Searus estuvo en Chicago en el año 1980

     
LA ASOCIACIÓN CULTURAL SEARUS
ESTUVO EN CHICAGO
         

          Nos ha causado cierta curiosidad la información aportada por Manuel Sollo en el artículo “Searus, cuando éramos jóvenes”, publicado en la antología poética editada en 2002 “25 años de Poesía SEARUS”, acerca del contencioso entablado en los años 80 por la Asociación Cultural Searus y la multinacional Norteamérica SEARS, ROEBUCK AND CO.

          Indagando y consultando a antiguos socios, hemos podido conocer ciertos datos de interés que oportunamente relataremos, como se merece.
No obstante, podemos afirmar que representantes (empresa de abogados) de La Asociación Cultural Searus estuvieron en las oficinas de la multinacional, situadas en la torre SEARS (edificio más alto de E.E.U.U), hoy día denominada Willis Tower.

          Como adelanto de los datos que próximamente aportaremos sobre el mencionado litigio, mostramos dos videos donde se observa el lugar en el que se encontraban las oficinas centrales de la multinacional  SEARS, ROEBUCK AND CO. en la ciudad de Chicago.


           
VÍDEO-1
Vídeo explicativo, en inglés, acerca del edificio Sears.

VÍDEO-2
Tomas en vídeo, desde abajo, del edifico Sears

Antonio Daniel García Orellana, Finalista Searus-1991


ANTONIO DANIEL GARCÍA ORELLANA
Antonio Daniel García Orellana.
Foto: Blog del actor Antonio Daniel Orellana

Nota Biográfica

          Antonio Daniel García Orellana nace en Sevilla el 15 de abril de 1973.
          Comienza a escribir sus primeros versos a los 11 años, auque no empieza a tomárselo en serio hasta los 16 años.
          Más tarde adopta el pseudónimo de Andrés Garo.
          Perteneció a una agrupación de teatro llamada “Koprogenia”.
          Ha participado en numerosos recitales poéticos a cargo de la tertulia “Alba de Mares”.
          Ha obtenido hasta el día de hoy los siguientes premios literarios:
          -Segundo Premio en el I Certamen Nacional de Poesía Ciudad de Pozo-Alcón. (Jaén, 1991).
          -Primer accésit en el I Premio Literario Distrito Macarena. Sevilla 1991. “In Extremis” (Drama escrito con Antonio Hernández Espinal, adoptando ambos el pseudónimo de EGO-HADA).
          -Primer Premio en el X Premio Gustavo Adolfo Bécquer (J. M Dto. Casco Antiguo. Sevilla 1991), con la obra “No es sueño la vida”.
          -Primer Premio en el Certamen de Poesía Pedro Alonso Morgado. (Palma del Condado, Huelva 1992).
          -Segundo Premio Urruzuno de poesía Manuel Bartolomé Cossío. (La Rioja, 1992).
          -Primer Accésit en el I Concurso de Poesía Villa de Adamuz. Córdoba, 1992.
          De entre sus múltiples aficiones destacan el teatro, la pintura, la música y sobre todo, discutir. Suele plasmar una sinceridad directa sobre su pensamiento tanto de sí mismo como del mundo que le rodea.
          Permanecen inéditos en su poder tres obras:
          “Voz clama in deserto”, “Tarot –dos poemarios y un volumen de relatos “Albo”.


Antonio Daniel García Orellana, noviembre de 1992.
         

         

Obra: “CIEN POEMAS”
Finalista, XIV Certamen de Poesía Searus, 1991



                                       “Ningún creador escribe para los otros,
                                       ni para sí mismo, ni mucho menos,
                                       para satisfacer un anhelo de creación,
                                       sino porque no puede dejar de escribir.”

