Emilio Durán Vázquez, 2º Premio Searus-1989


EMILIO DURÁN

Nota Biográfica

          Emilio Durán nace en Sevilla. Estudia y se licencia en Derecho por la Universidad Central de Madrid. Ingresa en la Administración Pública. En la actualidad dirige una revista de carácter institucional de la Junta de Andalucía.
          Tiene publicado en Poesía:
          Paralelo 40, Exilio de pecho adentro, Tiempo de júbilo seguidote excomunión, Diez poemas con la muerte por medio, Ejercicio de retina, La luna de la Menara, Camino de Nadir, La dorada memoria de ese narciso, Catacumba de rosas, Blanco es el color de la paloma, Cartas son cartas, Mosaico de los amores perdidos, Santas Mujeres, Logia de conversos, Sólo memoria de la vida, Puerto de las Mulas.
          En Prosa tiene publicada la novela La última batalla de Fernando de Abertura, varios cuentos y multitud de artículos periodísticos.
          Autor de un divertimento escénico de café teatro –“El sexto no comer carne” –, que se estrenó en Sevilla en 1977.
          Fundador de los Pliegos de Poesía “El carro de la Nieve” y de la Editorial del mismo nombre, que se especializó en literatura erótica, y en la que publicó la antología “El dos de pecho”.
          Fundador de las Hojas volanderas “El Molino de la Pólvora” de creación literaria.
          Tiene entre otros, los Premios “Searus”, 1990, “Miguel Hernández” de Poesía, 1991, “Puente Zuazo” de Relatos, 1992, “Leonor” de Poesía, 1994, “Camino José Cela” de Novela, 1994, “Villa de Peligros” 1996, de Poesía y “Ciudad de Guadalajara” 1996, de Poesía.
         
         
Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “CROQUIS PARA UN POEMA
           DE AMOR INACABADO”
2º Premio, XII Certamen de Poesía Searus,1989



                                   PRESPECTIVA PRIMERA

                                       “¡Ay! lo poco que me queda
                                       al final lo perderé.
                                       Y después de todo, ¿qué?
                                       ¡Con lo poco que me queda!


QUÉ suave es la vuelta con el tiempo a trasmano 
recorriendo las calles que atravesé dormido,
cuando un árbol me envía su saludo de ángel
y restauro pisadas que equivoqué en su día.
Y es que no es igual saborear el dorso
inquietante y suave de las cosas que fueron
que, feroz, arrojarse sobre horas que corren
y levantar banderas de efímeros contactos.
Porque ahora sí que escucho el jadear divino
del amor dormitando al fuego de la siesta,
el temblor de las alas del mineral insecto,
la hoja que se comba cuando el sol la pronuncia
y el agua que divulga su llanto por las fuentes.
Ahora todo es próximo como una sombra amiga
que aprendiera de pronto la leve asignatura
de modelar por siempre el perfil del instante,
la turgencia tibia del fruto del verano,
su femenina pulpa, lo rosa de un recuerdo…
Y aunque sea de vuelta y rincones antiguos
se disfracen de lágrimas, sale un sol pequeño
de jueves por la tarde y, entonces, tú te ríes
e inauguras los juegos y en blancas azoteas
le cantas a las nubes…



                              PRESPECTIVA SEGUNDA

                                        “He de matarte un día y
                                       Enterrarte
                                       En el blanco ataúd de la
                                       Azucena…”
                                                 (Manuel Mantero)


NUNCA le eches al azahar la culpa
de este poema que puede parecerte
un poema de amor. Tampoco creas
que es mi sangre la culpable de estos versos
que me nacen como un bando de pájaros nocturnos
y menos aún lo es el vino que agita sus caireles
en la noche que estrena primavera.
Quizás sólo sea el miedo
la causa verdadera de este canto,
el temor de que se me quede seco
ese torrente de aguas primigenias
que corre por tu cauce de negrura…
Porque… escribir ¿para qué?
¿Por darle rito de rimada liturgia
de almidón
a una verde locura, a un desvarío?
Nunca quise escribirte
-tú bien lo sabes-
ningún poema de amor.
No sería justo
gestar en salvas de versos volanderos
la negra pólvora de una pasión hundida
en las hondas galerías de la tierra.
Allí donde germinan
-milagrosos-
los tremendos embriones de los trigos,
comienza el gotear de los arroyos
y los muertos transforman
el barro de sus cuerpos
en la morada elegancia de los lirios.
No lo haré; prefiero no escribirte
ningún poema de amor.
Sería ponerle
un dique de altísimas palabras
a la crecida marea que navego
y levantar acta de presencia
del gran cataclismo que me agita.
Mejor callar.
Resulta preferible que el tiempo pase
como un óleo de paz y de silencio
por las sombras enlazadas que ya somos
y que sea la rima quebrada de la muerte
la que escriba
el gran poema de amor que no te he escrito.
Y ese sí que será mi gran poema,
los versos que tendrán sal de tu nombre,
los que rimen con palabras ya sin fecha
y que, al cabo, cubrirán con hondos ecos
una estatura que tendré vencida
como un torso de mármol destrozado.

