Ricardo Bermejo Álvarez, 2º Premio Searus-2006

RICARDO BERMEJO ÁLVAREZ

Nota Biográfica

          Ricardo Bermejo Álvarez. Fuente de Cantos (Badajoz), 1961. Reside en San Fernando (Cádiz).

HÉGIRA NOCTURNA.
(Premio Espronceda 1985, COEBA. 2ª edición, 2003, (Diputación de Badajoz).
MÉTODO DEL RECUERDO
(Premio Arcipreste de Hita 1985, Alcalá la Real, Jaén).
EROSFOBIA
(Premio Bahía 1986, Algeciras, Cádiz).
DIVÁN DE ATISBOS Y CONTEMPLACIONES
(Villa de Peligros 2001, Diputación de Granada).
DIVÁN ITINERANTE
(Premio El Ermitaño 2001, El Puerto de Santa María, Cádiz)
SILENCIOS QUE CONTARTE
(Premio Pastora Marcela 2001, Campo de Criptana, Ciudad Real).
DE LIRIOS con VERSOS
(Premio Ateneo Jovellanos 2001, Gijón, Asturias).
RISALAT (Cartas)
(Premio Ciudad de Lepe 2002, Lepe, Huelva).
DIVA VIDA
(Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego 2002, Cantabria, Editorial Pre-Textos).
A RAS DE MUNDO
(Premio Ernestina de Champourcin 2003, Diputación Foral de Álava).
LOS SITIOS Y LOS DONES
(Premio Ciega de Manzanares, 2004).
VOS MEDIANTE
(Premio Ciudad de Lepe, 2005).
FUNDAMENTOS PORTÁTILES
(Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya, 2005. Torredonjimeno. Jaén).

         Ricardo Bermejo Álvarez, Noviembre de 2007




Obra: “MODUS VIVENDIS”
2º Premio, XXIX  Certamen de Poesía Searus, 2006



                                                            La vida es un noticia conmovedora.
                                                                                    BLANCA VARELA.


                                                            Pero también
                                                            la vida nos sujeta porque precisamente
                                                            no es como la esperábamos,
                                                                        JORGE GIL DE BIEDMA



MÁS QUE PALABRAS

Os diré qué me hiere y qué me cura,
en qué  feraz renglón me desescribo,
por qué síntoma sé que sobrevivo,
a qué razón se debe mi locura.

Y os lo diré bajito, con ternura,
sin aspavientos de avezado divo,
sacando el corazón de su hondo estribo,
como si ajena fuera mi aventura.

Es más, voy a decirlo de un momento
a otro, cuando menos se lo espere
esta voz que rebosa de mi herida.

No hace falta siquiera estar atento
para saber qué dice quien profiere
algo más que palabras. Es… la vida.



BENEFICIO DE INVENTARIO

El amor y sus sombras sucesivas.
La luz alquitarada en nuestros ojos
aprendiendo a mirarse. Los despojos
saturnales. Las lámparas votivas
y su fulgor aciago. Las diatribas
del tiempo contra nuestra piel. Los rojos
escenarios ardidos. Los cerrojos
yaciendo sobre puertas fugitivas.

Y estas granzas también. Y este sencillo
humear sin opíparas señales.
Y este reloj rolando por el pecho.
Y en vano devanar en un ovillo
pérdidas y otros bienes gananciales.

Con que nada nos sobre: ¡trato hecho!



VITA LECTA

Hay días en que uno es parte de una intriga
y la vida parece de tebeo,
días en que pongo rostro a lo que leo
y no sé si esa máscara es amiga.

Son días en que la paja se hace viga
y mi desgana cumple su deseo,
que no es otro que verme, cual me veo,
tan ciego como el yo que en mi mendiga.

Pongo patas arriba las palabras
que ciabogan, insomnes y discretas,
llevando de matute algún motivo.

Hay días en que no hay abracadabras
que me curen del mal de los poetas:
días en que sólo leo lo que escribo.



VITA BELLA (I)

Si prestas atención, si abres los poros
al aire y a la luz, si deshebillas
los arreos que te oprimen, si aportillas
el muro que rodea los tesoros;
te oirás en tu silencio y en sus coros,
te importarán las voces más sencillas,
serán más navegables tus orillas,
amainarán tus ecos más sonoros.

Y, sovoz, hablarás con el que eres,
y entornarás tus manos para verte,
y tactarás la vida con tus ojos;
si no tomas tus versos por enseres,
si ablandas, al pisar, tu contrafuerte,
si descorres, en ti, tantos cerrojos.



VIDA DIVA

Del camerino en el dorado muro
donde yace el espejo, hay siempre un foco
hostilmente entrañable, un guiño loco
que me suele sacar de algún apuro;
un poro boquiabierto, un prematuro
surco en la frente, perlas de un sofoco,
unas hebras de nieve, quizá un poco
de lo que ya está siendo mi futuro.

Y como sé que he de salir a escena,
dar la cara ante el mundo deslucido,
deambular por la angosta y roja alfombra
de la vida, maquillo cada vena,
cada palmo de mí, cada latido…,
y me dispongo a ser mi propia sombra.



VITA BREVIS

A veces, la marea no se atreve
a devolver su muerto más reciente,
a decidir a qué arduo continente
llevar el pecio de una vida breve.

