospechado,
pierde la vida antiguas referencias
y se destrenza el pulso de las horas
que imprimieron anhelo a la existencia.

Y entonces ya no hay tiempo,
ni siquiera una raya que divida
el antes y el después, la sinfonía
se va rompiendo en notas sin sentido,
en pavesas que inundan la celeste
cavidad de los ojos. Casi siempre
son celestes y acuosos los ojos del invierno.
Y es invierno constante ese latido
que confunde el ayer de nuestros pasos
hoy vestidos de ausencia.
Tiempo,
Espacio ilimitado en el que el alma
habita penitente;
sucesión de latidos discrepantes
entre el ser y el no ser, ritmos precisos
para salvar un último misterio
donde la entrega es soledad y acaso
una puerta tendida a la esperanza.



GEOMETRÍA DE LA SED

Si esta sed que ahora siento
no pudiera quedar nunca saciada;
si no supiera, que dentro de un instante
voy a abrir el portón del frigorífico
donde el agua me espera transparente
fresca y recién filtrada
¿Cómo sería el poema?,
¿sabría reflejar el crecimiento
de una necesidad tan perentoria?,
¿describir el instante en que la boca
se me convierte en barro y se cuartean
los labios como piedras calcinadas?
¿O acaso mi cerebro,
seco como una arena misionera
dejará abandonadas sus funciones
y no sabrá decir sino: ¡socorro!?
Y si es así que somos
un charco en los caminos de la vida,
un charco como un mar, siempre buscando
el sustento preciado de la lluvia
que le preste razón a su existencia,
¿por qué nos atenaza la soberbia
y nos hace pensar que somos algo
más que una simple esponja inanimada?
Cuando el Mundo, cansado,
sienta que lo abandonan sus neuronas
y deje sus pasiones en reposo
esperando esa muerte, tan de todos;
cuando queden sin agua sus aljibes
y no haya fontanero que descubra
esa última avería imprevisible…
¿Qué hacer, cómo expresar el sentimiento
de esas horas de anhelo, de ese tiempo
que nos pondrá en los ojos una lágrima
para más sinrazón de la impotencia?
Definitivamente
todo será fingir, si amanecemos
ignorando que el muerto de la imagen
ha dejado en el aire sus preguntas.



GEOMETRÍA DEL BESO

Si tu beso,
ese anhelo furtivo de mañana de octubre,
no se hubiera fundido como gota de lluvia,
¿dónde habría guardado su destello?
Cuando alguien preguntara
¿qué llevas en la mano con tanto miramiento?
yo diría: ¡Su beso!
Y abriría mi palma para mostrar su brillo
su exacta transparencia,
su figura de labio detenida en el gesto.
Me dirían ¡miradlo! ¡ha robado una gema!
Abrirían ventanas los vecinos ansiosos
que no tienen costumbre de que aquí ocurra nada,
seguirán mis pasos y yo, acaso asustado,
les diría, no es nada. Es tan sólo un beso…
Pero ya ves, ni huella me quedó sobre el rostro.
Fue tan breve el instante, tan profundo el silencio,
que una lágrima nueva me nació en las entrañas
navegando la pena de sentirte imposible.
Si hoy recuerdo tu beso,
es porque he puesto el alma a buscar salvavidas
en los cuales asirme (tú no sabes qué es esto)
para seguir mostrando mi cara de payaso,
mi perfecta sonrisa de persona hacendada,
mis razones de peso para no hacerme un mártir
o un imbécil profundo desnortado y sin tiempo.
Si tu beso,
–esa cosa pequeña que brotó de tu aliento–
se me hubiera grabado de manera indeleble,
si cada nuevo día, igual que la pereza
despertara en mi almohada con el sabor de entonces,
¿qué podría decirle a quien viera mis ojos
sonreír tontamente sin motivo aparente?
Es su beso, diría
señalando ese espacio
en el cual germinaron las razones del alma.
Y es seguro que entonces, con palabras de envidia,
alguien fuera a la plaza pregonando el suceso.
Hay razones, instantes, pequeñísimas proezas,
que se quedan en esa laxitud del misterio.
Y en el último instante, cuando nada pervive,
Reverbera un destello sobre toda la ausencia.