Historia de la Revista Searus (1977 a 1984).


HISTORIA DE UNA PUBLICACIÓN
"SEARUS"


          Periódico quincenal, crítico cultural de la Asociación de Antiguos Alumnos de Los Palacios, así se definía la revista que apareció por vez primera en diciembre de 1977. El nombre de Searus, así denominado al órgano de difusión de la Asociación, aparecía surgiendo de las llamas procedentes de la antorcha enarbolada por la estatua de la Libertad, decapitada. La peana, la base que servía de sostén a la escultura y su cabeza, era un libro. En el flanco derecho de la esfinge, a modo de banderola, surgía el lema…CULTURA, DIVERSIÓN, EDUCACIÓN. En el ángulo superior izquierdo aparecía el escudo de Los Palacios y Villafranca.

          Los autores de la idea y realización del dibujo de la portada explican en tono de humor, en la primera página del número cero de la publicación, el significado y la intencionalidad de la desaparición de la cabeza de la estatua de la Libertad. No en vano, suscitó innumerables comentarios contrarios la elección de dicha figura transformada.

          El periódico mantuvo la imagen de la citada portada en los números 0, 1, 2 y 3. La estatua de la Libertad recupera el estado natural de su cabeza en el cuarto lanzamiento. Como posible explicación, los creadores manifiestan que poco a poco están “asentando la cabeza”. En los números sucesivos la portada tendrá ilustraciones alusivas al contenido de la revista.

          La intención, el deseo de publicar la revista quincenalmente no se pudo llevar a la práctica. Muchos fueron los motivos… económicos, escasez de tiempo, de medios, multitud de actividades realizadas, nuevos intereses, etc. Los distintos lanzamientos en etapas diferentes de edición fueron los siguientes: nº 0 (Diciembre de 1977), nº 1 (Diciembre de 1977), nº 2 (Enero de 1978), nº 3 (Febrero de 1978), nº 4 (Marzo de 1978), nº 5 (Marzo de 1978), nº 6 ( Abril de 1978), nº 7 ( Abril de 1978), nº 9 (Junio de 1978), nº 10 (Marzo de 1979), nº 11 ( 4 de Abril de 1979), nº 12 (Mayo de 1979), nº 13 (Mayo de 1980), nº 14 (Julio de 1980), nº 15 ( octubre de 1981), nº 16 (Diciembre de 1982), nº 17 (Mayo de 1984), nº 18 Los cuatro vientos ( Julio de 1984), nº 19 Los Cuatro vientos (Agosto-septiembre de1984). El número 8 de la revista no lo hemos podido recuperar.

          Podríamos comenzar analizando, describiendo y tomando en consideración el material, las herramientas, los medios con las que contaban los “atrevidos” adolescentes y preadolescentes de Searus de finales de los años 70, para poder contar lo que sucedía en su Pueblo. De esa manera podremos, cuando tengamos ante los ojos las revistas, valorar el trabajo realizado y perdonar los errores y fallos que encontremos.

          Las primeras revistas, por no decir todas (17 de 20), fueron realizadas con moldes de “clisé”, sobre los que se escribía con máquinas convencionales de escribir, auque sin cinta, para que los caracteres de las letras quedasen impresos en dicho papel especial (clisé) y posteriormente se reproducía con la multicopia de tinta. Los dibujantes eran auténticos maestros a la hora de realizar la ilustraciones, debido a la difícil tarea que suponía rayar la superficie del “clisé” con un punzón o con la punta de un bolígrafo sin tinta, para que el dibujo quedase impreso. Los errores en la escritura se corregían, los que se podían o veían, con pintura de uñas (más económico) o con el corrector de color rosa kores.

