Claudio Jurado Pulgarín, 2º Premio-ex aequo- Searus-1981


CLAUDIO JURADO PULGARÍN
Claudio Jurado Pulgarín
Foto: 25 años de Poesía Searus


Nota Biográfica

          CLAUDIO JURADO PULGARÍN nació en Fuente-Obejuna en 1942 en el seno de una familia de agricultores y ganaderos, lo que le permitió en su juventud arar las tierras con yunta y vertedera y llevar las ovejas de careo por los rastrojos de la bellísima y apacible aldea de Piconcillo.
          Siempre ha ejercido la enseñanza en colegios públicos de Sevilla, Cádiz y Granada. Actualmente explica lengua y literatura en el I.E.S “Lope de Vega” de Fuente-Obejuna.
          De su libro Sombras del Aire, publicado en Cádiz en los ochenta, obtuvieron sus poemas infantiles el PREMIO ANTONIO MACHADO, convocado por la Junta de Andalucía. Se siente orgulloso, también, del PREMIO “SEARUS” de Los Palacios y Villafranca y del PREMIO ATENEO GADITANO entre otros.
          Ha participado en numerosos actos culturales como conferenciante y tiene esparcidos sus escritos por revistas y postales.
          Es un hombre muy propenso al Amor.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “TRISTEZA Y OLVIDO EN LAS VIOLETAS”
2º Premio-"ex aequo", IV Certamen de Poesía Searus, 1981

                                               A los ojos de Toñi Rojas Ruíz



                                       La huella de tu vida
                                      en mis aires cansados.



          PRÓLOGO

Aquí estoy. Transparente.
Hecho hondura de lágrimas
por tu valle perdido.

El valle que recoge
el dolor de la lluvia
sin entender las nubes.

Aquí estoy. Transparente
de llanto incomprendido,
de sombras y de luces.

De Tristeza caída
Por las hojas violetas
de la entraña del libro.

En la fuente del tiempo
Dice la vida vieja
su canción de olvido.


          ÁNGELUS

La plaza se quedó sin esperanzas.
Y el fuego blanco recurrió a la estrella.

He aquí desnuda un alma enamorada.
Se entristecieron todas las violetas.

Tu balcón se hizo sombras.
Y habitó en mí la pena.


HAN DESBORDADO TODAS LAS DISTANCIAS
los ríos de mi sangre,
de tu ausencia.
Ya sé que eres lejana
y eres llanto
de nardos y noviembres,
de ternura azulada
y de violetas.

Recuérdame en la hondura de tus ojos
Cuando caigan las tardes en la sierra.


          EPÍLOGO

El amargo sabor de la distancia,
el aire que te aleja…

Mi corazón es vuelo de la altura
y llano de tu vuelta…

He sentido en tus últimas miradas
una llama de olvido y de tristeza…

Han desbordado todas las distancias
los ríos de mi sangre
de tu ausencia.
Ya sé que eres lejana
y eres llanto
de nardos y noviembres,
de ternura azulada
y de violetas.

Recuérdeme en la hondura de tus ojos
Cuando caigan las tardes en la sierra.

Francisco Cruz Zafra, 2º Premio -ex aequo- Searus-1981


FRANCISCO CRUZ ZAFRA

Francisco Cruz Zafra.
Foto: 25 años de Poesía Searus

Nota Biográfica

          FRANCISCO CRUZ ZAFRA, natural de Baena (Córdoba) y residente en Sevilla desde el año 1953. Actualmente jubilado y con 71 años (2002) de edad. De inquietudes literarias, especialmente dedicado a la poesía y al teatro. Fundador en unión de otros compañeros del Teatro de Cámara y Ensayo “Lope de Rueda” de Sevilla en el que intervino como actor y director en muchas ocasiones. La primera aparición como poeta fue hace ya muchos años en un programa de índole nacional de Radio Madrid, dirigido por Boby Deglané, titulado “Manos blancas no ofenden” en el que ganó un primer premio con un soneto. Poseedor de varios premios, mas nunca se ha preocupado de publicar ningún libro.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “VUELO INACABADO”
2º Premio-ex aequo-, IV Certamen de Poesía Searus, año 1981


          ANSIA DE SOLEDAD

YA  toda canción me sabe a muerte.
De luto se ha vestido mi esperanza,
soy viajero de singular mudanza
que por ningún camino puedo verte.