          Oliverio Girondo


 “En el agujero del silencio…”

Yo, aquí, asomado a los ojos,
con la voz del alma que anida
en mi delgado y mudo interior;
rodeado de “Cien poemas”,
brochazos de quietud marginada;
bohemio con los brazos al viento;
de ébano astillado,
de crótalos ocultos en los márgenes del tiempo,
de blanco, ahumado y lluvioso,
de ecos disfrazados con el silencio único
de los Cristos de Dalí,
de sueños, con el miedo a cuestas,
de una especie de mitología abstracta,
tan extraña como Platero soplando un oboe
o Bécquer confundiendo a las golondrinas
con un bumerang en vuelo,
de fábulas ecuestres y dioses imperfectos,
de la luz y de la fe, de sangre,
de platónicos deseos de besar la boca
que amamanta los cráteres menguantes…,
de usted, señor lector, de todo, de todos,
de la nada apócrifa, de las rosas
de mi humilde ego, etcétera;
entronizado.

Cien poemas:

No sé cuántas huérfanas miradas,
y días, y horas, que, como los besos,
almibaran los caminos más amargos
y enmudecen las etéreas sombras
de los árboles bohemios,
mientras el Sol lacra el Cielo
y los gondoleros barren las aguas.

Ciento seis páginas
(y otras pocas que se fugaron)
que muletean con bravura
las hirientes astas de la hipocresía,
y que empurpuran el horizonte,
y lo lindan, y con suspiros de pluma
lo apergaminan…, mientras los remolinos
barajan  las bolsas de aire.

Mil trescientos noventa y dos versos
con espacio de hormiga o de mamut,
amigos del sueño más lejano,
de la espuma que amansa la orilla,
del mar, del marinero barco de la vida,
con los remos que, ya, dejaron de llorar;
amigos míos
y de los fuegos que me incendian el alma
desplumada, desplomada…

Millones de letras, de empolvorados puntos,
de huecos y tildes, y de bajas comas,
(y otras muchas que me dejaron),
que rescataron lágrimas encarceladas
en espectros cicatrizados y dolientes
por la afilada daga del recuerdo.
Y que ordeñaron al Sol y esparcieron su luz
por senderos que el olvido oscureció una tarde;
paisajes quietos, desgreñados…

Cien poemas que han hecho
una corona de fantasía
que sueña anidar sobre mi cabeza,
para que descorche una nueva botella
de ideas y bañe mi borracha pluma
en el tintero de la poesía
cien veces más.
Y la exprima con todos mis sentimientos
(sobre cualquier cosa).

Cien poemas, me coronan.
¡Qué alegría tan triste!
¡Soy el rey de mi propia imaginación,
fontana que inciensa la poíesis órfica!

Cierro los ojos y …

Rápidamente
me asomo a la Primavera.
La Luna llena desorienta
a los ligeros cometas
con su hermosura esclava.

(¡Dejadme que suspire,
quiero hacerlo!). Ya.

Los niños corren a ver cómo saluda el tren
porque es lo único que saluda.
En el parque
un hombre con lanudas barbas
se inyecta novelas eróticas.
Un jardín. Una rosa ensangrentada.
Unas tijeras de podar que está loca…
Me niego. Me niego a seguir mirando.

Sempiternísimamente
me asomo al Invierno, sólo solo.
La Luna adelgaza. Más aún.
(Casi no se la ve). No hay nadie.
El suelo duerme.
¿Cuál será la intención de las hojas
que se arrastran en el patio?

(¡Mi pluma!, ¡el tintero!).

                              14 de Agosto de 1991
                                                   Poíesis

Eduardo Casilari Pérez, Finalista Premio Searus-1991


EDUARDO CASILARI PÉREZ

Nota Biográfica

          Eduardo Casilari nace en Málaga el 9 de Noviembre de 1972.
          Estudios primarios y bachillerato en dicha ciudad, en cuya Universidad cursa actualmente cuarto curso de Ingeniería Superior de Telecomunicaciones.

          1989.-
Octubre: Segundo Premio del Concurso Juvenil de Relatos “Salvador Rueda, convocado por el Ayto. de Nerja (Málaga).

