Fin de trayecto, Faustino ha llegado a su destino...



Fin de trayecto, Faustino ha llegado a su destino… 
Los Palacios y Villafranca.




 
12 de junio de 2013. Ha concluido la 15ª etapa del desafío solidario “La Vía de la Plata”, 1.100 kilómetros desde Santiago de Compostela a Los Palacios y Villafranca, en 15 días.
Faustino en la Avenida de Sevilla
Incontables, numerosísimas han sido las muestras de cariño que amigos y vecinos del pueblo han expresado hacia su ídolo, su héroe, Faustino Carmona Guerrero. Los últimos kilómetros de la etapa de hoy, desde el parque periurbano de La Corchuela hasta llegar a la meta situada en la plaza de Andalucía, han sido dignos de un magno acontecimiento, irrepetible y único. Un gentío, una marea amarilla entregada a su corredor ha saludado, aclamado y arropado al hombre protagonista de una hazaña histórica. Su ritmo de zancada denotaba el cansancio y los kilómetros acumulados por el paso de los días… Pero acariciando levemente el asfalto ha surcado esquinas y rotondas, activado por la fuerza, el ánimo, el aliento y la ovación unánime del pueblo que lo quiere… “Futi” ha sido aupado hacia la meta, recorriendo el final del trayecto impulsado por un pueblo entregado a su “gladiador”, defensor y guerrero de indefensos y débiles. Los Palacios y Villafranca ha revelado su cariño hacia quien todo lo ha dado en el campo de batalla, por sendas, cruces de caminos y veredas, con viento, frío, sol y agua….

Pensamos que no es el momento de hacer balance… El paso del tiempo nos hará ver con mayor claridad la magnitud de la proeza, del proyecto llevado a término por Faustino. No obstante, en una primera aproximación tenemos la obligación de constatar que se han alcanzado logros importantes en los ámbitos deportivo, humano y solidario.
Momentos duros durante la 5ª etapa
En lo deportivo a nadie se le puede pasar por alto la entrega, el espíritu de sacrificio, la generosidad en el esfuerzo, el sufrimiento físico que nuestro atleta ha sobrellevado. No olvidemos los numerosos obstáculos, problemas y circunstancias adversas afrontadas durante 15 días, en más de 1.100 Kilómetros (una media de 70 Km. diarios) realizados en la travesía, rindiéndose al final, no obstante, a sus pies… Faustino ha escrito hoy con letras de oro una página brillante en el deporte, en el atletismo Palaciego.
En lo humano se distingue, se aprecia y se dibuja en Faustino un perfil de hombre entregado a una causa justa y solidaria. Una persona sencilla, segura de su potencial, cercana, que entiende los problemas de sus semejantes, que no ignora la realidad y es capaz de afrontarla, como puede… Corriendo al límite. Un corazón del que brota y rebosa humanidad…

"¡...dormiré en Mérida! ".
El objetivo de su reto ha sido solidario, la ayuda a personas que pasan necesidades… Y para ello nos ha movilizado, ha agitado los cimientos del conformismo, de la pasividad; ha creado una corriente de opinión en favor de la causa, de la ayuda solidaria. Es la gracia, la chispa que necesitábamos para hacer ver la necesidad de conformar una sociedad que no se mueva exclusivamente por motivos egoístas.

Nuestro pelegrino solidario, guerrero de la garra, gladiador de Los Palacios y Villafranca no ha caminado solo, ha contado con un grupo de apoyo integrado por los amigos Juan José Benítez González,  Adolfo Herrera Flores, Miguel Ángel Carmona Estévez y Antonio Manuel Martín Moguer. Han dado muestras inequívocas y significativas de su profesionalidad y compañerismo, siendo la de ellos una labor sorda, callada y silenciosa, pero no menos importante. Por lo tanto, el agradecimiento y la consideración, porque ellos son partícipes de la consecución del objetivo que se habían marcado en un inicio, la realización plena y completa del desafío.

En la plaza de Andalucía con AFAPACRIS

No olvidemos el fondo, la intención, el objetivo por el que se planteó el proyecto, ni tampoco la forma heroica en la que Faustino Carmona Guerrero lo ha conseguido, lo ha logrado… No tendrá valor su esfuerzo y sacrificio si esta gesta no consigue modificar actitudes y remover conciencias. Gracias por todo “Futi”.

José Vargas Aguilar, julio de 1980

RELATO CORTO
JOSÉ VARGAS AGUILAR

Nota aclaratoria

En el número 14 de la revista SEARUS, julio de 1980,  se publica el relato corto denominado “Manuel: un anciano de ayer, hoy y mañana” de José Vargas Aguilar.

“Manuel: un anciano de ayer, hoy y mañana”

INTRODUCCIÓN
          Os hacemos saber que este relato, que a continuación escribimos, por su contenido puede herir la sensibilidad del lector. En él se narra algo parecido a la historia de un personaje que fue, es y será prototipo “nato” de nosotros mismos.