Tengo el alma curtida de sol fuerte
de tanto naufragar en esta andanza.
Mi vida es una triste adivinanza
perdida en los recodos de la suerte.

Lanza hacia mí tu viento sin arena
que me limpie los ojos, donde habita
un enjambre de nubes destructoras.

Soy un hombre vencido por la pena,
y nunca he de saber dónde es la cita
de tus alegres sombras protectoras.


          POEMA INTERIOR

¿QUÉ sensación de metas sin sentido
hay en mis sienes de infeliz progreso,
que domina mi sangre con el peso
de su doliente polizón herido?

¿Qué misteriosa cárcel ha nacido
dentro de mí? ¿De qué poder soy preso,
que un estigma se sombra llevo impreso
en mi voz, en mis ojos y en mi oído?

Esta legión de dudas me combate,
con fiero ardor de bestia acorralada,
sin más salida que el brutal abismo.

Y ya no puedo más con el embate
de este furioso mar. Voy como nada,
perdido entre los ecos de mí mismo.


                    RAÍZ

ESOS hombres marcados por la tierra
donde la espiga frágil se desgarra.
Hombres que van del surco a la besana
Por campiñas de fuego y por la sierra.

Fatigados talantes de una guerra
de cruda realidad, de voz lejana.
Selvática región de sangre y pana
Donde el camino del amor se cierra.

Pechos de pedernal. Rostros sombríos
de amarguras rugientes y de males
que esclavizan la fuerza de sus manos.

Como cauces sedientos de los ríos
en veranos de secos manantiales
están ahí. ¡Miradlos! ¡Son humanos!

Francisco Mena Cantero, 1º Premio Searus-1981


FRANCISCO MENA CANTERO

Francisco Mena Cantero. Foto: Tomás Fernández. La Tribuna de C. Real.


Nota Biográfica

          FRANCISCO MENA CANTERO (Ciudad Real, 1934) pasó su infancia y juventud en Ciudad Real, donde se casó y le nacieron sus hijos. Es licenciado en Filosofía y Letras, y reside en Sevilla desde 1971, donde dirige la Colección de Poesía Ángaro junto a los poetas Manuel Fernández Calvo y Víctor Jiménez. Cultiva el artículo periodístico y la poesía, siendo esta última la más reconocida y donde su bibliografía es ya muy amplia (más de veinte libros). Está jalonada de numerosos premios (“Ricardo Molina”, “Francisco de Quevedo” del Ayuntamiento de Madrid, “Juan Alcaide”, “Zenobia”, “Villa de Martorell”, “Hilly Mendelssohn de la Asociación de Escritores”, “Ciudad de Alcalá de Henares”, “Paul Beckett”, “Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo”, etc.).
          Entre sus libros figuran Mar de altura Col. Aldebarán, Sevilla, 1978; Espejos en el fondo del vaso Ámbito Literario. Barcelona, 1979; Plural espejo Col. Ángaro. Sevilla, 1983; Las cosas perdonadas Col. Adonais. Madrid, 1983; La zarza ardiendo Palencia, 1985; Amanecer de Claudia Col. Ángaro. Sevilla, 1996; Un hombre habla solo Alcalá de Henares, 1999…También ha publicado dos libros para niños, así como una biografía del folclorista manchego Mazantiniy el Epistolario de Arturo Gazul. Es colaborador habitual de ABC de Sevilla y LANZA de Ciudad Real.

Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002

Dibujo de Carlos Delirio, 1991.