GEOMETRÍA DEL ANSIA

Ni Hércules ni Homero.
Como un escarabajo pelotero
voy arrastrando el mundo
–mi mundo construido pulso a pulso–
hasta que aguante el cuerpo
o se deshaga la bola incontinente.
Ni héroe ni coloso,
solamente adaptado
a este gran carrusel donde la vida
cabalga y descabalga
su insólita legión de kamikazes
para sentar las bases de un ingente
suicidio colectivo.
(Ese empeño en medirse con los otros
en un absurdo intento de epopeya
o en un insano afán de predominio)…
Yo quería llegar a convencerme
de que vale la pena;
de que la vida tiene unos valores
y que sólo hay un fin rusticado
(algo había que salvar de tanto incendio
como asola los bosques de la sangre);
yo intentaba creer que en este instante
por el que voy cruzando hacia el olvido
estallaban ingentes luminarias
poniendo claridades en lo incierto.
Pero no sé en qué parte del camino
he podido sentir el desconsuelo
que empieza a dominarme;
dónde perdí la fuerza necesaria
para seguir subiendo esta pendiente
hacia no sé qué meta;
dónde quedó el impulso, o el deseo,
o la simple razón que me animaba
en esta lucha a muerte.
Vencido al fin, reposo
en esta última esquina de una senda
que apenas se perfila
y descubro las huellas de unos pasos
antiguos y humillados
que el viento va borrando porque acaso
la huella poco importa
a quienes han de hacer su propio mundo
e izarlo pulso a pulso…
Porque no somos dioses.
Ninguno de nosotros somos dioses,
a pesar del esfuerzo sobrehumano
para llegar a serlo.
Ha llegado la hora
de descubrir veredas diferentes;
aún tengo la esperanza, lo confieso,
de encontrarme a mí mismo
en este desangelo que me invade.
Yo no quiero ser dios, ni hacer un mundo
amasado de sueños,
–los sueños se deshacen en instantes–
ya sólo quiero ver lo que se oculta
detrás de la ambición o el despropósito
y sentir que mi sangre es un fluido
donde el amor navega eternamente.

José A. Ramírez Lozano, 1º Premio Searus-2000


JOSÉ A. RAMÍREZ LOZANO

Nota Biográfica (1)
José Antonio Ramírez Lozano. Foto: Jatobrat. Fuente: Sevillapedia

          Nació en Nogales (Badajoz) el 5 de Enero de 1950. Hizo sus estudios de Bachillerato en Cáceres y Badajoz, y luego, estudios de Filología en la Universidad de Sevilla, por la que se licenció en 1975. Desde 1977 imparte clases de Lengua y Literatura Española en Sevilla, ciudad donde reside.
          Ha combinado la escritura de poesía con el relato y la novela, siendo uno de los autores nacidos en Extremadura más prolíferos y premiados fuera y dentro de su región.
          Ha recibido los premios de poesía, Ciudad de Badajoz (1983), Juan Ramón Jiménez (1984), Rafael Alberti (1986), Ricardo Molina (1987), San Lesmes Abad (1991), Rosalía de Castro (1991), Mariano Roldán (1994), Blas de Otero (1995), Ciudad de Irún (1999), Manuel Alcántara para poemas sueltos, y también entre ellos, los de novela o relato Ateneo de Valladolid (1981), Jauja (1983), Azorín (1985) con su novela “Gárgola” que fue candidata al Premio Nacional de Literatura en 1986, Cáceres (1986), Ciudad de Valencia (1989), Juan Pablo Forner(1994), Felipe Trigo (1996), y Jaén de literatura juvenil (1987).
          Está incluido en las antologías Las voces y los ecos de García Martín, en Poesía Épica española (1950-1980) de Julio López y en Elogio de la diferencia de A. Rodríguez Jiménez.

OBRA POÉTICA

Canciones a Cara y Cruz (Aldebarán, 1974, Sevilla)
Antifonario para un derrumbe (Estudios Caja La General, 1977, Granada)
Fabulario 1976-1978 (Col. “Provincia”, nº. LII 1981, León)
Sybila Famiana (Inst. Cultural “Pedro de Valencia”, 1983, Badajoz)
Bestiario de Cabildo (Diputación Provincial 1984, Huelva)
Teluria (Ediciones Caja Ahorros 1987, Cádiz)
Bolero (Publicaciones Exmo. Ayuntamiento 1987, Córdoba)
Cuarto Creciente (Antología Editorial Alcazaba/Libertarias 1989, Madrid)
Yesca (Casa de Galicia 1991, Córdoba)
Memento (Editorial Aguaclara 1991, Alicante)
Pipirifauna (Editorial Hiperión 1995, Madrid)
Agua de Sevilla (Editorial Castillejo 1995, Sevilla)
Azogue Impuro (Asociación E.A.E 1996, Madrid)
Letamía (Editorial Ánfora Nova 1996, Rute)
Oscura Trahumancia (C.C Generación del 27 1997, Málaga)
Valga la redundancia (Editorial Málaga Digital 1997, Málaga)
Santos llovidos del cielo (Editorial Hiperión 1998, Madrid)
Los Visigodos (Diputación de Málaga 1999, Málaga)
El arquero ciego (Kutxa 1999, San Sebastián)