El número 17 de la revista Searus, publicado en mayo de 1984, fue confeccionado con fotocopias, por lo que se aprecia una presentación más cuidada. No obstante, en el transcurso de los números se puede apreciar como nuestros atrevidos columnistas y maquetadotes, del periódico no quincenal, fueron mejorando la presentación, selección y redacción de los trabajos publicados.

          Por último, junto con el grupo cultural Triquitraque, se editaron dos números de la revista Los Cuatro Vientos (nº 24 y 25). Esto sucedió en los meses de junio y julio-agosto de 1984. Dicha publicación no se asemeja mucho, por no decir nada, a los anteriores 18 números realizados, ni en la forma ni en el fondo. En cuanto a la forma, se evidencia una enorme diferencia, puesto que estos dos números fueron realizados en imprenta profesional. En el fondo se aprecia una falta de frescura, de espontaneidad en los artículos, de la crítica directa de los adolescentes de Searus, etc. aunque en el haber está la mejora en la construcción de las frases, la ortografía, el vocabulario, el contenido, la maquetación, la fotografía, etc. Las edades y los medios que poseían ahora los colaboradores no eran los mismos.

          La premura de tiempo, la falta de pericia en la escritura a máquina, la suciedad de la tinta de la multicopia, la delicadeza del papel del “clisé” junto con el papel de calca que lo acompañaba, la corta edad de los “periodistas, dibujantes, mecanógrafos, reporteros” (de 14 a 16 años), etc. nos hacen valorar el trabajo, la constancia y el esfuerzo realizado por los integrantes de los equipos de redacción responsables de las diferentes publicaciones.

          La lectura sosegada, pausada, con la perspectiva del tiempo ya pasado, nos permite considerar que las revistas Searus, su contenido, lo que en ellas hay publicado son historia viva de lo acontecido en el ámbito juvenil, cultural, deportivo, social y político de Los Palacios y Villafranca de finales de los años 70 y principios de los 80.

          Creemos que para conocer parte de la historia de nuestro pueblo, en una época difícil de finales de un régimen y comienzo de la democracia, hay que leer, adentrarse en los artículos, crónicas, “chismes” (en se dice…), en las críticas al poder político, religioso, cultural, etc. Todo ello se narra y se cuenta desde la visión y perspectiva de los jóvenes de Searus y siempre desde el respeto y la educación. El lema que se hizo popular en la publicación decía: “Después de oír la voz de los mayores nació Searus, el grito del jóven, óyelo”. Podremos conocer, no solo los intereses e inquietudes de la juventud local en ese espacio de tiempo, sino también de las necesidades de la sociedad del pueblo en general.

          Intrépidos, atrevidos, frescos, picantes y hasta irónicos eran muchos de los comentarios que se incluían en cada uno de los números publicados. Ya se apuntaba en la editorial del número cero de la revista, las intenciones: … diremos siempre la verdad, caiga quién caiga, pero sin ánimo de ofender a nadie. Queremos transformar lo transformable, fortalecer las buenas costumbres, asentar las tradiciones y, en fin, conseguir una juventud sana y alegre, de la que podamos decir orgullosos…nuestro pueblo es diferente”.

          Resultados, mesa a mesa, de las elecciones generales de marzo de 1979, primeras elecciones municipales democráticas realizadas en Los Palacios y Villafranca (4 de abril de 1979), entrevistas a los diferentes líderes políticos de la época, directores de los colegios de enseñanza, hermandades locales, párrocos, sindicatos obreros, grupos deportivos, etc… Referencias a actos y actividades culturales, fiestas del pueblo, manifestaciones deportivas, etc. Todo tenía su lugar y su sitio en las hojas grapadas de la revista Searus. Lo que sucedía en la localidad llegaba a los oídos de lo que se denominaba A.I.S (Agencia de Información de Searus). La Asociación se definía como APOLÍTICA, y los hechos lo confirmaban.
                   
          Nuestra intención, no sabemos si cometemos o no un atentado cultural, es transcribir los artículos (al menos los más interesantes) página a página de cada uno de los números de las revistas publicadas por Searus. Intentaremos conservar en lo posible el formato de cada página, modificando lo necesario, como la ortografía y la puntuación.