Obra: “EL CERCO”
1º Premio, IV Certamen de Poesía Searus, año 1981


QUIEN se ha hecho alguna vez una pregunta
Sabe que hay veces
que es un presagio de vencejos
el aire; que anochece
de pronto sobre
la piedad del hombre;
                    que el silencio o la palabra
se necesitan tanto…
lo mismo que la sed en el verano
o desear los buenos días
al vecino de enfrente,
cuando los lirios estrangulan
la imagen del espejo.

Es a veces un cerco. Viene.
Penetra de puntillas.
Nos apuesta la calma
y, en la memoria,
se nos queda prendido. Alguien
nos pide un libélula,
la comunión de un pájaro, el milagro
de una paloma sucia
de harapos y de tiempo.
                    Y respondemos
que Dios está muy lejos,
que el mar es muy profundo,
que la esperanza ha naufragado
y ni siquiera
sabemos
si ya somos hermanos.
                    Cerco,
dogal de vino agrio,
urgencias de suicidio, o suicidio
de todos los regresos
donde apoyar ausencias
y penetrarnos
por la puerta de atrás, sin que nos vean.

Las manos sólo tienen agujeros
y Dios anda por otras calles,
mientras la vida es ahora una pregunta
y hemos perdido la esperanza
de darnos la respuesta.
Porque es un gran misterio para el hombre
esa pequeña historia
del pan de cada día
cruzándonos la vida.
                    “Que nos perdone el cielo”,
decimos
y vaciamos palabras de sentido
inaugurando la desesperanza.
De nuevo el cerco, la pregunta
buscándonos a ciegas,
asesinándonos el tiempo o fusilándonos
verdades y
                    verdades,
para que ahora la tarde se desnude
como una niña muerta en las rodillas.
Y hasta podríamos hacer un disparate
con las gaviotas
de todos estos mares que nos cercan,
porque hasta el llano se hace cuesta arriba
y nos queman los labios
de soportar
este regusto a tierra,
                    y ya sabemos
que nadie
nos perdona la muerte.

Aviso a todo el que en la vida
sienta este cerco,
que nadie esté seguro de su calma,
que un día
el calendario gris de la marea
se alzará por el pecho,
                    programando
un diario de muerto
hipotecándonos la vida. El eco
de las palabras pronunciadas
llamará en nuestra puerta,
nos marcará con su índice
y, si el dolor aprieta demasiado,
escribiremos en el agua
las veces que este cerco, estas palabras,
gestos de viento viejo,
nos sorprendieron ocupados
en esto de agarrarse
                    inútilmente
uno a la vida.

Emilio Durán Vázquez, 2º Premio Searus-1980

EMILIO DURÁN VÁZQUEZ

Emilio Durán. Foto: Guadlaturia


Nota Biográfica

          Emilio Durán Vázquez nace en Sevilla en 1934. Se licencia en Derecho por la Universidad Central. Tiene publicados “Paralelo 40”y “Exilio de pecho adentro”.
          Inéditos “Ejercicio de retina”, “El día que murió César y otros poemas con la nada de fondo”, “Blanco es el color de la paloma”, “Siete pleamares, realizas y otros testimonios”, “Largo atardecer en Marielo”.
          Miembro del grupo de poesía sevillano “Gallo de Vidrio” edita en obras colectivas: “Tarde de júbilo seguida de excomunión” y “Diez poemas con la muerte por medio”.
          Colabora frecuentemente en la revista “Gallo de Vidrio”, así como lo ha hecho en la Prensa local y revistas de carácter nacional.
          Su obra está recogida en “Andalucía en el testimonio de sus poetas” (Akal 1976), “Nueva poesía: Sevilla” (Edit. Zero 1977), “A la orilla del sol” (Al debarán 1978) y “La poesía Sevillana de los años setenta” (Ed. Barro. 1980)
          Ha sido premiado en algunos certámenes de Poesía.

Emilio Durán Vázquez (1982)




Obra: “Afilando de nuevo sus navajas”
2º Premio, III Certamen de Poesía Searus, año 1980.