OBRA NARRATIVA

Flos Sanctorum, (Ayuntamiento Valladolid 1981)
Gárgola (Ediciones Cátedra 1985, Madrid)
Titirimundi (Ediciones Libertarias 1987, Madrid)
Pío (Inst. Cultural “El Brocense” 1988, Cáceres)
La gran oca (Editorial Amós Belinchón/Uberto Stábile 1990, Valencia)
La Historia Armillar (Editorial Aguaclara 1991, Alicante)
La derrota de los fabulistas (Editorial Aguaclara 1994, Alicante)
Animañas (Editorial Regional de Extremadura 1995, Mérida)
Bata de cola (Editorial Regional Extremadura/Libertarias 1995, Madrid)
El birrete de papel (Diputación Provincial de Badajoz, 1996)
Las argucias de Frestón (Editorial Algaida 1997, Sevilla)
El cuerno de Maltea (Editorial Alfaguara 1997, Madrid)
Letanías de San Garabito (Editorial Algaida 2000, Sevilla)

          José A. Ramírez Lozano, noviembre de 2001.


Nota Biográfica (2)

          José Antonio Ramírez Lozano –Nogales, Badajoz 1950- es Licenciado en Filología y profesor del IES Mateo Alemán de San Juan de Aznalfarache. Poeta y narrador, ha publicado más de cuarenta obras, galardonadas las más con premios como el Juan Ramón Jiménez, R. Alberti, Ciudad de Irún o Blas de Otero de poesía; y Ateneo de Valladolid, Azorín, Felipe Trigo o Jaén de novela. Acaba de publicar los reinos de Artemón, Ed. Algaida Sevilla, y El mapa de los sueños, Ed. Alfaguara, Madrid.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002




Obra: “CLAUDICACIONES”
1º Premio, XXIII Certamen de Poesía Searus, 2000



                              Se que este es mi triunfo y que es breve, y resisto
                                       ¡Oh qué gloria saber que fue eterno este instante!



Ni arqueros ni caballos, ni siquiera enemigos.
Renegar del oficio. No leer uno solo
de estos versos que un día lejano ya escribí.
Olvidarlos adrede, darme buenas razones
para que nunca más confundan mi palabra.
Esa que nunca dije y que lo nombra todo
con su muda constancia, como le pasa al amor.

Ni arqueros ni caballos, ni siquiera enemigo.
Sin pretenderlo casi, asiste al poema
que has hecho a la ventura y en el que apenas si
pusiste la desgana, el cansancio, ya viejo,
de emborrachar la nada con los versos de siempre.
Y contra tu desidia de príncipe aburrido
otra vez el poema  –míralo aquí– se salva
sólo por el oficio y esa verdad impura
–oro del alma dicen– que arrastran las palabras.

El poema te crece ya viejo entre las manos
y te elige a ti mismo su lector y te dice
palabras que escribiste creyendo que eran tuyas
y que ahora se vuelven contra ti denunciando
tu oficio, esa ambición ya vieja de los hombres
por hacer suyo el fruto celeste del oráculo.

Hay poemas que nunca llegarán a pagarte
con la dicha fugaz del más noble entusiasmo.
Sin embargo, uno sigue escribiéndonos porque
se asemejan a ese viejo instinto que llaman
de la supervivencia y te dan ocasión
–lo mismo que esas tardes tediosas del invierno–
de rematar el día sin apenas palabras.

A veces, esas tardes tediosas del invierno,
castigan mi rutina con el pensamiento
de que la Muerte asedia mis días terrenales.
Ni arqueros ni caballeros han de valerte entonces.

Cuando ya no te queda otra complicidad
que el tiempo y la palabra, la mejor resistencia
es rendirse al oscuro procónsul del abismo
y leerle despacio –desesperantemente–
esa letra pequeña de las claudicaciones.
Hasta que ya la noche confunda sus banderas.

Claudicar no es lo propio de los bravos procónsules.
Pero si la vejez –hueste oscura y amarga–
te reclama otras guerras, claudicar en los campos
de Hispania puede ser una vieja estrategia
para que así la Muerte se busque otro enemigo.

Ni arqueros ni caballos, mi escritura tan sólo.
Yo soy éste que escribe aunque ya nada tenga
que decir y se empeña en seguir escribiendo
palabras más allá de sus propias palabras.
Como la araña, vivo suspendido del hilo
de mi escritura. Se que la Muerte me acecha
agazapada al fondo del abismo, a sabiendas
de que mientras escriba no podrá contra mí.
Se que es éste mi triunfo y que es breve, y resisto.
¡Oh qué gloria saber que fue eterno este instante!
¡Qué durar es lo mismo que escribir y que aún puedo
escribir sin decir nada a cambio! Tan solo
por tener a la Muerte sumisa, como un perro,
aguardando este punto final de mi suicidio.