A veces, la marea se conmueve,
va sobrada de luna y es consciente
de que alberga en su pecho una corriente
Estigia. Y un día más es parasceve.

Y un día más, la marea trae consigo
los ojos y la boca del testigo
que ha visto zozobrar su voz. A veces,
sólo es un responso la marea,
un oscilante halo que rodea
a un corazón mordido por los peces.



VITA NUOVA

Échate al monte, monta en bicicleta,
juega con otros niños en la plaza,
sube al pescante de tu calabaza
y huye con Cenicienta a la secreta
guarida del amor sin etiqueta.
Rebáñale a estos años la maleza
y esquiva como puedas la amenaza
del videojuego y de la metralleta.

Descuelga para siempre el aparato.
Quien te quiera llamar, que lo haga a voces.
Que te busquen, si quieren encontrarte.

Prueba a vivir, como pasando el rato,
con un desconocido al que conoces,
pues te saluda siempre de tu parte.



VITA CONSECRATA
         Para D. C. (in memóriam)

En las afueras de la voz dormida,
sopla un terral desmemoriado. Y llueve
sobre el silencio que otro viento aleve
malversó en las cuentas de la vida.

Llueve, con ton y son, por la avenida
alísea del olvido, ¿Cuánto debe
dormir aún la voz, si la voz mueve
a llamar por su sueño a cada herida?

Cuando salga la virgen de la cueva,
despierta al fin, desnuda de estribillos,
cantando su dolor mondo y lirondo;
escúchala como si fuera nueva,
como si te llegase a los tobillos
su letanía de lluvia desde el fondo.



DOLVE VITA

                  Circúndate de rosas, compaginas
                        y calla. El resto es nada.
                                                Fernando pessoa

Circundado de rosas, compaginas
beatrices y bacantes, un nepente
de divino arregosto y un ardiente
y audaz buqué de uvas peregrinas.

Al pairo va tu sed por las ruinas
de una pasión que ya era decadente
antes de ti y de Cristo. Solamente
gozarás su esplendor si la imaginas.

Amar, beber, callar… has elegido.
Beber, callar, amar..., como si cada
placer pasado nunca hubiera sido
y el corazón llevaras entreabierto
a la incipiente rosa de la nada.



MALA VIDA

¿Adónde va el amor con esa facha,
con esos ademanes de verdugo?
¿A que te sepa a gloria su mendrugo?
¿A que beses el filo de su hacha?

¿Qué te hace pensar que eres la chacha
del amor, que mereces este yugo
abominable que te arranca el jugo…?
¿Cómo que sólo es una mala racha?

Vas cumpliendo los años que no tienes,
eslabón a eslabón, y todavía
crees que la vida son golpes de suerte.

Vas como sin saber por dónde vienes
y aún esperas que todo cambie un día:
el primero del resto de tu muerte.



         VITA BEATA

Al cabo de ti mismo, ir a esa aldea,
sin nada que te abulte los bolsillos,
sin temas que tratar, sin amarillos
legajos que confiarle a tu albacea.

Allí, saber que no tenías ni idea
de ti ni de tus egos más sencillos.
Oh no, ni eso saber… Andar a grillos,
como en Babia, sin ganas de pelea.

Tenderte, allí, sobre la parda tierra
de una choza erigida en el recodo
de la senda que va a ninguna parte.

Vivir tras una puerta que no cierra.
Vivir, sólo vivir, como si todo
hubiera muerto en ti sin avisarte.



VITA VELLA (II)

Una palabra azul. La comisura
de unos labios después de su alabanza.
Los puntos suspensivos. La añoranza
de la nieve en la desembocadura.

Una voz que no deja mordedura
en el silencio. Un eco sin tardanza.
Algo de todo, ardiendo en lontananza.
Algo de todo, en sí, tomando altura.

Y unos versos en ciernes.
Y unos versos en ciernes. Y el asombro
de que broten renuevos del escombro.
Y esta mirada vista desde aquella
Mirada sin cuartel de la alegría
Primaria de la luz… Todo podría,
después de todo, argüir: ¡La vida es bella!



MODUS VIVENDI

Lo intento, a la tremenda y por pasiva,
y no sé por qué acabo desistiendo,
hartándome de mí, con lo estupendo
que sería ser el mismo mientras viva.

Adopto una postura subversiva.
También, me arrogo un aire reverendo.
Me cismo. Me ascetizo. Me remiendo.
Mi estado natural es la deriva.

Y porque me desvío, cuando intento
vivir de un modo claro, a piñón fijo,
o acertar con mi vida a la primera;
la de veces que finjo y callo y miento,
como si cada yo fuese mi hijo
viviéndome cada uno a su manera.

1 comentario:

  1. Estos sonetos permanecen aquí a pesar de la oposición de su autor, oposición comunicada por escrito a la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Los Palacios-Villafranca, institución que los publicó en su día con las mismas erratas y mutilaciones que aquí aparecen y de las que no soy responsable. Por otra parte, ya que ni la retirada ni la corrección de estos poemas se me ha permitido, quede al menos constancia de tan absurdo e indignante proceder.

    Ricardo Bermejo Álvarez

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