(“Y como de cristal, la torre
se quebrará seguramente”).
E. D

Hubo un tiempo germinal
en que la mente fraguaba
auroras de cárdenos espejos.
Todo podría producirse
como si de un portento se tratase.
Bastaba –pensábamos cándidos–
algún aire coloreado de banderas,
un grito arañado
los asfaltos repetidos de los días,
una frase, un pellizco
en alguna escondida esperanza cercenada
y en trance de inicua mutilación,
para soltar bandadas
de glóbulos por las venas
y anunciar el comienzo
del reino de los presagios en sazón.
Proclamaban las pequeñas cosas
sus aristas de ámbitos eternales
y pájaros, yerbas, aguas fluyentes
podían erigirse de algún modo
en vértices de las tardes y del mundo.
Sonaba a piedra
la voz del hombre cincelando
escorzos para el alba,
había un rumor de girasoles
enseñando al sol
a multiplicar amarillos por los campos
y los ancianos jugaban por las noches
a leer el pasado
en el fondo de los vasos consumidos.
Mas ese perdido tiempo
sólo es un jirón gris y desflecado
que aletea sin rumbo, descorazonadamente
por las heridas paredes del recuerdo
y nos vocea con penetrante silbo
que “Ya es tarde”, que “Ya es tarde”.
Y doloroso resulta
Aceptar la geometría cainita de la lucha,
la fracción en pus y rabia
del suelo hecho de trabajos
y de amores
y recomenzar –otra vez más–
la función repelente de las muertes.
Pero como cortadura de basalto,
Lámina hiriente de acero,
la guerra caracolea sus mentiras
y divisiones de pretextos se alinean
en los más escondidos polvorines
preparando su segundo fulgurante.
Y lo peor no es
–siendo inútil–
morir alcanzado en este baile
de locos trogloditas ebrios
sino el caer sepultado
bajo losas de ritos y charangas
y palabras como flautas histéricas
sonando a los búhos de la nada.
Viendo cómo este carrusel de fieras enjaezadas
con túnicas, emblemas y atalajes
y arrojando falacias como salmos
empujan a los hombres hacia el abismo.
Vieja y bestial tierra enferma
que afila de nuevo sus navajas
en la noche tabernaria se sus odios
sin siquiera mirar por la ventana
la cinta fría de la amanecida
que descuelga
centímetros de esperanza inútilmente.

Daniel Pineda Novo, 1º Premio Searus-1980


DANIEL PINEDA NOVO
Daniel Pineda Novo. Foto: M. López Márquez

Nota Biográfica

          PINEDA NOVO, Daniel. Escritor y poeta, nace en Coria del Río (Sevilla) en 1942. Cursó Filosofía y Letras en la Universidad hispalense. En estos años conoce al ilustre escritor Santiago Montoto, que sería su orientador y maestro. A su tertulia de “La punta del Diamante” asistió Pineda Novo durante diez años relacionándose con los poetas Jorge Guillén y Romero Murube y otras personalidades de las letras andaluzas. En 1970 es nombrado “Cronista oficial” de Coria del Río, y poco después “Honorífico” de Pilas, por sus estudios sobre el Aljarafe sevillano. Perteneciente a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, es además Académico correspondiente de las Reales de Córdoba y Málaga y de la de “Vélez de Guevara” de Écija, así como de las Académicas de Ciencias Humanísticas de México y de la República Dominicana y de la “Associaziones internazionale Insignite Ordial Cavalleschi” de Palermo. Ha sido galardonado en diversos certámenes poéticos y literarios de Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba y Málaga y es Premio “Sánchez Bedoya” de poesía de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
          Poeta de vocación y sentimiento, presenta una poesía íntima, vital y amorosa, impregnada de profundas ansias espirituales y humanas, identificándose con el hombre de su siglo. Al par que difunde también en sus ensayos y conferencias por casi toda la geografía española, la más pura poesía del pueblo andaluz, juntamente con su historia y su cultura.
         