          Algunos de los ejemplares que han llegado a nosotros no se encuentran en buen estado de conservación dada la antigüedad y edad del papel. No obstante, incrustaremos los originales escaneados aunque estos no tengan la suficiente calidad ni el tamaño adecuado, dado el formato que tendremos que usar. 

Cristóbal Romero, 1º Premio Searus 1989


CRISTÓBAL ROMERO

Nota Biográfica

          Cristóbal Romero López nace el 20 de mayo de 1931 en Arcos de la Frontera, pasando a vivir en Jédula, una pedanía de Arcos, donde reside su familia.
          Es allí donde inicia su vida escolar. En Arcos empieza el Bachillerato que no termina.
          En 1949 con Antonio Luis Baena, amigo y compañero de los primeros versos, entabla amistad con Julio Mariscal y Antonio Murciano que ya empezaban a destacar en el mundo de la poesía; formando con cuatro poetas jóvenes –Carlos Murciano, Juan de Dios Ruiz Copete, Manolo Capote Bernot y Eduarda Vázquez– el grupo ALCARAVÁN, la tertulia y la revista del mismo nombre. Después la colección de libros y el premio.
          Reacio a publicar, sus poemas aparecen en las revistas de la época. Autor de varios libros de poesía y cuentos inéditos. Sólo ha publicado un libro de poesía infantil: Ábreme y verás en la Editorial Escuela Española en 1989.
          En 1986 gana el premio Ciudad de Alcalá en Cádiz con el poema: “Recordando a mi padre”. En 1987 el tercer premio de Poesía Corta, con un poema de 39 sílabas en Jerez de la Frontera.
          En 1989, el premio SEARUS con el poema “Los signos del amor”.
          Jubilado ya, vive y disfruta con los recuerdos.
         
         
Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “LOS SIGNOS DEL AMOR”
1º Premio, XII Certamen de Poesía Searus, 1989


                                                 He escrito AMOR, y se ha llenado todo
                                                                         de hondísima templanza.
                                                                               J. García Nieto



          También escribo amor
y todo se me llena
de una brisa sutil por el vacío
que deja el corazón
para este menester gustosamente.
Se me ha subido al árbol y ha abatido
aquellos frutos que, maduros,
se abren en sazón y me embriagan
al momento del zumo acidulado
de la pura fruición.
Extraída la miel, sólo el vinagre
hace poso en el último rincón de la memoria.

          Escribo amor y ya no humea
de tanto fuego que abrasaba
desde los ojos a los labios,
desde las manos hasta el pecho,
y que pasaba de la voz más queda
hasta el susurro.

Del lenguaje insinuante
al gritado en la boca buscando el eco mismo,
la percusión de la palabra pura.
          Al fuego nuestro que antes avivara
el leño sugerente,
ahora es la propia carne sobre el hondo asador
quien levanta la llama del rescoldo.
Como el pájaro, rompo con el pico
el espejo del charco y me saturo
tan sólo con el agua que inundara su huella.
Cada vez lo pasado está más lejos.
Las cosas han llegado al espejismo
y el tiempo joven es inalcanzable.
Ahora cada utensilio
marca su sitio sobre el mueble.
Pues nos ha desmentido ya el espejo
colgado en la pared
y sólo los retratos conservan la sonrisa.
Cantan las aves con los mismos trinos
y, en el balcón, son los geranios quienes
con idéntico ímpetu
van sucediéndose
mientras por nuestra ruta regresamos
con menos brotes cada primavera;
pues la savia no llegaba a los extremos,
se cansa y se retiene.
Pero hay como un milagro
que cada día se renueva:
La atmósfera que trae
el olor limpio y húmedo
de los cuartos de baño,
el blancor de las sábanas,
el fiel recogimiento
de las habitaciones en penumbra.

          O cuando abres las ventanas
y es el sol quien penetra recorriendo
toda la casa, hurgando los rincones,
encendiendo las alas de las moscas
que atrevidas lo cruzan.

          O es acaso el perfume que venteas
del frasco entre las manos
y en pleamar constante el aire mina
y me llega, almizclero, en ese hálito
de la hembra que proclama
el total poderío de su cuerpo.

          Siempre en la misma copa,
refulge el agua en el cristal diáfano
y al anhelado brindis
modifica tu imagen diferente:
altos los pechos, y los ojos grandes,
deformada visión de la belleza
que queda entre la rosa de los labios
en hacinadas gotas de rocío.