          Manuel le pusieron de nombre, y Manuel le llamaron sus gentes. Vivió no sabemos donde, pero aún hoy recuerdan sus pasos, su olor a ropa gastada, su voz ronca y sonora, que como buitre recién nacido, pide de comer a sus padres (él le pedía a todo aquel que le daba). Tuvo cinco hermanos. Dos murieron en la guerra, y los tres restantes se perdieron durante la misma. Le tocó ser el hermano único de la familia, y con sus padres vivió poco tiempo. A estos los mataría mas tarde.
          Manuel llegó a cumplir los 75 años. Seguía solo, introducido en un silencio amargo, en su ancianidad. Recordaba su infancia, su juventud, su madurez, y cada recuerdo eran gotas de lágrimas que derramaba lentamente sobre sus mejillas arrugadas, llenas de sequedad. Recordaba sus juegos de chiquillo junto a sus hermanos, las volteretas que imitando a los payasos de circos, daban continuamente, como intentando competir entre si. Se quejaba de la soledad, de su silencio, de si mismo.

          En una cartera arrugada por el tiempo, poseía unas viejas fotos, manchadas por lágrimas de mil y una miradas. Eran fotos de sus primeros amores. Amores que nunca le llenaron de felicidad, que no quisieron compartir con él su llanto, su requiebro, sus ansias de no llegar a ser lo que fue.

          Y se hizo más viejo, rondaba los 86, y su mente día a día se iba perturbando, ignorando aquellos días pasados de felicidad en su juventud. Para Manuel, la soledad era el testimonio más clarividente de lo que él llamaba injusticia social. No comprendía como entre tanta muchedumbre podría sentirse vacío, nostálgico, indiferente.

          Visitó un infierno terrenal, de esos en los que van quemando poco a poco el breve latir de los ancianos: un exilio. Vio aquel paraíso artificial, observó que todo era ficticio, examinó a la gente y descubrió la bondad de la persona, pero no llegó a captar porque lo hacían. Pronto se daría cuenta, y no era por amor. Se marchó de aquel lugar y nunca volvió.

          Me cuentan que en sus últimos días cogió un bolígrafo y un trozo de papel… Se marchó a un monte gris lleno de lodo, donde los seres apagados compartían sus últimos segundos llorando y escribiendo sus memorias. En uno de sus papeles se leía un breve poema:

                              “Tiempo que perduras en la distancia
                              y haces de mi vida un sentimiento,
                              noches que son olas de mi muerte
                              y mi muerte mares abstractos de tu cuerpo…”


JOSÉ VARGAS AGUILAR

Francisco González Ruiz, julio de 1980

Relato Corto

FRANCISCO GONZÁLEZ RUIZ

Nota aclaratoria

En el número 14 de la revista SEARUS, julio de 1980, en la sección “Especial cuentos”, se publica el relato corto denominado “Malos tiempos” de Francisco González Ruiz.