          Obra poética. Amaneceres, Poemas y Cantares (1969); Al vuelo de las horas (Sonetos) (1971); Del deseo a la nada (Poemas libres) (1972); Enigmas grave (1973); Bajo la piel del amor (1979) y Tierra y aire del sur (1981).

          Ensayos e historia. La poesía popular andaluza en el s. XX (1969): Historia de la villa de Coria del Río (1968); Juan de Mal-Lara, poeta, historiador y humanista sevillano del s. XVI (1968); La primavera en Sevilla se llama feria de abril (1969); historia del condado de Cantillana (1970); El catedrático y poeta don José Giles y Rubio (1973); Notas de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad (1972); Antonio Machado y el Guadalquivir (1974); Las sevillanas de la Puebla (1974); La poesía andaluza de Salvador Fernández Álvarez (1975); Tres cartas inéditas de Juan Ramón Jiménez (1975); Los Machado y la Semana Santa de Sevilla (1976); San Juan de Aznalfarache en la literatura (1977); Dos Hermanas en la obra de Fernán Caballero (1977); Gelves entre la historia y la poesía (1978); Historia de la villa de Bormujos (1978); Coria y el Rocío (1979); Historia de San Juan de Aznalfarache (1980); Escultura e imaginería sevillanas (1981) y la Villa de Palomares entre el Aljarafe y la ribera (1982). Ha prologado también la obra de su maestro Santiago Montoto; Parroquias de Sevilla (1981) (Datos de “Gran Enciclopedia de Andalucía”, Tomo VI, pág. 2727).

Rocío: Amor de Andalucía (1982)




Obra: “Tierra y aire del sur”
1º Premio, III Certamen de Poesía Searus, año 1980.




“MEMORIA DE UN PUEBLO”

          El pueblo sigue en su loma
cordoneado de olivos,
sólo destaca en el cielo
la ermita de su castillo…

          El pueblo está mudo y quieto
con el peso de los siglos:
Tierra absorta para el hombre,
tierra de hambre y olvido,
tierra calma y de olivares
y de barro en sus caminos…

          El pueblo sigue en su loma:
No lleva vida ni el río…



“POR EL RÍO DEL SUR”

          Por el río de Sevilla
yo subo al amanecer…

          Pescadores andaluces
–de bronce antiguo la piel–
Empujan mis ilusiones
a las playas del ayer…

          Por este río del Sur
navego… ¡No sé por qué…!

          Mi barca –cortando el agua–
la espuma le roba al pez…
Y yo siento una tristeza
que no llego a comprender…

          Por el río de Sevilla
navego al atardecer
hacia una playa lejana
… ¡a la que no llegaré…!



“AIRES DEL SUR”

a Jacques Issorel, embajador
de Andalucía en Francia.


          Hazme perfume y llama:
Enciéndeme en tu aire…
Del aire de tus campos,
del aire de tus calles…

          Porque el aire del Sur
es malva cual la tarde,
verde como la yedra,
azul como los mares
y blanco de pureza
como alas de ángeles…

          Porque el aire del sur
                    –silencioso y distante–
penetra en los sentidos
como el beso en la carne…

          Desde el alba primera
al filo de la tarde,
al aire es luz y es vida:
Gozo, brisa y celaje…

          Porque el aire del Sur
lo envuelve lo inefable…



“PAISAJE DEL SUR”

Al novelista Manolo Barrios,
con el corazón de nuestro Sur.


          Sólo de tu belleza aún perdura
el llanto de una copla que desgarra;
la cal que te enjalbega y hoy enjarra
tus muros de lumínica blancura…
          La fértil dimensión de tu llanura
reseca por un sol que la achicharra…
          El canto adulador de la cigarra
y el oasis de paz de tu dulzura…

          Y tus pueblos que enseñan sus despojos
desde el monte hasta el mar… sin una queja
que al filo se traduzca de sus ojos:

          Hoy te gritan con sana rebeldía
                    –con el alma en el hierro de la reja–:
¡Despierta de una vez… ANDALUCÍA…!