          1990.-
Mayo: Colaboración, con cinco poemas, en la Revista “Literaria 90” (publicada en 1992) del Ateneo Literario de Vélez-Málaga.
Junio: Primer Premio del certamen regional de poesía “Antero Jiménez”, convocado por el Ayto. de Torredelcampo (Jaén).
Diciembre: Accésit del III Certamen de Ensayo “Las tres carabelas”, convocado por el Sindicato Nal. de Escritores, por el trabajo “España en el Canto General de Pablo Neruda”.

          1991.-
Abril: I Premio del VIII Certamen Juvenil de Narración Corta “Jorge Guillén”, convocado por el Ayto. de Torrox (Málaga).
Junio: I Premio del VIII Certamen Juvenil de Cuentos “Gerald Brenan”, convocado por la Fundación “Gerald Brenan”. Alhaurín el Grande (Málaga).
Noviembre: Finalista del XIV Certamen de Poesía “Searus” de Poesía. Los Palacios y Villafranca (Sevilla).

          1992.-
Enero: Mención honorífica por la participación en la Muestra de Jóvenes Creadores, sección de Creación Literaria, organizada por el Ayto. de Málaga.
Abril: Participación en las II Jornadas de Poesía Inédita (Homenaje a Juan Valencia) organizadas por el Centro Cultural del 27 (Málaga). Lecturas poéticas.
Junio: Premio del Certamen Juvenil de Narración “Manuel Siurot”, convocado por el Ayto. de La Palma del Condado (Huelva).

Eduardo Casilari Pérez, noviembre de 1992.
         

         

Obra: “CICLO DEL AMANTE Y DEL OLVIDO”
Finalista, XIV Certamen de Poesía Searus, 1991


EN DONDE, A GUISA DE MONET (CATEDRAL DE
ROUEN), SE DIBUJA UNA VILLA COSTERA
SIGUIENDO EL CURSO DE LA LUZ



                              I

La ciudad improbable yace tras el velo,
en un ademán de ausencias.
El sabor a arena caliente en las comisuras,
el vértigo de la luz la distancian;
la alejan tus manos indómitas que beligeran,
el pospuesto cometido de admirarla.
Se pierde en la bahía,
trashuma en el redil luminoso hasta agotarse,
en la tránsito inmóvil del mediodía.
Mientras yo sólo puedo adular tu pelo.



                              II

La ciudad improbable languidece
en las cárdenas cenefas.
Nos sume el espacio maquillado del ocaso
y sólo desearía ir contigo entre las arañas,
siquiera por recobrar ese delicioso tumulto
de muchachas descalzas en la playa.
Por algo más. Sí también. Por algo más…
Con  una vara de olivo, que el corazón explica entre las olas,
dibujo su geometría cenital en esta orilla.
Otra vez te has escondido.



                              III

La ciudad improbable alienta
más allá, donde la noche aún no ha destelado las riberas.
Crepita sin verse, ciegamente, y quizás ha muerto.
Pero no importa:
tengo la costa impregnada de hogueras prohibidas.
Hay guerra y fuego. Si, hay un bélico augurio
y en cada pavesa que se extingue tú habitas,
y en cada tizón derramado se talla otra urbe.
Pero no llores,
no te entristezcas porque duerma hoy a la intemperie.



                              IV

La ciudad improbable traza el horizonte.
Es tiempo de sentirla ahora,
antes  de que el sol álgido la estrague.
Bajan a la mar tan temprano
tus sandalias especiadas en salitre,
que tengo miedo de que te venza la humedad vespertina.
Somnolienta y cansada te sientas en la trizada roca,
en ese desorden sin compás de lo apenas despierto,
entrecierras tus ojos claros hacia el este fúlgido
y pronuncias, mirándola: “Es hermoso que otro día se salve”.



          PARUSIAS

                    I

Dijiste: Purifícame
y en las altas copelas
me deshice en cendra.

Aprendí tu alquimia,
la pureza que buscabas con mi muerte.



                    II

Roca férvida eres,
ese momento de piedra
que en la trifulca de vivir se afana,
como en todo lo a conciencia inacabado
de Radin o Miguel Ángel,
arrecias, amor, debatiéndote
hacia esa certidumbre del aire
que alguien te niega.
Por esculpirte siempre me apareces,
por execrar la enormidad que te aprisiona y también amo,
la inaugural cabida que antes de ti ya te trenzaba.
Porque bulles a mí, en constancia de creación,
mi fe te acaba y delimita. No tu ámbito.
Y ya no te dudo.