          ¿Estas escurridizas del cristal
calman la sed o solamente sirven
de engaste y ornan el fresón pulposo?

          Luego la entrada en triunfo en el hogar
–en el balcón, la palma
del domingo rameado
de gritos infantiles–,
donde abarcan tus brazos
mi cuello y lo circundan.

          O aquel día en que, anclada en la ventana
por causa de la lluvia
(las primeras caricias otoñales,
cuando a nosotros sube el vaho de la tierra
y en el jardín, los mirlos
posados en las ramas del albérchigo
primaveran las hojas amovibles),
no pudiste mostrarte más radiante
bajo la luz vencida.

          Son estos signos del amor escritos
con indeleble tinta en los pliegues ocultos de la piel
como estigma glorioso,
como la mano sobre el pecho
achicharrando en otro tiempo y tibio
en esta hora mágica de los atardeceres.
Salutación y despedida
del retorno imposible.

Ana María Romero Yebra, 2º Premio Searus-1988


ANA MARÍA ROMERO YEBRA

Nota Biográfica

          Nace en Madrid el 23 de Octubre de 1945. Allí realiza estudios de Bachillerato, Dibujo y Pintura, Francés en la Escuela Oficial de Idiomas y Magisterio. Posteriormente inicia Filología.
          Desde 1981 reside en Almería. En esta ciudad estudia Cerámica en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño durante tres cursos (1982-1985).
          Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas de Óleos y Cerámicas en distintos puntos de España.
          Ha sido ponente en Jornadas para el Fomento de la Literatura infantil, Encuentros de Literatura Infantil, Talleres de Poesía, Congresos, Jornadas Culturales, Encuentros de Autor, etc, publicado alguna de sus experiencias: La poesía como un juego en el Área de Lenguaje ICE de la Universidad de Zaragoza, 1985, El Rincón de la Poesía en la Literatura Infantil en el Primer Congreso del Libro Infantil de Ávila en 1993, Poesía desde la cuna Ministerio de Cultura 1986, Los 50 años de Canción tonta en el sur 2º Congreso del Libro infantil y juvenil de Cáceres 1998, etc.

          Colabora asiduamente con la prensa, la radio y la TV. Almeriense.
          Ejerce como maestra en “El Puche”, un barrio marginal de Almería.
          Desde Marzo de 1995 es Presidenta del Ateneo de Almería.
          Es premio de poesía provincia de Guadalajara, su poemario Mirando Escaparates, publicado por la Diputación Provincial de dicha provincia.

          Tiene obra incluida en numerosas antologías poéticas y publicados una veintena de libros de poemas, aparte sus libros infantiles.
         
         
Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “APENAS UN CORPÚSCULO”
2º Premio, XI Certamen de Poesía Searus, 1988



APENAS UN CORPÚSCULO. Tan sólo
la levedad de un átomo de arcilla
anclándose en el fondo de mi forma.
Pero se crece ya. Se multiplica.
Llena la hondura el borboteo constante
del surtidor de células que acogen
el milagro profundo de la vida
en el cálido hueco.
Y la sangre circula
fuertemente impulsada por un aliento cósmico
que se aparece hacia adentro
en magnitud creciente
y se remonta y fluye en un brote gozoso
hasta encontrar su esencia.

Yo voy a modelarlo
durante largos meses en un alfar distinto
y llevará en la carne germinada
la huella de mis dedos
como una estela azul que le ilumine
hasta acabar su esbozo comenzado.

Me queda mucho tiempo
para hacerme alfarera de mi vientre…



LA PLENITUD DEL ALMA confirma la certeza
de que la nueva arcilla comienza su andadura
y todo gira en torno al corpúsculo leve
que ha iluminado el fondo tanto tiempo sombrío.

Poco a poco las noches se van volviendo insomnes.
Un aleteo de pájaro palpita en la garganta
y el hijo crece dentro, igual que las alondras
con el calor del nido dispuesto ocultamente.

Se renueva en rescoldos de viejas emociones,
va aclarando sus ojos buscando mi llamada,
inunda su sonrisa con veneros de sangre
y fluye en el arrullo del vientre que lo espera.