“GANARÁS EL PAN”
                    I

A la memoria de mi abuelo
Manuel…, obrero andaluz.

          En mi sangre te llevo impresa, escrita,
tierra de mis mayores… he palpado
que el sudor que tu seno ha fecundado
fue bautizado de sangre… Aún gravita.

          La sombra del abuelo que nos grita:
“Luchad, con el tesón que yo he luchado;
el tractor emplead… ¡Fuera el arado…!
¡El campo del progreso necesita…!.

          “Yo desperté  a la luz –infancia pura–
Aquí, donde los hombres ven la muerte…
Desde entonces mordí la tierra dura”.

          Mas su sangre de obrero, viva, humana,
helada se quedó… y el cuerpo inerte
cuando el sol anunciaba la mañana…



                    II

Hijo del movimiento, primo del
Sol, hermano de la lágrima…”
                    Miguel Hernández.


          Como el tronco de un árbol derrotado
por el hacha del sol y la pobreza;
como un cielo preñado de tristeza
te miro, labrador, junto al sembrado.

          Como un río enfermizo y enfangado
que muere en soledades de impureza,
como un lobo pierde su fiereza,
te veo, campesino, acongojado…

          ¿Por qué no brillará sobre tu frente
–obrero de mi tierra–, el claro día
de un nuevo amanecer en lontananza…?

          ¿Por qué no han de aliviar tu anhelo ardiente,
Tu mísero dolor y tu agonía…?
¡Guerrero de mi tierra… –arado y laza–…!



                    III

A los que caminan con el dolor.


          Al sudor de tu frente yo quisiera
Rimar este soneto… ¡Campesino,
–sacerdote del agro–… es tu destino
celebrar la liturgia en la mancera!.

          Tu mente entre dos soles enumera
las hazas que has sembrado como un trino…
Y sueñas –cabe el borde del camino–,
que el trigo esté granado ya en la era.

          ¿No encuentras en el campo la esperanza
de ese moreno pan de tu alegría…?
Tu vida está en la tierra de labranza…

          Pues fue un imperio de dolores
que al hombre impuso Dios –bíblico día–:
“El pan lo ganarás con tus sudores…”.

Ramón Reig, 3º Premio Searus-1979


RAMÓN REIG
Ramón Reig. Foto: Ateneo de Córdoba.

Nota Biográfica

          Ramón Reig nace en Sevilla a finales de 1954. Su vocación poética comienza a los 12 años de edad empezando ya a escribir pequeños poemas y narraciones. Aunque ha cursado estudios de Historia y Geografía, actualmente se dedica a la labor periodística en la que dio los primeros pasos cuando contaba 18 años de edad. Tiene publicado un libro de versos, “La Música” y ha participado en tres libros colectivos de poesía editados por el grupo poético “Gallo de Vidrio”, al que pertenece: se trata de “Aljibe”, “Cántaro” y “Al aire el canto del gallo”. En la actualidad prepara la edición de un nuevo libro de versos: “Ese tul sombrío de negras formas”.

                                                 Ramón Reig, 1982



Obra: “La espada flagelada”
(Poema en nueve cantos,
 a la Semana Santa de Sevlla)
3º Premio, II Certamen de Poesía Searus, año 1979.


                              I
                    PREFACIO

          Pesa el amor, la mirada, la justicia.
          Desnuda las espaldas que bajo los pasos la llevan.
          La piel salta como si la flagelaran,
la sangre empieza a enseñar su temido rostro.
          Ha comenzado la ceremonia
y un año más tu vida y tu muerte
se derraman sobre las calles,
y todo tú, con tu inmensidad,
esparces una poesía inagotable.
          Como tu amor.