                    RAPAZ

Mirad al neblí penetrar el campo áureo,
como si la luz fuese su única presa
o la tórtola herida el jinete de su excusa.

Con tal gentileza vuelve a mi mano
que doy en creer que la sangre en sus garras
no es sino hogazas del alto sol que desmigara en su vuelo.

El abanico jaspeado de sus alas,
clausurando en encanto sin premura,
me pone en la boca el aire tórrido
de la dulce elegancia de la muerte.

Y con él, plácido en mi puño, espero en sosiego
alcanzar la obscura ciencia de cetrería del ángel.



SÓLO QUIERO SOLICITARTE EL TRATODE
                    DELICADA CRIATURA

Este paisaje de la pasión de almífores
Rezuma como fiebre en mi frente humedecida.
Parecen buscar espacio,
imbricados en verdín y cieno,
y la otredad  les zahiere.
Inciden en atmósfera mas en vano,
pues no es sólo el aire un cuerpo puro que aceza
sino un dominio
doblegado al perfil y no a su causa.
En materia veteada de instinto y crines,
se anegan con violencia,
pretendiendo en su ira
compensar el fraude que la vida les inflige.
Ardid de orfebre en su porfía,
platería de embelesos.
Intransige el cielo y retornan a su doméstica costumbre
con el rubor lejano de haber aspirado a la llanura.



                    PERFIDIA

Titubeó. Se fue palpando los bolsillos,
Abrió y cerró escrupulosamente la maleta, el neceser.
Volcó afeitasen el andén. Torpemente se partió una uña.
Confundió una llave.
Conforme el tiempo ocurría se agitaba,
entre sexada y luctuosa.
Preguntó la hora y se enervó:
le ofendía el trajín de pasajeros.
Desarmó su equipaje,
preñó de lencería y sombreros la acera.
Rompió un cartón.

Con el tren estaba ya tranquila,
aturdida en la distancia de sus propios disfraces.
Besó con asepsia en los labios a su acompañante
y refirió, diurna y deseable:
-Mis íntimos enseres van contigo-



                    CONTEMPLACIÓN

Aún buscas el rastro del amor
en este desorden que tu negligencia evoca.
Palpa las formas y sentirás frío y desencanto,
como si hubieses ignorado
que la lid de los cuerpos quedó lejos
y sólo el tiempo entre tus paredes brega,
con cierta dignidad,
sabiéndose tu único consorte.

Entras en el mito porque ignoras en razón de un ansia,
e izas flámulas de la carne verdadera que besaste
(que jurarías ahora haber besado).
Al fingir tu pasado te inhabitas
por dulcificar el exilio de estos momentos
en que te sabes áspera la lengua,
demacrado de días solos tu rostro, todavía joven.
Lámpara apagada sobre el lecho,
reposa inmóvil lo que alguien creyó hermoso
y se acercó a beber
(ese ser que deificas sin haberlo querido
y cuya realidad derruyes en le ara del recuerdo).
En el tergal manchado de carmín y sudor frío,
en la ropa ajena sobre una silla en tu alcoba,
sino el fetiche que fabula tu condena
de imaginarte tardíamente enamorado.



                    PALINODIA

No habrá devolución de los dispendios.
Gozaste y acabó. O no gozaste
mas su límite sufres
y carenas el buque de tus días
con una dicha pretendida
por no sentir inútil tu pasado.
Fue todo maniobra de ocurridos:
la labranza del salario y su disfrute.
Ventea tus remedos de deleite
y verás que el amor extingue el tazo,
que quedas solo otra vez,
solos tus manos y el barbecho de tu edad
que se consume.
Resta arar tu presente ocurrencia.
No torturarse.