NO PUEDES VER EL MAR. Aún no conoces
sus azules inéditos
pero quizás a través de la barrera
de la membrana gris que nos separa
percibas su rumor, tenaz, constante
y su polifonía
te llegue amortiguada como eco
acunándote al son de las mareas
y llene tus sentidos con el ansia
de poder contemplarlo…

Quizá, al nacer, ya traigas el aroma
de espuma y de salitre de sus aguas
y esté tu cuerpo lleno de resoles
y sepas entender la voz distinta
de los veriles y las caracolas.
Quizá tengan tus ojos
el mismo azul cambiante que el mar tiene
de tanto presentirlo
y el aleteo fugaz de las gaviotas
será el limpio mensaje de ternura
que encontré en su fondo cada día…

Sé que amarás el mar como lo amo.

Carlos Murciano, 1º Premio Searus-1988


CARLOS MURCIANO

Nota Biográfica

          Carlos Murciano (Arcos de la Frontera, 1931). Intendente Mercantil, fue, desde 1956, fecha en la que se trasladó a Madrid, gerente de una firma de rango internacional, cargo que abandonó voluntariamente, en 1987, para dedicarse por entero a su obra literaria. Ha publicado más de noventa libros, entre los que destacan, en poesía, Un día más o menos (Premio Ciudad de Barcelona), Libri de epitafios (Premio Boscán), Yerba y olvido (Premio González de Lama), Historia de otra edad (Premio Leonor), Sonetos de la otra casa (Premio Feria del Libro) y Diminuto jardín como una araña (Premio San Juan de la Cruz). En 1970 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Este claro silencio. Ha obtenido, asimismo, los Premios “Guatemala” (1974), “Andalucía” (1977), “Jorge Manrique” (1981), el Internacional “Antonio Machado” (1997), el “Vicente Aleixandre” (2001). Musicólogo, crítico de arte y crítico literario, cultiva también la novela corta y el cuento, de cuyos géneros posee los más prestigiosos galardones, así como el Premio Nacional de Literatura Infantil (1982). En 1975, le fue concedida la Medalla de Oro de su ciudad natal. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, ruso, polaco, lituano, macedonio, coreano, hindi y tailandés. En diciembre de 2000, un Jurado constituido por poetas de cinco países diferentes le otorgó el Premio Internacional “Atlántida”, por el conjunto de su obra.
         
         
Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “COMO SI NADA”
1º Premio, XI Certamen de Poesía Searus, 1988


                                       “…But where I say
                                       hours, I mean years, mean life”
                                                           G. M. Hopkins



PORQUE vacilo a ratos
y otras veces tropiezo,
porque el cabello empieza a grisear,
la piel a hendirse de infidencias,
los ojos a nublarse y amargura,
me vuelvo a ti, lejana,
pongo a pulsar el corazón, lo aseo,
lo despojo de polvo y desmemorias,
anda, le digo, y échame una mano,
y camino a tu encuentro, confiado en su larga vecindad,
en su fugaz propósito de enmienda,
como el gazapo sorprendido,
galgos por medio y ralo rastrojal,
busca la madriguera salvadora,
la hura caliente, el familiar ostugo.

Si vieras lo que duelen ya los golpes,
la ingratitud, el otra vez será,
la sonrisa amical que es sólo máscara,

la olvidanza fraterna…
Maestra en soledades,
en lustros y en ausencias, qué voy yo
a decir
a quien lo tiene ya todo aprendido.
Llego, pues, silencioso,
me aproximo a tu silla
de ruedas,
y la echo a andar, andamos, mira el mirlo
en el alero, mira el retamar
ardiendo en amarillos, los rosales,
la yegua, las carrascas
crujiendo ya de mayo y verderoles,
mira el rumor del agua en el chopal,
mira el amanecer aunque anochezcas,
soy yo y estoy contigo, yo te empujo,
yo te guío y te llevo,
y eres tú quien tendrías
que sostenerme, mira el sol rodando
por la moheda, escucha
la cancamurga de los chamarices,
el ladrido del can.
                                       Canta la noria
y en el vacío de los atanores
melifica la abeja.
Tantas horas sin ti, y estoy diciendo
años, toda una vida, tanta sed,
tanta distancia desarrimo, tantos
tuecos en tu madera y mi madera,
y, ya ves, paseamos,
hablamos de azar, de un arriate,
del viento que ahora, terco, se despierta
-cíñete bien la toca, no te enfríes-,
Como si nada.