                              II
                    DOMINGO
              “Cristo del amor”

          Nunca la muerte mostró tan clara
su túnica de azabache.
          Cuando tú expiraste nació la muerte,
Cuando tu muerte, mi vida, mi razón, mis lágrimas.
          Qué diáfano veo ahora tu amor
Tras las palabras
y los cantos que me lo ocultaban.
          Tu amor es la cruz que te rasga la espalda,
la colina roja de claveles
mirándote con sus pétalos,
las pisadas broncas en el entarimado
que te derrama sobre el gentío,
dulcemente,
como agua de arroyo
sobre corazones del limo y esperanza.


                              III
                         LUNES
               “Jesús de las Penas

          Te estás mirando en tu caída.
          Recuerdo tu rostro mirando lejos,
y los cimientos de tu destino
sosteniéndote los párpados que,
como dos pesadas losas,
querían hacer yacija de tus ojos.
          Yo he seguido la dirección de tu mirada.
                    (¿Por qué todos te miran y nadie ve el camino
                    que dibujan en el viento tus pupilas?).

          Allí, al final, estabas tú,
te habías puesto una chaqueta
de soledades, unos pasos indecisos,
un rostro ebrio y perdido.
          Abriste los labios en dulce lentitud
para hablar y para hablarte,
sin permitírtelo el aldabón
con sus alertas al “todos por igual”.
          Las espaldas flageladas alzaron tu flagelada espalda
y quedaste mirándote
hasta perderse tu mirada en ti mismo.


                              IV
                       MARTES
          “Cristo de los estudiantes”

          No he sido yo.
          Yo no te he matado.
          Diles que yo nada he de ver en tu muerte.
          Que soy como el aire sometido a leyes fijas.
          Que el aire no es libre
y mi desgracia y mi ventura es saberlo.
          Despiértate.
¿Quieres que limpie la sangre de tu boca,
Que te aparte del rostro los cabellos?...
          Ay, Jesús, que ya te has muerto
y no has guardado ni una pizca de tiempo
para librarme a mi de culpa.


                              V
                    MIÉRCOLES
          “Jesús de la Misericordia”

          Si me hubieras mirado entonces…
          Si hubieras movido un dedo tan sólo
en aquel Miércoles que entré a disfrutarte…
          Pero tus manos estaban plácidamente cruzadas,
caídos tus brazos, y tus ojos dibujaban
dos hálitos de vidrio en el suelo.

¿Dónde reclinar esta frente cargada de espinas invisibles?

          Eres implacable conmigo.
          Acaso olvidaste que me hiciste humano.
          O acaso esté demasiado presente en tu memoria…


                              VI
                       JUEVES
              “Quinta angustia”

          Tu vida se ha posado en los ojos de un niño,
en los labios de un poema,
en el canto de una flor.
          Desde allí mira tu cuerpo balanceando
sobre espaldas flageladas.

          ¿Quién te podrá tocar cuando besen
tu amor y tu odio la tierra?

          Quédese tu cuerpo en el aire.
          Ya no existen ojos de niño,
cantos de flores, ni tienen labios los poemas.


                              VII
           VIERNES (madrugada)
                    “Gran Poder”

          Tú eres el alma.
          El alma te hace el camino.
          Y cuando caminas
no hay nadie en el mundo
sino solo tú.


                              VIII
                    VIERNES (tarde)
                       “La mortaja”

          Trae la campanilla ecos de muerte,
olor a sábanas, voz macilenta.
          Detrás, dieciocho ciriales de silencio.
          La calle Placentines es túmulo
para tu cuerpo, y a tu paso
sus casas se abren para llevar
tu sueño a sus entrañas,
para que des calor a su vejez
con tu cuerpo asesinado.


                              IX
                       SÁBADO
                “Santo entierro”

          Hoy es Sábado, ayer fue Sábado
y mañana seguirá siendo Sábado.
          Sábado gris, piedra bajo tu cuerpo yacente.
          Las calles están llenas de almas
que se nutren con la vida de tu muerte,
ojos que te miran,
bocas que te llaman,
manos que tocarte quisieran…
          Para resucitarte y tenerte.