          LOOKING BACK IN ANGER

Irrumpes en lo que fuiste,
con furia.
Lactancia de soledad,
Singladura de un hombre sin contorno,
Formas cegadas con bromuro.
Y apenas sabría decirte
por qué ningún dios te distinguió
con paz de espíritu o templanza.
O hiedra de muchacha en los perdidos dinteles
de tu adolescencia.



                    SINOPSIS

Engullirse y aplicarnos al olvido,
a la lectura reposada de la carne.
(Llámalo amor o confidencias
pero sabe que eso es conocimiento).

Trinidad Lorca, Finalista del Premio Searus-1991


TRINIDAD LORCA

Nota Biográfica

          Trinidad Lorca nace en Sevilla en 1942.
          Tiene publicado tres libros: Luz y Sombra, Sonetos de confesión y Concierto para nadie.
          Premio “Diego Bautista Prieto”, 1991, de Jimena de la Frontera. Finalista de “Barro”, de Sevilla, “Bahía” de Algeciras y “Ana del Valle” de Asturias.
          Ha publicado en revistas “Peliart” de Madrid, “Prometeo” de Madrid y “Aparejadores” de Sevilla.
          Dado recitales en diversas peñas culturales y Biblioteca Pública de Sevilla.
          Es miembro Honorario de la sociedad Iberoamericana de escritores de los Estados Unidos de América.

Trinidad Lorca, noviembre de 1992.
         

         


Obra: “NÁUFRAGOS”
Finalista, XIV Certamen de Poesía Searus, 1991



                              I

“La muerte nos condena a la cultura”
                    O. Paz


SI sólo fuera
una leve presencia que se evade…
cuando la lluvia cae en el balcón
y yo bebo en el cuenco del recuerdo.

Si sólo fuera
que la estancia vacía se agiganta
convirtiendo los espejos en raíles
como el ruido que hizo el tren
cuando aquel día.

Si sólo fuera mi dolor
el sueño milenario
donde niños me recuerdan
que la vida se recorre en un instante.

Si fuera sólo
semillas que se aíslan
y la grama rebrotara entre nosotros.

Si tan sólo una esperanza
la brújula perdida de tus ojos
y la víctima papeles deshojados
como un resto de llama que se extingue.

Si sólo fuera olvidar
que tu antigua pequeñez fue suficiente
para borrar la cicatriz, (si sólo fuera…)



OCTUBRE que pregunta;
y es el invierno viejo
como un anciano
al borde de la noche.

Para qué ese incendio de guirnaldas,
ese lento llover de tanta nube.

La hojarasca rueda en la alameda
y hay un corro de niños
que cantan a la vida.

Pero Octubre
y nada es como antes en las aceras,
ni las risas estrenadas en el asfalto
aminoran la tarde humedecida,
ni el jolgorio de las voces,
ni la hoja que pendula
en la rama rebrotada.

Siguen corriendo las vísperas de antes,
las agrietadas noches sin barreras,
todo está mojado y diluido,
irremediable anciano hecho
con todos los inviernos de un octubre.



PORQUE sólo me queda un puñado de hilos
donde las cosas tejidas duelen,
esas cosas que clavaron su presencia
cuando todo lo resolvía la luz,
ese mundo que no acaba
porque tú sigues viviendo
ajena y temerosa de perder
la cosecha construida,
o acaso nada más
soñar que la has tenido.

Que una aguja finísima
ha traspasado ya tus párpados
sin noche.

Porque sólo quedan
otros ojos pequeñitos
en la última página del álbum,
o tal vez volver de nuevo a lo que fuimos,
a ese reino intransferible
donde la ternura
ha anunciado ya su ausencia.

Porque sólo quedan hilos
hilvanados por las manos
tan usados de vivir.



                    “Las horas que timando están los días,
                    Los días que royendo están los años.”
                                       L. De Góngora


PORQUE alguien me recuerde,
me sobreviva alguna tarde
cuando la primavera pone intenso
el sol de la mirada.

Se aprisiona los espacios
en que siempre descubría
esos vientos racheados
de mi odio y la ternura.

Si algún día existe alguien
que me ofrezca el recorrido
por mi cuerpo babilónico
mitad dardo-escalofrío,
se habrá cumplido el rito de los sueños.