La casa quedó atrás. Desde esta lomba,
contemplarla es ungir con sangre nueva
su escalofrío.
Centellea la cal, murmura el pozo,
puéblense patio y corredor de sombras
que cuesta ya reconocer,
y en la azotea, fantasmal, se agita
la ropa blanca.
Fulge en el comedor el son del vidrio,
la música serena de la loza,
humea la sopera,
se multiplica el sol de las naranjas,
ríe, silente, la sandía.
Desde esta lomba se ve el mar, el mármol
de la consola, el caracol marino
que allí, en su cofre, guarda su canción,
y el luto reverente del piano
que nadie toca, y suena, y todavía.

Bajemos, anda, de este mirador,
borremos la pizarra con la mano mojada,
y regresemos.
                                       Sí, sé que las ruedas
saltan, hacen temblar
tu silla, pero no
temas, son los terrones, los pedruscos
del recordar, no llueve, es otra cosa,
te llevo bien sujeta,
préstame un poco tu inmovilidad,
siéntame en esta silla, tengo frío,
arrópame de ti con esta toca
que se resbala de tus hombros, anda,
abrígame y condúceme
como ayer, no te vayas, no me dejes,
que estoy muy solo, madre.

Carmelo Ramírez Lozano, 2º Premio Searus-1987


CARMELO RAMÍREZ LOZANO

Nota Biográfica

          Nogales Badajoz 1959. Licenciado en Derecho. Profesor.
Premio López Novoa de Cuentos.
Finalista del Ricardo Molina.
         
         
Reseña biográfica tomada de la Antología 25 años de Poesía Searus, 2002



Obra: “CORREO DEL SUR”
2º Premio, X Certamen de Poesía Searus, 1987


                      Londres, 7-2-75

PORQUE A VECES el tiempo da razones
al olvido y no quedan
más que palabras que nos salven, puede
que este verso que escribo sea la sola
manera ya de amor.
                              Hoy doce, jueves
de Febrero, te intento
como a la vida misma. Estás ahí.
A dos palmos del miedo, en ese Londres
postal. Tú que ahora eres
mi mejor enemiga y te me has vuelto
costumbre antigua en mí.
                              Uno se tienta
con todo lo vivido, con aquella
taberna en que Sevilla
tiene la noche honda y en que fuimos
buscándonos los dos, con los domingos
lentos del Sur.
                              Hoy doce, jueves
de febrero, te intento
como a la vida misma y tú me pesas
al filo de los párpados, descuelgas
tu imagen por mi sueño, te descalzas
y cruzas en sigilo el suroeste
de todos mis recuerdos. Yo que escribo
desde el más alto andamio de mi edad
esta noche del mundo. Plenilunio.


                              Roma, 6-2-76

SÉ QUE NO ESTÁS, que no estaremos ya
nunca más celebrando
la vida en corro, la pasión de tanto
empeño por vivir como poníamos
en las clases aquellas
del Quattrocento y la Comedia.
                                                 Llueve
sin remedio en Sevilla como puede
que esté lloviendo en Roma, en ese largo
dei Lombardi en que cuentas
tu edad por campanadas. Aquí nada
cambió de no ser yo
con mi lenta calvicie y con mis versos
creciéndose más hondos
cada vez.
                              Viví tanto
entonces que me llevo
más de un año a mí mismo. Qué distinto
el tiempo si se cuenta
sólo por cursos y postales. Vale
la pena un verso que nos salve a todos
de este olvido. Apellido
el tiempo con sus nombres, digo Carmen,
Manolo para siempre, el atrevido
Javier y Tony, amigos
en torno a la voz de siempre
tímida de Tonini sigilándonos
las preguntas, no fuera
su virtud transparente, su tristeza
de Murano a quebrarse.
                              Aquel verano
en Roma cuando deban
las palabras de sí si se decían
de noche, en el eclipse
de cúpulas y siglos. Todo ha ido
quemándonos el tiempo hasta dejarnos
señales y perdernos
en su misma humareda.
                              No nos queda,
Piedad, otra razón que esta ya oscura
manera de saberme
justificar conmigo. Uno recuenta
sus años como tumbos. Ve la vida
que puso en estos claustros y no acierta
razones.

          Si no fuera
porque a veces la edad es ir mirando
más vencidas las cosas, más sin ellas
cada vez, gritaría
sobre tanta derrota esa secreta
victoria que hoy la vida
le ha venido cediendo a mis palabras.