MALOS TIEMPOS

            Era un día de agosto cuando mi mamá me vistió con la ropa de los domingos. Un pantalón corto de “patén” y una blusa blanca que me apretaba en algún sitio.
          Salimos a la calle, que a esa hora estaba desierta, y atravesamos el pueblo acompañados por un sol abrasador. Por el camino me fue diciendo mi mamá, como otras veces, que íbamos a casa de Luisa “La Loca”. Yo puse algún reparo, porque me daba miedo esa mujer, pero mi mamá no me oyó. Cuando llegamos a la casa y entramos, un olor apelmazado salía de la cocina.
          No está bien desear la muerte a nadie, pero creo que me alegraría de la muerte de es mujer y supongo que de sus hijas también, por algunos detalles que les vi. Mi mamá tuvo mucha amistad con esa mujer cuando no estaba loca. No se que interés puede haber en hablar con una loca que se llevaba todo el día acostada. Mi mamá me decía muchas veces que Luisa no estaba loca del todo, que tenía momentos de gran lucidez. Algo de cierto había de eso, de lo contrario no comprendía esos largos ratos de animada conversación que mi mamá mantenía con la loca. Pero yo no conseguía reprimir mi temor hacia esa mujer. Ese día no habló con la loca, se limitó a saludarla con unos besos, que me parecieron cúrsiles, pero en cambio si habló mucho rato con las hijas. Yo estaba sentado en una silla con las manos metidas debajo de los muslos, mirando indiferente a una y a otra. Al cabo de un rato oí la voz de la loca que me llamaba desde el dormitorio. Noté algo frío que me resbalaba por la espalda, agaché la cabeza y no contesté… Pero la loca insistió nuevamente… En esta segunda vez, regañó, molesta con mi conducta.
          -¡No te enteras niño que está llamándote Luisa!, dijo mi mamá. Me levantó suavemente de la silla, empujándome con la mano hacia el cuarto donde estaba la loca. Tenía miedo a esa mujer, pero también temía a los pellizcos de mi mamá, de modo que obedecí a regañadientes y me adentré en la penumbra del dormitorio. Despedía un olor insoportable, un tufo a orines rancios. Me detuve en la puerta, pero insistió amablemente para que me acercara. Se incorporó un poco y rodeó mi cuerpo con sus brazos esqueléticos.
          -¿Tienes miedo de mi?, Dijo con cierta ternura. Negué con la cabeza, aturdido por haberme descubierto.
          -Anoche me quiso matar mi yerno. Me reveló la loca en voz baja.
          -¡Es un criminal, mi hija se ha casado con un criminal!. ¿Tú no sabías que mi yerno es un criminal?... Yo no respondí.
          -¿No me crees?. Me pinchó, aquí, con el paraguas… Se señaló la barriga. Yo seguía callado.
          -Crees que estoy loca, ¿Verdad?. Dijo con abatimiento.
          -¿Quién te lo ha dicho? ¿Esas? (se refería a sus hijas). Te voy a enseñar lo que me hizo anoche el canalla. Apartó la sábana y se levantó las enaguas, de muselina, dejando al descubierto un vientre pálido y fofo. Con el dedo índice señaló un punto del mismo… Yo no veía nada, pero dije que si.
          -Mis hijas son perores que ellos. Dicen a todo el mundo que estoy loca, para que nadie me crea cuando cuento lo que me hacen sus maridos.
          -¿Sabes una cosa?. Dijo apretando mis manos con fuerza. Esta noche voy a matar a uno de ellos, mañana a otro, hasta que los mate a todos. Mis hijas serán comprensibles y me lo agradecerán. Levantó la almohada cautelosamente y con una mirada de complicidad me hizo partícipe de su secreto, enseñándome lo que había debajo de la misma… Un cuchillo, una cuchara, un tenedor y un ovillo de hilo.
          -Pedrito, dale un beso a Luisa, que nos vamos.
          -Adiós Luisa. Se despidió mamá.
          -Adiós hija.
          Nos fuimos, dejando a la loca con su eterna canción.
          -¡No hay pan, no hay pan, no hay pan, no hay comida, no hay comida, no hay comida!.

FRANCISCO GONZÁLEZ RUIZ



Félix Cava Hurtado (8 años), junio de 1978


"Mini relato"
Félix Cava Hurtado

Nota aclaratoria

          En el número 9 de la revista SEARUS, junio de 1978, aparece publicado el mini relato “¡A comer morcillas!”, de Félix Cava Hurtado (8 años).


          Érase una vez un Rey que tenía dinero y se encontró a un pobre. Toma mil pesetas, le dijo al pobre. Gracias Majestad, le respondió el pobre.

          Había Chinos. Dijeron los Chinos que el Rey tenía morcillas. Los Chinos le dijeron al pobre que el Rey lo llamaba, pero era otra mentira.
Dicen los Chinos, ¡A comer morcillas!.

Félix Cava Hurtado (8 años)

J. Miguel Domínguez (8 años), junio de 1978

"Mini relato"
J. Miguel Domínguez

Nota aclaratoria

          En el número 9 de la revista SEARUS, junio de 1978, aparece publicado el "mini relato" titulado "El gusanito", de José Miguel Domínguez (8 años).


          Érase una vez un gusanito que iba caminando…Y seguía caminando, caminando…
          Se encontró a una hormiguita y le preguntó: ¿Por qué camino se va al río? Y le dijo: Usted siga adelante y allí está el río.
          Siguió, llegó al río y se cayó. Lo salvó una hormiguita, se fueron a la casa del gusanito, comieron pasteles y fueron siempre felices.

J. Miguel Domínguez (8 años)

Fco. José Bernal y J. Manuel Pérez, mayo de 1979


“La poesía en los niños, por los niños”

F. José Bernal Jiménez y José Manuel Pérez Ortega

Nota aclaratoria

          En el número 12 de la revista SEARUS, mayo de 1979, en la sección “Rincón Poético: La poesía en los niños, por los niños”, se publicaban los siguientes textos poéticos de F. José Bernal Jiménez y José Manuel Pérez Ortega, de 10 años de edad.




EL VIENTO

          El viento sopla en la sierra. Contra un pueblo
Serrano de tejados viejos y fachadas blancas.
El viento silba, el viento sopla con furia.
Los pinos y encinas se doblan como si fueran trincheras.
El viento silba, el viento sopla.

F. José Bernal Jiménez (10 años)




EL SEÑOR PEPE

          El señor Pepe era muy grueso, bueno, mejor dicho, enorme.
Sus dos grasas de la cara caían sobre su barbilla.
Sus labios incoloros estaban mojados, la nariz bien chata,
los ojos parecían estúpidos.
Sus mejillas parecían la tapa de una cacerola.

José Manuel Pérez Ortega (10 años)