Me olvidarán aquellos
por donde mi niñez trepaba
hasta la hoja cruel del calendario.

Tan sólo algún amigo
de quimera y bemol
atinará con el arco,
violín precipitado donde habito.



SE que algún día, muy pronto,
me embargarás la vida
sin someter siquiera
mis bienes a otros ojos.

Y llenarás los huecos
de todas mis jornadas
con saldos vigilantes.

Subastarás mi tierra,
mi corazón gastado,
mi vientre ya despierto,
mi casa destruida.

Pero me pongo a salvo
librando la memoria
de tu ambición de mí.

Mas guardo la esperanza
de que aún no estás saciado,
porque tengo una vida
que tú no has consumido.



LA mesa está servida, mas no tengo
comensales ausentes que me ignoran.

Me tomaré la tarde en una taza,
la paciencia en la fuente de domingo
y estaré sola para estrenar mantel.

Después los platos sueltos y la esperanza
jugarán al tute con mis ojos,
un postre derretido por las velas
me cantarán los siglos que he bebido.



                                       II

          “Estoy solo y no hay nadie en el espejo”
                              J. L. Borges


ACAPARAR todas las luces
y estar solo en el espejo,
la silueta se deshace con la niebla,
te hostiga la desgana de la tarde.

Para qué ese óvalo cerrado,
esa imagen callada y diluida
que abastece tu noche de esperanza.

Tanta luz en el espejo
para irradiar los centros de la bruma,
acaparar los ámbitos
con el último rayo disponible
que encenderá tu vida en holocausto.


HEMOS vuelto otra vez
a la última casa de la siesta,
al jardín en miniatura de otra gloria,
a recuperar naranjos,
cerezos incipientes
para adornar otros labios de alegría.

Hemos vuelto
al estanque brillante de esa playa
donde peces heridos por las rocas
nadan con los últimas aletas disponibles.

Ese acuario iluminado
nos redimió del tiempo y la costumbre
sin saber que aceleraba
lo que dimos en llamar inevitable.

Hemos vuelto otra vez,
cantemos un bemol para otros ojos,
para esa estirpe pequeñita
que nos hizo ya inmortales.



YA escasamente pienso
en esa luz abierta
de todos los balcones;
ni un timbre de teléfono
marcó la fecha exacta
de la última opción a la dicha.

Como si el mundo fuera
un llano o un desierto,
la amargura se sentaba
al borde de la mesa,
mientras la última copa
se agotaba emborrachando las cuartillas.

Escasamente pienso;
no vigilo los postigos entornados,
ni esa mancha de polvo de la alfombra,
descanso boca-abajo al filo de la noche,
el mundo, indiferente, en mi se precipita
como si fuera roca o vendaval que barre
la sal de mi memoria, salitre amontonado.

Mas pienso en el regreso del amor
y llevo la última mirada
a tu fotografía.



                    “Quizá me confundí de calle y de ventana.”
                                       J. Egea


CUANDO,
en aquella ciudad oscura donde nacimos
con la miseria de todas las jornadas,
las luces extrañas de los primeros andenes.
Cuando moríamos en el tiempo
tan burgués del exterminio,
el talud de los engaños
donde penetra la sombra,
los escombros socavando
los siglos venideros.

Por eso fuimos tan vencidos
como el aire que voltea la hojarasca,
atrapados en ese espacio
sin compartirlo nunca.

Y la pregunta de un día sin respuesta
que ocupa tu almohadón y se amontona
como un golpe de mar en tu cintura.

Navegamos tanto tiempo
al norte equivocado de una brutal desidia,
que las calles desplomaban nuestros pasos
y el asfalto era una grieta de orfandad.



Y la libertad queríamos,
y queríamos el olor de los azahares,
esa plaza donde ardía la balaustrada del alba
cuando una gota de gozo nos tensaba en el amor.

Mas entonces no supimos envejecer
sin decir que confundimos
la calle y la aventura.
No admitimos confesar,
responder que hay que seguir
a pesar de tantos saldos
que nos pasó el dolor.